A los cuarenta años Djuna Barnes,
harta de todo tipo
de excesos, se encerró
en su pequeño apartamento y nunca
más se movió de allí durante otras
cuatro décadas.
A los cuarenta años Marco Polo
volvió de su aventura por Oriente.
Le quedaba anotar
pacientemente tantos exotismos:
todas las maravillas en un libro.
A los cuarenta años Elio Adriano
después de sus estudios
de latín y de griego
y de haber recorrido
etapa por etapa
la formación completa de un romano,
consideró que estaba preparado
ya para gobernar.
J.A. González-Iglesias
02 marzo 2008
40 (II)
¿Y yo qué?
Desde luego, crisis ninguna. Por la mañana trataba de quitarle importancia y la misma Carmen me recordaba la respuesta de Borges cuando, con ocasión del fallecimiento de su madre a los 99 años, alguien se lamentó de que la longeva mujer no hubiera llegado a los 100. "Exagera usted las virtudes del sistema métrico decimal" le espetó el genio quien, pese a estar deshecho, era incapaz de desaprovechar una oportunidad para la ironía (poco después compondría en su dolor Heráclito, uno de sus más bellos poemas). Así pues, lo primero que me dije es que dan igual 40 que 39 ó que 41. Pero no. No es necesario ser cabalístico, milenarista o esotérico para saber que los números redondos tienen una evocación especial. Ahí está, sin ir más lejos, el gran jubileo del año 2000 que promovió (San) Juan Pablo II, con sus magníficas Tertio millennio adveniente y Novo millennio ineunte. Duc in altum!.
Con cuarenta años cumplidos ya sabe uno ciertas cosas. La primera, que no hay más cera que la que arde: no voy a dejar ni grandes, ni tan siquiera modestas contribuciones para la posteridad. Obviamente no en el campo de las artes, para las que soy negado, ya me gustaría. Pero tampoco en el mundo del Derecho, para el que hace algunos lustros quizás apuntaba maneras. Ahora me dedico con pasión a la abogacía pura, que ayuda a solucionar problemas, es intelectualmente estimulante y, no nos engañemos, sirve para llevar los garbanzos a casa. Pero la investigación jurídica cada día me aburre más. Quizás termine preparando la cátedra y saque un par de trabajitos más, pero no creo que vaya a ir mucho más allá. Si vuelvo al estudio serio, será de filosofía y, Dios lo quiera, de teología. Eso sí que me tira.
Lo segundo que sé, mucho más importante que lo anterior, es percibir con claridad la presencia casi tangible de la providencia amorosa de Dios en mi vida durante estos cuarenta años. Primero, por haberme hecho nacer en una familia estupenda. Después, por haber puesto en mi vida a Carmen, cuya bondad nos hace a todos los que estamos a su alrededor mejores que nosotros mismos. Y, ya juntos, por haber encontrado a Cristo en nuestro camino, quien nos ha bendecido con seis hijos maravillosos. Decía Guardini que el cristianismo es la religión más materialista que existe, puesto que predica la locura de un Dios encarnado. No es de extrañar por tanto que ese mismo Dios se nos muestre también encarnadamente en otros. En nuestro caso, en personas buenas, cercanas y cordiales, a través del Movimiento Regnum Christi, nuestro lugar en la Iglesia. En gratitud por ello tengo que vivir la vida en clave de misión, con toda modestia, pero con la consciencia del privilegio del don que me ha sido dado, y que no me ha sido dado para mí ni para mi solaz, sino para darlo a otros, a mis prójimos próximos. Contemplata aliis tradere.
Finalmente, la tercera cosa que me viene este día a la cabeza es que me lo paso pipa, que es una manera de decir sin rubor que soy muy feliz. Desde luego, por la cercanía de Dios, de mi familia y de mis amigos. Pero también por esos momentos insustituibles de soledad, con un buen libro o escuchando buena música. Una vez más parafraseando a JLB, que otros se jacten de lo que les ha sido dado escribir o componer, yo me jacto de lo que me ha sido dado leer y escuchar.
Así pues, también encarnadamente, en Carmen, en nuestra familia y en nuestros amigos, doy gracias por estas cuatro décadas al buen Dios, Señor de la Historia y Señor de mi historia.
