26 marzo 2007

La vida de los otros


Fui a verla al cine el sábado con Carmen. Como muchos ya sabréis, es la cinta alemana que ha ganado el Óscar a la mejor película extranjera. La acción se sitúa en la Alemania Oriental, precisamente en el año 1984 (tácito homenaje a Orwell), y narra el exhaustivo espionaje al que se ve sometido un intelectual orgánico que empieza a renegar del régimen, por el más competente de los oficiales de la Stasi.

La película es larga y a veces lenta, pero se sale de ella con la impresión y la emoción de haber visto una obra maestra. A través de una fotografía y una ambientación espléndidas, se retrata la fealdad, la tristeza, la opresión, el miedo, la deshumanización y la falta de esperanza inherentes a los sistemas comunistas. Destaca especialmente la interpretación contenida de Ulrich Mühe, que da vida al competente y hierático capitán Gerd Wiesler de la Stasi. Y conmueve comprobar cómo hasta el más despiadado de los hombres puede emocionarse al oír una sonata para piano, y cómo la redención es siempre posible.

Es escalofriante pensar que una parte de Alemania estaba así hace dos días, y que todavía quedan países en el mundo que viven bajo esa maldición. E idéntico escalofrío produce contemplar cómo todavía quedan partidos comunistas, y cómo en lugar de estar prohibidos (como los nazis) aún gozan de buena prensa entre la progresía bienpensante.

Aunque sea políticamente incorrecto, confieso que al salir di gracias a Dios porque las intenciones de Carrillo, Largo Caballero, Negrín y demás próceres que colgaban la foto de Stalin en la Puerta de Alcalá, se vieron finalmente frustradas.

9 comentarios:

César U-M dijo...

Suscribo íntegra tu crítica. Desde luego es una obra maestra. A mí me impresiona especialmente como en dos horas de película se puede: i) hacer una descripción tan verosimil del "socialismo real" que equivaldría a una biblioteca entera de sesudas monografías sobre el tema; ii)contar una historia de suspense; y al mismo tiempo iii)suscitar sin lugar al tedio cuestiones como la libertad, el papel del creador en una sociedad y su relación con la verdad, el anhelo de belleza que todo ser tiene, la posibilidad de redención, entre otras ...

Por insistir en lo políticamente incorrecto esta pelicula me ha hecho tomar conciencia del enorme agradecimiento que siento por todos aquellos que dieron su vida por una España en la que no tuviera cabida el socialismo real y que frustraron las intenciones de Negrín, etc. Que el Señor les tenga en su gloria.

E. G-Máiquez dijo...

Muy buena crítica (y comentario), sí señores.

Dal dijo...

Mejor el comentario que la crítica. Bienvenido al blog, César, déjate ver más.

Verónica dijo...

No me pienso perder la película. Gracias por los comentarios.

César Utrera-Molina dijo...

Que conste DAL que ya he intervenido y soy fiel lector tuyo desde aquella cena en casa de Manuel, pero es cierto que cada vez firmo de una manera, Cesar,Cesar UMG, César U-M,en fín, a partir de ahora voy a poner mis apellidos completos para evitar equívocos o pretensiones de anonimato que no me van.

Por cierto, ¿será una mera casualidad que las dos películas que más me han gustado estos últimos meses sean alemanas: El gran silencio y ésta? Ojalá esto sea un anuncio de una nueva primavera cultural germánica (menuda expresión).

Dal dijo...

En esta entrada sí te había conocido, César, pero no en las anteriores.

Sí, la verdad es que las dos películas son estupendas. Ojalá toda Europa vuelva a ser ella misma, como exhortaba JPII. Desde luego los alemanes van por mejor camino que nosotros.

E. G-Máiquez dijo...

Y otra película alemana que todavía no he visto, pero que dicen que es extraordinaria: Sophie Scholl.

Verónica dijo...

La he visto y me ha gustado muchísimo. Magistral la interpretación del espía... En efecto, deja sin aliento el pensar que España podría haber sido una República "satélite" de la URSS, y cómo estaríamos ahora. Estaría bien que esta película la viesen los de la "memoria histórica", aunque creo que es mejor que no nos la arrojemos a la cara los unos a los otros, y dejar que simplemente resplandezca la verdad.

Ante tanta atrocidad por la que ha atravesado la Historia de la Humanidad, no puedo evitar lanzar este grito: "CHRISTUS, HERI ET HODIE, IPSE ET IN SAECULA". Amen. Sólo en El se encuentra el fundamento y la raíz de la verdadera justicia y de la verdadera libertad. Lo demás son sucedáneos. Me ha salido del alma, porque hoy empieza la Semana Santa.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Cosas del final de la segunda guerra. Y menos mal que lo de España les salió mal, en efecto. Todavía escuece esa baza perdida.