03 abril 2007

Atando cabos

Enrique Baltanás dedicaba hace poco no una ni dos, sino hasta tres entradas sobre el odio a la religión que, religiosamente, profesa Fernando Savater. Quien se pregunte acerca del motivo de semejante arrebato quizás pueda, atando cabos, encontrar la respuesta en el encendido elogio que Javier Otaola dedica al furibundo filósofo en El País de hoy, con ocasión de su reciente seguimiento por los hideputas del Comando Donosti.

¿Qué quién es Javier Otaola? Dice el rotativo que es el defensor del ciudadano del Ayuntamiento de Vitoria, y no falta a la verdad. Lo que no dice es que también es miembro del Supremo Consejo Masónico de España 33º y antiguo Gran Maestre de la Logia Simbólica Española.

Lo dicho, atando cabos.

19 comentarios:

Peter dijo...

¡Toma ya!

Saki Kekonen dijo...

Muy señor mío:
Agradezco la atención que circunstancialmente me otorga en sus Codalíes en relación con mi artículo de EL PAIS (Abril) dedicado a Fernando Savater, sin embargo detecto unas apreciaciones sesgadas en su comentario que parece quieren vincular mi elogio al filósofo donostiarra con sus eventuales posiciones filosóficas -que como usted bien señala son radicalmente ateas pero en absoluto insensatas ni alentadoras de ningún tipo de odio sino legitimamente filosóficas. Si no teme la confrontación filosófica y se siente pertrechado para resistir la contradicción le recomiendo su último libro "La vida eterna".
Volviendo a su comentario me permito -modestamente- corregirle en sus apreciaciones : mi elogio de Savater es sinceramente político y se ciñe a su coraje civil y a su inteligencia dialéctica; de ambas ha hecho gala en muchas ocasiones.
Por lo demás con Fernando Savater no me une ni mi afiliación masónica, ni mi condición de luterano, ni ninguna otra de mis pertenencias asociativas -todas ellas públicas y no clandestinas- ninguna de las cuales viene mencionada en el pie de firma de mi artículo por ser ajenas e independientes a la opinión que manifiestaba en mi escrito.
Me une a Fernando Savater -eso sí-mi condición de ciudadano español y vasco, mi compromiso democrático y mi admiración por su coraje y su libertad de espíritu, virtudes ambas que he echado en falta en algunos de sus correligionarios -mitrados y con ínfulas- en el País Vasco.
Que Dios le guarde.
Javier Otaola

Dal dijo...

Estimado Sr. Otaola,

Muchas gracias por su entrada y por sus puntualizaciones. Me honra que lea usted mi blog. El mundo de Internet es realmente impresionante: uno piensa que escribe esta modestísima bitácora para algunos amigos, y resulta que llega a destinatarios insospechados (y muy bienvenidos).
No temo en absoluto la confrontación filosófica, antes al contrario. Entraré en sus blogs y trataré de dar mi opinión divergente en las entradas que me llamen la atención. Lo que no puedo prometerle que lea el libro que me recomienda, simplemente por coste de oportunidad y porque conozco lo suficiente el pensamiento de Savater como para saber cómo piensa. Me interesa muy poco.
Sí he leído sin embargo, y con mucho interés, su libro sobre la masonería hoy, que forma parte de mi biblioteca sobre la materia (modesta pero bastante completa). Desde la distancia sideral en nuestras respectivas cosmovisiones, le reconozco a usted claridad, valentía y transparencia en la defensa de sus creencias, una transparencia que, por cierto, no se da siempre entre sus hermanos de obediencia (ni tampoco, por desgracia, entre los míos).
Coincido con usted en que Savater tiene un coraje admirable en la defensa de la libertad en el País Vasco (aunque a mi juicio últimamente ha virado un poco). Y admito que mi entrada era sesgada, y que, quizás por los signos actuales de los tiempos (supongo que de gozosa esperanza para usted, pero de honda preocupación para mí), uno ve conexiones donde resulta no haberlas.
Lo dicho, gracias por su entrada y por su aclaración y que Dios le guarde.

Saki Kekonen dijo...