Desde luego, crisis ninguna. Por la mañana trataba de quitarle importancia y la misma Carmen me recordaba la respuesta de Borges cuando, con ocasión del fallecimiento de su madre a los 99 años, alguien se lamentó de que la longeva mujer no hubiera llegado a los 100. "Exagera usted las virtudes del sistema métrico decimal" le espetó el genio quien, pese a estar deshecho, era incapaz de desaprovechar una oportunidad para la ironía (poco después compondría en su dolor Heráclito, uno de sus más bellos poemas). Así pues, lo primero que me dije es que dan igual 40 que 39 ó que 41. Pero no. No es necesario ser cabalístico, milenarista o esotérico para saber que los números redondos tienen una evocación especial. Ahí está, sin ir más lejos, el gran jubileo del año 2000 que promovió (San) Juan Pablo II, con sus magníficas Tertio millennio adveniente y Novo millennio ineunte. Duc in altum!.
Con cuarenta años cumplidos ya sabe uno ciertas cosas. La primera, que no hay más cera que la que arde: no voy a dejar ni grandes, ni tan siquiera modestas contribuciones para la posteridad. Obviamente no en el campo de las artes, para las que soy negado, ya me gustaría. Pero tampoco en el mundo del Derecho, para el que hace algunos lustros quizás apuntaba maneras. Ahora me dedico con pasión a la abogacía pura, que ayuda a solucionar problemas, es intelectualmente estimulante y, no nos engañemos, sirve para llevar los garbanzos a casa. Pero la investigación jurídica cada día me aburre más. Quizás termine preparando la cátedra y saque un par de trabajitos más, pero no creo que vaya a ir mucho más allá. Si vuelvo al estudio serio, será de filosofía y, Dios lo quiera, de teología. Eso sí que me tira.
Lo segundo que sé, mucho más importante que lo anterior, es percibir con claridad la presencia casi tangible de la providencia amorosa de Dios en mi vida durante estos cuarenta años. Primero, por haberme hecho nacer en una familia estupenda. Después, por haber puesto en mi vida a Carmen, cuya bondad nos hace a todos los que estamos a su alrededor mejores que nosotros mismos. Y, ya juntos, por haber encontrado a Cristo en nuestro camino, quien nos ha bendecido con seis hijos maravillosos. Decía Guardini que el cristianismo es la religión más materialista que existe, puesto que predica la locura de un Dios encarnado. No es de extrañar por tanto que ese mismo Dios se nos muestre también encarnadamente en otros. En nuestro caso, en personas buenas, cercanas y cordiales, a través del Movimiento Regnum Christi, nuestro lugar en la Iglesia. En gratitud por ello tengo que vivir la vida en clave de misión, con toda modestia, pero con la consciencia del privilegio del don que me ha sido dado, y que no me ha sido dado para mí ni para mi solaz, sino para darlo a otros, a mis prójimos próximos. Contemplata aliis tradere.
Finalmente, la tercera cosa que me viene este día a la cabeza es que me lo paso pipa, que es una manera de decir sin rubor que soy muy feliz. Desde luego, por la cercanía de Dios, de mi familia y de mis amigos. Pero también por esos momentos insustituibles de soledad, con un buen libro o escuchando buena música. Una vez más parafraseando a JLB, que otros se jacten de lo que les ha sido dado escribir o componer, yo me jacto de lo que me ha sido dado leer y escuchar.
Así pues, también encarnadamente, en Carmen, en nuestra familia y en nuestros amigos, doy gracias por estas cuatro décadas al buen Dios, Señor de la Historia y Señor de mi historia.
40 (III)
V.T.R.
Madrid, 2 de Marzo de 2008
Muy querido Dal:
A mí personalmente una de las cosas que me más me llama la atención en la vida de Cristo es la brevedad de su estancia entre los hombres, aproximadamente treinta y tres años, y además gran parte de su vida transcurrió en el silencio y en la oscuridad, pues apenas sabemos nada de ella. Y precisamente de ahí me surge la pregunta sobre qué sentido tiene la vida, cuando el mismo Dios quiso que la suya fuera tan corta. La verdad es que resulta difícil comprenderlo, pero se intuye sin embargo que la vida humana para Dios viene a ser simplemente un pequeño tiempo del que disponemos para hacer una gran opción dado que ha querido poner en manos de nuestra libertad elegirle a Él o rechazarle.
