05 junio 2008

El demiurgo impoluto

Cuando leía el magnífico artículo de Hermann Tertsch de hoy, no podía creerme que la frase que atribuye a Pepiño Blanco fuera cierta. Pero hete aquí que lo es: aparece literalmente en el blog de este demiurgo impoluto (Tertsch dixit). Quede para siempre en los anales de esta patria nuestra:

"Me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de elección que estaba desarrollando el Partido Demócrata".

Risa floja al margen (no os perdáis algunos de los comentarios al post), es un ejemplo arquetípico de la pérdida de sentido de la realidad que tienen los políticos cuando acceden al poder.

O que tenemos cualquiera de nosotros cuando nos tomamos demasiado en serio.

3 comentarios:

Verónica dijo...

De sainete de Arniches. Qué pena.

Carlos RM dijo...

Tremendo. Pero tremendo tremendo. Y muy divertido. Aunque también, es verdad, da un poco de pena.

Rocío Arana dijo...

Ay. Batiscafo también lo comenta. De sainete tremendo.