Ok, y gracias por sus amables palabras. Quizá después de todo nuestras diferencias no sean tan siderales, compartimos el inicio del evangelio de San Juan y el Capítulo XIII de la I Carta a los Corintios.
A propósito ¿qué significa exactamente codalíes?
Atte.
Javier Otaola

Dal dijo...

Es una frivolidad. Es una palabra francesa (creo), que mide la vía retronasal en la cata de vinos: determina los segundos de persistencia en boca de un vino después de tragado. Un vino de diez codalíes es un vino largo cuyo aroma persiste en boca después de haberse tragado durante diez segundos.

La idea y el lema del blog tienen algo que ver con eso. Lo que permanece tras lo que pasa.

Desde luego, el inicio de Juan y 1 Cor XIII son puntos de coincidencia importantes. Si me permite unas preguntas, ¿cree usted que Jesucristo era Dios? ¿cree usted en un Dios personal, distinto del motor inmovil, providente, encarnado y redentor? ¿asume usted el kerygma (i.e. murió por nuestros pecados, resucitó para nuestra justificación)?
Estoy a la recíproca para las preguntas que usted tenga a bien.

Gracias de nuevo por su entrada. Considérese en su casa.

Saki Kekonen dijo...

Contesto con sumo gusto a sus preguntas,
*¿cree usted que Jesucristo era Dios?:
Creo que Jesús de Nazaret es el Cristo, el Logos encarnado.

*¿cree usted en un Dios personal, distinto del motor inmovil, providente, encarnado y redentor?

Creo que Dios es personal porque Dios es un Quién y no un Qué, creo que en Cristo se encarna el Logos o Sentido de todas las cosas, creo también -como lo hace la Confesión de Ausburgo- que Cristo nos ha redimido, y creo también que de una manera misteriosa y no evidente Dios no permitirá que el Mal prevalezca sobre el Bien, en ese sentido creo en un Dios providente, Señor de la Historia.
*¿asume usted el kerygma (i.e. murió por nuestros pecados, resucitó para nuestra justificación)?
Creo en el misterio de la Redención hasta el punto de que creo que sólo Cristo y su sacrificio nos redime y no nuestras miserables obras, por muy excelsas que sean.

Pero mi fe es una fe problemática, una fe pascaliana, una apuesta, un anhelo, un acto de confianza, una aceptación. No es una certeza -creo que la increencia también es legítima filosóficamente- y mi fe no alcanza desde luego a las Iglesias constituídas que son torpes manifestaciones, históricas y transitorias (como dice Pablo, "ahora vemos a través de un espejo oscuro"), de una Iglesia -Asamblea- invisible y trascendente constituída por todos los redimidos cualquiera que sea su denominación(lo que la Iglesia Católico-Romana llama el Cuerpo Místico de Cristo. Creo, como dice Juan: "El Espíritu sopla por donde quiere".
Gracias por su atención.
Javier Otaola

Saki Kekonen dijo...

Estimado Sr. Dal

Dandole vueltas al nombre de su Blog tengo que decir que no me parece una frivolidad sino una imagen brillante y acertada para representar una idea de valor.
A fin de cuentas el saber es un sabor y la sabiduría una forma de saborear las cosas.
Javier Otaola

Saki Kekonen dijo...

Estimado Sr. Dal:

Abusando de su ofreciemiento para preguntarle algo me gustaría que me aclarara cuales son a su juicio esos "signos de los tiempos" que serían de gozosa esperanza para mí y que sin embargo son de honda preocupación para usted.
Atentamente.
Javier Otaola

Dal dijo...

No abusa usted de nada, contesto con sumo agrado.

A mi juicio, la política que sigue el actual gobierno de España (en consonancia con la mayoría de las organizaciones supraestatales) es anticatólica, laicista y revolucionaria: quiere subvertir el orden establecido y erradicar cualquier vestigio de catolicismo; está llevando a cabo un proyecto de ingeniería social que no respeta la vida desde su concepción hasta su final natural; ataca a la familia; difumina las diferencias naturales entre hombre y mujer; se erige en "educador" en valores, usurpando el papel que corresponde a los padres; interviene en casi todos los aspectos de la vida privada y trata de erradicar cualquier tipo de raigambre que tenga que ver con la idea de España.