Por ello, al enviarte esta cordial felicitación con ocasión de tu cumpleaños (no importa los años que cumplas) quisiera invitarte en primer lugar a dar gracias a Dios por el don de la vida, porque eres un privilegiado, entre tantos seres posibles, gracias al amor que Dios te tiene y te ofrece; y en segundo lugar a vivir esta vida apasionadamente disfrutando sanamente de todo lo que el mismo Dios te ha puesto a tu servicio para hacerla más confortable y feliz.
Leí hace muchos años un hermoso libro cuyo título era: “La vida merece vivirse”. Parece un título repetitivo y, sin embargo, no es así porque muchos son vividos por la vida. Apenas tienen tiempo para pensar, reflexionar, cambiar, mejorar, rectificar, ponerse metas interesantes. Son vividos por la prisa, el trabajo, las preocupaciones, el estrés, el materialismo, que engendran pesimismo, ira, tensión, frustración. No. La vida hay que vivirla, y uno es realmente el protagonista de la propia vida. Es cada uno el que debe ponerse metas a cumplir: es uno el que debe tener un proyecto de la propia vida que abarque todo (Dios, familia, salud, trabajo, prójimo); es uno el que debe saber contemplar el entorno para no encerrarse en sí mismo y comprender toda la capacidad que tiene de hacer el bien a tantas personas necesitadas espiritual y materialmente.
En esta línea un nuevo cumpleaños que nos conduce irremisiblemente a la realidad de que ya hemos transcurrido al menos una parte de nuestra vida se convierte en una hermosa posibilidad de querer vivir una existencia más plena en torno a tres polos fundamentales: Dios, sin el cual no somos ni podemos nada; los demás que se han convertido en una de las claves de nuestra felicidad (“hay mayor felicidad en dar que en recibir”) y entre ellos en primer lugar nuestra familia, nuestro hogar, nuestro matrimonio para quienes estáis casados; y finalmente nosotros mismos, pero no en sentido egoísta, sino en la línea de un auténtico amor a nuestro verdadero bien que se fragua en el crecimiento personal y espiritual, en el desarrollo de nuestros talentos y en el cuidado de nuestro cuerpo, compañero inseparable del alma en esta vida y ayuda imprescindible de ella.
Te tendré muy presente en la Celebración Eucarística del día de tu cumpleaños y le pediré al Señor que te regale aquella sabiduría que le pedía el rey Salomón a Dios como base y fundamento de todos los bienes de esta vida: sabiduría para saber vivir.
Un fuerte abrazo,
Juan J. Ferrán F., L.C.
Madrid, 2 de Marzo de 2008
Muy querido Dal:
A mí personalmente una de las cosas que me más me llama la atención en la vida de Cristo es la brevedad de su estancia entre los hombres, aproximadamente treinta y tres años, y además gran parte de su vida transcurrió en el silencio y en la oscuridad, pues apenas sabemos nada de ella. Y precisamente de ahí me surge la pregunta sobre qué sentido tiene la vida, cuando el mismo Dios quiso que la suya fuera tan corta. La verdad es que resulta difícil comprenderlo, pero se intuye sin embargo que la vida humana para Dios viene a ser simplemente un pequeño tiempo del que disponemos para hacer una gran opción dado que ha querido poner en manos de nuestra libertad elegirle a Él o rechazarle.
Por ello, al enviarte esta cordial felicitación con ocasión de tu cumpleaños (no importa los años que cumplas) quisiera invitarte en primer lugar a dar gracias a Dios por el don de la vida, porque eres un privilegiado, entre tantos seres posibles, gracias al amor que Dios te tiene y te ofrece; y en segundo lugar a vivir esta vida apasionadamente disfrutando sanamente de todo lo que el mismo Dios te ha puesto a tu servicio para hacerla más confortable y feliz.