Como habrá usted podido deducir si ha tenido el tiempo y la paciencia para leer alguna otra de las entradas de este modesto blog, un servidor es cristiano católico y contrarrevolucionario. O sea, un bicho raro. Por eso esos signos de los tiempos me espeluznan, aunque en modo alguno me hacen caer en la tentación de la desesperanza. Antes al contrario, me invitan a la batalla intelectual, y me animan a perseverar en la fe y a tratar de dar testimonio de ella a tiempo y a destiempo.

Semejante política gubernamental es acorde con muchos de los postulados de la masonería, quizás por la probable condición de masones de varios de los miembros del gabinete. De ahí mi conjetura de que quizás puedan ser de su agrado. Pero, al igual que con la entrada que ha dado lugar a este amenísimo diálogo, puede que nuevamente esté equivocado y se que sume usted a mi preocupación por estas circunstancias.

En entrada aparte me tomo la libertad de abusar de su paciencia con algunas cuestiones adicionales.

Gracias una vez más por su interés y por sus comentarios.

Dal dijo...

Muy interesantes sus respuestas, gracias. Si me permite, sigo con mis preguntas.

1. Veo que cree que Jesucristo es el Cristo, el Logos encarnado. Pero ¿cree usted que es Dios? ¿cree usted que el cristianismo es una religión tan válida como cualquier otra para la vía iniciática o cree por el contrario que es la única religión verdadera, sin perjuicio de que no pueda imponerse a nadie y del respeto que toda religión merece?

2. ¿Cree usted que se puede conocer con certeza y que la verdad es aprehensible o cree por el contrario (creo que la cita es suya) que la verdad es el punto de fuga del cuadro y, por tanto, algo a lo que no puede llegarse nunca?.

3. Muy interesante la interpretación iniciática que creo percibir que subyace en su referencia al diálogo con Nicodemo (Jn 3). A mi juicio el "hay que nacer de nuevo" no se refiere más que a la recepción del agua y del espíritu.

4. A mi juicio, una de las diferencias radicales entre nuestras respectivas cosmovisiones radica en que para ustedes, según creo, la realidad verdadera está oculta, no es evidente, y a ella se accede a través de un complejo camino interior en el que uno va perfeccionándose a través de mecanismos iniciáticos y de un relativismo epistemológico. Para nosotros la realidad es evidente y cognoscible, y el proceso para conocerla con propiedad radica exactamente en lo contrario: en hacerse como niños, en vencerse a uno mismo y en no ser uno quien viva en sí, sino Cristo quien viva en uno.

Saludos cordiales.

Saki Kekonen dijo...

Estimado Dal:
Me parecen muy estimulantes las cuestiones que plantea en sus últimas respuestas, creo que este diálogo es realmente enriquecedor,y me gustaría contestarle con la debida atención lo que me exigirá un poco de tiempo, me doy cuenta de que estamos entrando en harina y que surjen ya palabras muy cargadas que exigen -revolución,contrarevolución, ingeniería social, anticatólicismo, subvertir el orden establecido...-por mi parte un esfuerzo de precisión, se deslizan muchos a prioris que me gustaría señalar. Lo bueno de este diálogo es que ha surgido espontáneamente y que no compromente sino nuestra buena fe como interlocutores.
De momento sólo puedo darle unas primeras respuestas:
"Veo que cree que Jesucristo es el Cristo, el Logos encarnado. Pero ¿cree usted que es Dios? ¿cree usted que el cristianismo es una religión tan válida como cualquier otra para la vía iniciática o cree por el contrario que es la única religión verdadera, sin perjuicio de que no pueda imponerse a nadie y del respeto que toda religión merece?"

Creo en efecto que Cristo es Dios pero también hombre -en todo menos en el pecado, lo que incluye sin embargo el error, el miedo, la desesperanza, kenosis-; pero eso no lo creo por mi condición de masón, eso lo creía antes de ser masón y lo sigo creyendo después de serlo y al margen de serlo. La masonería no es una doctrina sino un método de autoesclarecimiento, y no es por lo tanto tampoco una teología, masonería es a fin de cuentas filosofía socializada a través de un rito de origen profesional.
Creo que el cristianismo es la religión más verdadera,-y la única posible para mí, he sido troquelado por ella- y dentro del cristianismo he encontrado más verdad o al menos se me ha hecho más inteligible en la teología de las Iglesias surgidas de la Reforma. Soy gracias a Dios un buen lector de teología, especialmente de teología luterana: Friedrich Schleiermacher: On Religion: Speeches to its Cultured Despisers (1799) y The Christian Faith (1822)Rudolf Otto: "Lo Santo", publicada en el año 1917 como "Das Heilige", Paul Tillich: El coraje de existir, y Teología Sistemática (3 volúmenes, 1951-1963 .
Espero que no se moleste si me manifiesto con franqueza y le digo que creo que el catolicismo-romano es una versión cripto-medieval y muy autoritaria del cristianismo -tributaria de su mentalidad romana-, en la que se mezclan santidad y superstición a partes iguales, como sucede por otro lado tambien en las iglesias orientales -herederas de Bizancio-, pero creo por otro lado que los caminos del Señor son inescrutables.
¿Es en verdad la política del PSOE
anticatólica, laicista y revolucionaria: quiere subvertir el orden establecido y erradicar cualquier vestigio de catolicismo; está llevando a cabo un proyecto de ingeniería social que no respeta la vida desde su concepción hasta su final natural; ataca a la familia; difumina las diferencias naturales entre hombre y mujer; se erige en "educador" en valores, usurpando el papel que corresponde a los padres; interviene en casi todos los aspectos de la vida privada y trata de erradicar cualquier tipo de raigambre que tenga que ver con la idea de España.?

No creo que se pueda decir con justicia que la política del PSOE en el gobierno sea anticatólica, ni antijudía, ni antiprotestante, del mismo modo que no se puede decir que la predicación de la Iglesia sea antidemocrática ni antisocialista. El gobierno no estorba que cada uno pueda vivir su fe como le cumpla, lo que no puede hacer es imponer tampoco ninguna fe en particular. Lo que a mi juicio sucede es que la política del Gobierno y del Parlamento no puede asumir ni siquiera como "inteligible" ninguna propuesta política que no se exprese en términos dialogados con razonamientos abiertos a todos. La política del Gobierno sólo puede fundarse en la verdad consensuada parlamentariamente en la que hablan todos en pie de igualdad: justos y pecadores, creyentes e increyentes, necios y sabios...los argumentos de fe y tradición no tienen un valor añadido sino se traducen en términos de razonabilidad universal si precisan para su aceptación un acto de fe.
La pretensión de trasladar una verdad religiosa directamente a la ley civil ¿no es lo que pretende el islam con la sharía?

Bueno, buenas noches.
Javier Otaola

Dal dijo...

Estimado Sr. Otaola,

Muchas gracias de nuevo por su tiempo y su paciencia. Ahí van mis comentarios:

1. Estoy de acuerdo en que Cristo era también hombre, igual a nosotros en todo menos en el pecado. También creo que tuvo angustia (Getsemaní), tristeza (Lázaro) y otros sentimientos humanos. No creo, sin embargo, que errase en nada, pero le confieso que no he investigado el tema teológicamente.

2. La inclusión de la gradualidad en el adjetivo verdadero me parece problemática. Si decir que el cristianismo es la religión "más" verdadera supone sostener que no lo es del todo (un tuerto ve más que un ciego), o que todas las religiones participan de una misma verdad ajena que ninguna posee por completo, discrepo de usted.

3. Al contrario que usted yo no soy ni buen ni mal lector de teología, aunque bien que me gustaría (primum vivere). Quizás más adelante. Sin embargo, ello no es óbice para que, por gracia de Dios, me haya encontrado con Jesucristo, un Dios cercano, personal, que me ama de un modo incomprensible y que me suplica (kenosis) que yo, criatura pecadora llena de defectos, corresponda a ese amor. Y ese encuentro con Jesucristo, en mí, sólo ha sido posible a través de la Iglesia (católica) y de la vida sacramental, especialmente de la Eucaristía.

4. No me molesta en absoluto su opinión acerca de la Iglesia católica, y le agradezco que la exponga en los mismos términos de cordialidad y cortesía con que estamos tratando del resto de temas más o menos filosóficos. Simplemente, desde el máximo respeto, creo que está usted profundamente equivocado en sus consideraciones. La Iglesia católica es la esposa de Cristo, sus miembros integramos Su cuerpo místico, y gracias a Ella, podemos encontrarnos con Él. No nos pertenece ni la hemos fundado, ni antes ni después de la Edad Media. Simplemente nos ha sido dada de un modo misterioso y divino.