Leí hace muchos años un hermoso libro cuyo título era: “La vida merece vivirse”. Parece un título repetitivo y, sin embargo, no es así porque muchos son vividos por la vida. Apenas tienen tiempo para pensar, reflexionar, cambiar, mejorar, rectificar, ponerse metas interesantes. Son vividos por la prisa, el trabajo, las preocupaciones, el estrés, el materialismo, que engendran pesimismo, ira, tensión, frustración. No. La vida hay que vivirla, y uno es realmente el protagonista de la propia vida. Es cada uno el que debe ponerse metas a cumplir: es uno el que debe tener un proyecto de la propia vida que abarque todo (Dios, familia, salud, trabajo, prójimo); es uno el que debe saber contemplar el entorno para no encerrarse en sí mismo y comprender toda la capacidad que tiene de hacer el bien a tantas personas necesitadas espiritual y materialmente.
En esta línea un nuevo cumpleaños que nos conduce irremisiblemente a la realidad de que ya hemos transcurrido al menos una parte de nuestra vida se convierte en una hermosa posibilidad de querer vivir una existencia más plena en torno a tres polos fundamentales: Dios, sin el cual no somos ni podemos nada; los demás que se han convertido en una de las claves de nuestra felicidad (“hay mayor felicidad en dar que en recibir”) y entre ellos en primer lugar nuestra familia, nuestro hogar, nuestro matrimonio para quienes estáis casados; y finalmente nosotros mismos, pero no en sentido egoísta, sino en la línea de un auténtico amor a nuestro verdadero bien que se fragua en el crecimiento personal y espiritual, en el desarrollo de nuestros talentos y en el cuidado de nuestro cuerpo, compañero inseparable del alma en esta vida y ayuda imprescindible de ella.
Te tendré muy presente en la Celebración Eucarística del día de tu cumpleaños y le pediré al Señor que te regale aquella sabiduría que le pedía el rey Salomón a Dios como base y fundamento de todos los bienes de esta vida: sabiduría para saber vivir.
Un fuerte abrazo,
Juan J. Ferrán F., L.C.
29 febrero 2008
¿No quieres caldo?
¿Que quería usted ignorar las elecciones? Pues para se entere, ha sido usted nombrado vocal segundo de mesa. Preséntese a las 8.00 h. en el colegio electoral y pringue todo el día hasta las 20.00 h. punteando (con n) a los ciudadanos (aaagh) que ejercen su derecho al voto. Luego recuente usted, levante acta y llegue rendido a su casa a medianoche. Pero no se me queje por haberse perdido un precioso día de domingo junto a su familia, más bien alegrése de haber participado activamente en la fiesta de la democracia. ¡Qué horror!
Como picapleitos que es uno, lo primero que se le ha ocurrido es buscarle las vueltas a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General y a su normativa de desarrollo y tratar de encontrar un resquicio para el escaqueo. Pero luego he pensado que, de tener éxito, le jorobaría el día de modo injustificado al pobre vocal primero suplente; y también que no está de más practicar la abnegación cuaresmal. Así que no por deber de ciudadano (aaagh), sino por tratar de poner en práctica el evangelio de hoy, he decidido que allá que voy, a disfrutar de la belleza de la fiesta etc.
Borges se referiría a la magnífica ironía de Dios, y d'Ors a una de esas bromas de la divina providencia. Uno, menos dotado para la literatura y más pecador que ambos, sólo puede recordar el refrán: ¿No quieres caldo?, pues toma tres tazas.
Como picapleitos que es uno, lo primero que se le ha ocurrido es buscarle las vueltas a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General y a su normativa de desarrollo y tratar de encontrar un resquicio para el escaqueo. Pero luego he pensado que, de tener éxito, le jorobaría el día de modo injustificado al pobre vocal primero suplente; y también que no está de más practicar la abnegación cuaresmal. Así que no por deber de ciudadano (aaagh), sino por tratar de poner en práctica el evangelio de hoy, he decidido que allá que voy, a disfrutar de la belleza de la fiesta etc.
Borges se referiría a la magnífica ironía de Dios, y d'Ors a una de esas bromas de la divina providencia. Uno, menos dotado para la literatura y más pecador que ambos, sólo puede recordar el refrán: ¿No quieres caldo?, pues toma tres tazas.