5. Respecto a la actual política gubernamental, me reafirmo en lo que dije. Sí, sinceramente creo que es verdad, aunque esta certeza no es de orden superior, como las anteriores. Me parece inherente a todo gobierno la acción política, y tal acción política, como toda acción humana, persigue unos fines y refleja una cosmovisión. La del actual gobierno también, y es antropológica y socialmente equivocada.

6. A diferencia de usted, yo creo que la verdad no se puede consensuar. Coincidirá usted conmigo en que no puede consensuarse si Dios existe o no, o si Lutero atacó o no las simonías. La verdad es la que es, y no se consensúa: lo que puede es descubrirse. Y por supuesto, descubrirse entre todos, y admitiendo que uno puede estar equivocado. No sé si en su "lado" (perdón por la expresión, tómela por favor en términos humorísticos) habrá justos; en el mío somos todos pecadores.

Es ésta una de las diferencias capitales entre su cosmovisión y la mía, y a la que me refería en uno de mis interrogantes anteriores (2. ¿Cree usted que se puede conocer con certeza y que la verdad es aprehensible o cree por el contrario (creo que la cita es suya) que la verdad es el punto de fuga del cuadro y, por tanto, algo a lo que no puede llegarse nunca?.)

7. No pretendo trasladar verdades religiosas a la ley civil. Lo que pretendo es que la ley civil haga el bien y evite el mal, que se adecue a la naturaleza humana y no la subvierta.

Termino comentándole que me hago cargo perfectamente de su falta de tiempo. Es más, dada su amabilidad, mucho me temo que siga usted contestando por meras razones de educación y cortesía. Por ello, con suma gratitud le relevo de semejante tarea y me comprometo a leer su blog y, llegado el caso, a mantener el contacto.

Muchas gracias de nuevo.

McVickers dijo...

Estimados amigos:

He leído con la atención que mi habitual falta de tiempo me ha permitido la "cadena" de comentarios sobre diversos asuntos que han comenzado con un artículo de Fernando Savater y han terminado con asuntos más profundos.

Vivo exiliado en el Reino Unido (que cada vez tiene menos de las dos cosas) y soy un habitual lector del blog de Dal, con quien me une una amistad distante (ya que no nos conocemos personalmente todavía) y profunda basada, sobre todo, en una comunidad de planteamientos, al menos, filosóficos, morales y religiosos. Los basamentos religiosos son exactamente los mismos, ya que nosotros, por ser católicos, no nos vemos ante la posibilidad de pérdida, seguimos un camino ya trazado, que no menoscaba nuestra libertad, y que ha sido pavimentado con primor durante 2000 años por los hombres (y como tales sujetos a error), configurando un corpus filosófico sólido en el que vivo asentado y cómodo. Además desde hace unos meses, los católicos somos mayoría en este Reino para mayor gloria de santo Thomas More.

No soy ninguna autoridad en absolutamente ningún campo del conocimiento, pero dispongo de unas ilimitadas (quizás el tiempo…) ansias de saber, de profundizar en conocimientos útiles (y le guiño un ojo a mi admirado y llorado Jean-François Revel) lo que me lleva a atreverme en pugnas que, seguramente, me queden grandes... Pero no tengo miedo, y creo que no es temeridad.

De Dal me separa nuestra concepción de la Revolución (así, con mayúsculas). Yo, me considero profundamente revolucionario. Revolución es movimiento, lo contrario es la quietud y el anquilosamiento, que puede resultar cómodo, pero a largo plazo es suicida. El problema radica en que Dal, define a nuestro (o vuestro que yo acabo de votar en las elecciones locales británicas, con listas abiertas por cierto) actual Gobierno como revolucionario. Muy al contrario, creo que Mr. Rodríguez nos está llevando a una vía muerta (y se sabe que es muerta porque ya otros perecieron en el intento) y lejos de ser revolucionario no hace más que incidir en el error de otros siendo además de tremendamente vulgar y necio y un profundo desconocedor del alma humana (no así de sus instintos, que domina con maestría).

La diferencia es una mera cuestión de tiempos y de tempos. En el corto plazo, Mr. Rodríguez encandila y se convierte en el indiscutible líder de modistillas, obreros del metal y una nutrida legión de ociosos, pero, en cambio, el correr de los años hará de este pobre hombre a quien el azar y una criminal conjura (y no de necios precisamente) convirtió en Presidente de una gran Nación, desenmascarará la patraña en la que vivimos, los sucesivos velos se correrán y acabarán mostrando la más absurda quimera, que adornada con multicolores papeles de celofán conducen a un abismo lleno de cadáveres desde hace tiempo. Comparto los terrores de Dal, pero no por que el actual Gobierno sea revolucionario, sino por todo lo contrario. Por que es regresivo y nos hace participar en una alocada carrera hacia el pasado.

El ser biznieto del afamado Danton G.:18, autor de la monumental “Historia general de la masonería; desde los tiempos más remotos hasta nuestra época”, tampoco me da especiales conocimientos sobre el asunto de las logias, sus desvelos (si es que algo se ha desvelado…) y sus cuitas, que a lo largo de la historia no han sido ajenas a una cierta actividad no ya anticatólica, como planteamiento filosófico, sino también, y algo más prosaico, anticlerical, entendido como una materialización (a veces mediante sangre y fuego) del otro planteamiento más profundo.

La filiación masónica que entiendo, en perspectiva histórica, como un acto supremo de patriotismo para un británico y para determinados franceses (no desde luego para aquellos que viven en la Vendeé), lo considero un despropósito siendo español (aunque adquiera cierto sentido en un luterano que colabora(ba) con el gobierno nacionalista vasco). Sé que este comentario puede ser considerado precipitado, pero no lo pretendo y me disculpo de antemano (por si acaso).

Un afectuosos saludo.

Saki Kekonen dijo...

Estimados amigos:

Lo que empezó como un pequeño comentario obiter dicta se está convirtiendo en una apasionante tertulia entre caballeros, sobre custiones trascendentales, lo cual es siempre un lujo en medio de la banalidad que nos rodea.

Mis consideraciones sobre la profundidad de algunas de las cuestiones planteadas por Dal no era una forma oblicua de abandonar este interesante correo, era simplemente una petición de más tiempo para responder lo mejor que me sea posible como merece la calidad personal que supongo en mis interlocutores. Creo incluso que si mantenemos el nivel de nuestros intercambios podemos dar a luz, con el tiempo, a un texto quizá publicable ¿por qué no?
Nunca se debe desaprovechar un diálogo que nos aporte luz, al menos para fijar posiciones de unos y otros y saber a qué atenernos. Debo decir que en mi medio social no cuento con la posibilidad de dialogar sine ira et studio con personas de tan acendrada fé católico-romana.
La entrada del Sr. McVikers no hace sino enriquecer este diálogo.
La inclusión de la gradualidad en el adjetivo verdadero me parece problemática.

Creo que se puede sostener sin desdoro del cristianismo o del Catolicismo-romano, que es la religión "más" verdadera. En realidad eso mismo declara el propio Pablo en su I Carta a los Corintios "13:8 El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;
13:9 porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas". Por otro lado convendrán conmigo que todas las iglesias cristianas sin excepción han sostenido en el pasado como verdades inconcusas, en muchos casos defendidas a sangre y fuego que luego se han demostrado rotundamente falsas (sobre la esclavitud, sobre el sindicalismo, sobre el liberalismo, sobre el purgatorio, sobre las Cruzadas, sobre las reliquias, sobre el préstamo con interés, sobre la posición de los astros, sobre la condición de la mujer, sobre las brujas etc).
Creo como Pablo que nuestro conocimiento de las cosas sagradas no es en este tiempo terrenal completo y que una cierta humildad epistemológica es además de inteligente, muy cristiana. Sólo están claras unas pocas cosas esenciales.
Me despido por ahora, pero me encantará volver sobre todo esto.
Un cordial saludo.
Javier Otaola.

Saki Kekonen dijo...

Estimados amigos: Si lo prefieren podemos seguir con nuestros "Diálogos
Siderales" en mi blog Nonobstante:
-http://nonobstante.blogspot.com/- que les invito a visitar.

Saki Kekonen dijo...