26 febrero 2008
22 febrero 2008
Campaña electoral
Por razones de mera profilaxis he hecho firme propósito de ignorarla, pero activamente. Me dispongo a evitar toda información, a esquivar todo mensaje y a declinar cualquier conversación al respecto.
Además, estoy descontando ya que repite el infame. Así, si pasa, lo tendré mínimamente somatizado. Y si pierde, alegría novísima.
De otra forma no podría soportarlo.
Además, estoy descontando ya que repite el infame. Así, si pasa, lo tendré mínimamente somatizado. Y si pierde, alegría novísima.
De otra forma no podría soportarlo.
Mala conciencia
¡Qué mal se siente uno cuando lleva varios días sin hacer entradas en su blog! Aunque el sabio Arp dice que no debe ser motivo de preocupación, que los amigos que entren se vayan de vacío le llena a uno de pesadumbre.
15 febrero 2008
B XVI y el infierno
El verdadero diálogo del Papa con los párrocos y el clero de Roma lo podéis encontrar, cómo no, en Zenit. No tiene desperdicio y el bueno de Von Balthazar, desde el cielo, lo habrá disfrutado.
08 febrero 2008
Von Balthazar redivivo
Por obra y gracia de El País de hoy que, sin embargo, le ha "degradado" de cardenal a párroco. Por si retiran la noticia, cito literalmente:
"El papa Benedicto XVI ha asegurado que el infierno existe y no está vacío. Lo ha anunciado durante el encuentro, que ha mantenido con los párrocos romanos, con motivo del inicio de la Cuaresma ... Uno de los párrocos asistentes, el teólogo suizo Urs Von Baltasar [sic] que es buen amigo de Benedicto XVI, planteó la hipótesis de que el infierno estuviese vacío. Pero el Papa fue categórico en su respuesta sobre el castigo eterno, "el infierno existe".
¡Menuda exclusiva!
[Por supuesto, mi comentario poniendo de manfiesto que D. Hans Urs murió en 1988 ha sido censurado. No vaya a ser que la verdad les estropee una buena noticia.]
"El papa Benedicto XVI ha asegurado que el infierno existe y no está vacío. Lo ha anunciado durante el encuentro, que ha mantenido con los párrocos romanos, con motivo del inicio de la Cuaresma ... Uno de los párrocos asistentes, el teólogo suizo Urs Von Baltasar [sic] que es buen amigo de Benedicto XVI, planteó la hipótesis de que el infierno estuviese vacío. Pero el Papa fue categórico en su respuesta sobre el castigo eterno, "el infierno existe".
¡Menuda exclusiva!
[Por supuesto, mi comentario poniendo de manfiesto que D. Hans Urs murió en 1988 ha sido censurado. No vaya a ser que la verdad les estropee una buena noticia.]
30 enero 2008
Quintaesencia del personaje
ZP, sobre los 400 euros, en TVE:
"Es un compromiso, no una promesa."
[Nótese el valor que él mismo da a su propia palabra]
27 enero 2008
Expiación
Carmen y yo fuimos a verla ayer al cine y nos encantó. Es una película de Joe Wright, un joven director inglés nacido en 1972, un año antes que Florian Henckel von Donnersmarck, director de la espléndidaLa vida de los otros. Gracias a ambos uno ha recobrado la esperanza en el cine europeo.
Tiene la cuidada puesta en escena de las buenas películas inglesas, con una parte deliciosa en la campiña inglesa y un duro e impecable reflejo de la dureza de la guerra, con el relato de la derrota británica en Dunkerque y de los bombardeos de Londres. Las interpretaciones son muy buenas: Keira Knightley –el saco de huesos más atractivo de los últimos tiempos– y James McAvoy componen una pareja muy creíble de enamorados marcados por la tragedia (aunque sobran la carrerita detrás del autobús en el Londres bombardeado y algún plano de la escena final de la playa, muy dabadabadá). Y están espléndidas la niña Saoirse Ronan, Harriet Walter y, en su breve presencia, Vanessa Redrgrave, las tres actrices (¡qué gran parecido entre ellas!) que dan vida a Briony Tallis, personaje central de la película, en diversas etapas de su vida.