Estimados amigos:

Siguiendo con nuestras apasionantes consideraciones y respecto de la condición humana de Cristo y por lo tanto sometida a errancia me atrevo a citar por ejemplo dos textos evangélicos de Mateo en los que el mismo Jesús asume una visión milenarista e inminente del Fin de los Tiempos y de la vuelta del Hijo del Hombre que resulta claramente errónea, eso quiere decir que el propio Jesús fue vislumbrando gradualmente el sentido y significado de su ser.
Vg: Mateo 10"El hermano entregará a muerte a su hermano, y el padre a su hijo. Se levantarán los hijos contra sus padres y los harán morir. 22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo. 23 Y cuando os persigan en una ciudad, huid a la otra. Porque de cierto os digo que de ningún modo acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre.”

Aquí hay un anuncio –erróneo- del fin de los tiempos por parte de Cristo que asume de ese modo equivocacamente una perspectiva de la inminencia del fin de la Historia.

De nuevo en Mateo 16” 27 Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.
28 »De cierto os digo que hay algunos que están aquí, que no probarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

Que ni siquiera el cristianismo posee toda la verdad sobre las cosas de Dios -Deus, semper maius- lo dice el propio San Pablo en su luminosa I Carta a los Corintios cuando señala que el don de profecía es siempre imperfecto, y que incluso él, que vió a Cristo redivivo, tenía que reconocer que veía a través de un espejo oscuro.
Insisto en que lo inteligente y lo más cristiano respecto de las cosas sagradas es practicar la humildad epistemológica. ¿Por otro lado no nos dice la experiencia histórica que todas las iglesias sin excepción han sostenido en un momento o en otro, muchas veces a sangre y fuego, opiniones supuestamente inconcusas sobre: la legitimidad del poder politico, sobre el orden de los astros, sobre el alma de los indígenas, sobre la esclavitud, sobre las brujas, sobre el liberalismo, sobre la libertad de cultos y la libertad de pensamiento, sobre la indisoluble unión del Trono y el Altar, sobre la autonomía del pensamiento científico...opiniones todas ellas que se han visto luego palmariamente contradichas por los hechos y por el mejor conocimiento de las cosas?
Que tengan una buena jornada y que Dios les bendiga en sus labores.
Javier Otaola

Saki Kekonen dijo...

Estimados interlocutores:

¿Qué opinión les merecen las palabras del Obispo de Pamplona, Fernando Sebastián recomendando el voto a partidos que podríamos calificar sin exageración alguna como de extrema derecha? ¿El catolicismo-romano lleva necesariamente a posiciones ideológicas de extrema derecha? , a saber: "Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como p.e. Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen muchas probabilidades de influir de manera efectiva en la vida política, aunque sí podrían llegar a entrar en alianzas importantes si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obligatorios pero sí son dignos de consideración y de apoyo."
Un cordial saludo, quedo a la espera, impaciente, de sus reflexiones.
Javier Otaola

Dal dijo...

Estimado Sr. Otaola,

De verdad, no sabe cómo agradezco su tiempo. A su última pregunta respondo en el blog en entrada aparte. La penúltima me la tengo que estudiar, porque me "chirría" lo que usted dice. Mi intelección es que la referencia al fin de los tiempos no debe entenderse en sentido literal, y que la invitación de Cristo es a estar atentos porque no sabemos el día ni la hora.

Gracias de nuevo

McVickers dijo...

He leido con sorpresa el docuemnto del Arzobispado de Pamplona. La sorpresa parte de la toma de partido (y nunca mejor dicho) por opciones concretas y no, como solía ser habitual, con vaguedades claramente identificables, pero jamás mendionadas (ni mencionables).

Las opciones elegidas tienen sentido toda vez que estas pequeñas formaciones asumen como propia la Doctrina Social de la Iglesia.

No obstante repito que me sorprende.

Por otra parte la calificación de extrema derecha, me parece tan artificial como llamarse centro-reformista o progresista.

Y por otra parte. ¿porqué asuta tanto tanto la llamada "extrema derecha" mientras soportamos a casi a diario en la Cadena SER al carnicero stalinista, Santiago Carrillo, asintiendo sonrientes ante sus lecciones de moral democrática...? ¿Estamos locos? ¿Hemiplejia moral?