Mención aparte merece la banda sonora, la mejor que recuerdo en muchos años. Compuesta por Dario Marianelli, tiene un protagonismo inusual en estos días. Tiene partes de cello y violín que ya quisieran los compositores “serios” de música de cámara de hoy. Y especialmente afortunado es el juego que hace con la percusión, con el tecleteo in crescendo de la máquina de escribir mezclado con el piano, que refleja el aumento de las pulsaciones del fantasioso corazón de Briony cuando descubre lo que ella cree que es lo que no es. Un corte de esto que os cuento se puede escuchar en la página web del film.
La trama no la destripo, pero trata del profundo pesar que marca la vida de Briony, por una actuación suya cuando era niña que tuvo funestas consecuencias. Tiene mucha miga, así que a ver si saco tiempo y hago otra entrada con mis reflexiones al respecto.
23 enero 2008
¿Arte contemporáneo?
Acabo de leer un libro altamente recomendable. Se trata de Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo, del periodista y escritor José Javier Esparza. El libro llegó a mí, una vez más, gracias al Criteria Club de Lectores del eficiente Antonio Arcones.Esparza constata cómo hoy en día, cuando cualquier persona –ilustrada o no– contempla una obra de arte, no sabe lo que el artista le quiere decir. Sostiene Esparza que el arte occidental contemporáneo está aquejado de, al menos, ocho graves problemas, cuales son: la búsqueda obsesiva de la novedad; la desaparición de significados inteligibles; la transversalidad de los soportes; la consagración de lo efímero; la vocación nihilista de la cultura contemporánea; la sintonía con un poder concebido como subversión; el naufragio de la subjetividad del artista; y la obliteración absoluta de la pregunta por la belleza.
Por el enunciado de estos “pecados” podría pensarse que estamos ante un ladrillo. Nada de eso. Se trata de un libro claro y didáctico que, pese a tratar materias complejas, se lee de un tirón. Supongo que habrá tratados más sesudos que sean más apropiados para los que tengan interés específico en esta materia, pero este opúsculo es más que suficiente para la gran mayoría de nosotros, que asistimos atónitos ante el lamentable espectáculo de un arte que ha perdido el sentido y la inteligibilidad.
Un libro que debería ser de lectura obligada en todas las universidades, y no sólo en las facultades de Bellas Artes.
22 enero 2008
19 enero 2008
Emocionante Tristán

A ver por dónde empiezo. No tengo ni idea de música ni toco instrumento alguno. Ignoro con perfección qué es una fusa y su diferencia con una semifusa, y de las clave de sol sólo sé que se semejan a los flamencos, como recuerda d’Ors. Sin embargo, me encanta la música, ninguna otra de las bellas artes me dice tanto. Mis padres me llevaban al Teatro Real cuando aún era sala de conciertos y con 16 años me regalaron un abono para la temporada de ópera de La Zarzuela, donde iba con mi amigo Pedro. Ahora oigo música todos los días, con mayor o menor atención, y tengo una deuda perpetua de gratitud con Steve Jobs, porque mi discoteca me acompaña siempre, metida en un i-Pod, multum in parvo.
Como os decía, el jueves fui al Real, a ver Tristán e Isolda. A las óperas de Wagner hay que ir descansado y sin prisas. Una vez en ellas, es menester no impacientarse, no pensar en cuánto tiempo ha pasado o en cuánto queda. Y uno debe poner de su parte, y tratar de estar, en la medida de lo posible, siempre conectado. No cabe un disfrute meramente pasivo de Wagner (cosa que quizás sea dable en óperas de Mozart o de los italianos). Aquí la concentración es indispensable. Hay que disfrutar de la orquesta, admirar su perfecto ensamblaje con las voces, cómo se encarga de destacar la carga dramática o lírica de cada una de las escenas, y cómo caracteriza las diversas pasiones de los personajes. Hay que admirar la potencia, la hondura y la delicadeza de las voces, y no hay que perder de vista las letras (hoy en todos los teatros las “subtitulan”). La cosa es relativamente fácil con El holandés, Tanhäuser o Lohengrin, pero requiere cierto entrenamiento previo con el monumental Anillo (hay una excelente conferencia de Deryck Cooke que ayuda mucho). Todas esas fases las tengo ya asimiladas.
Tristán es un paso adelante. En las casi cinco horas que dura no hay más que dos personajes principales, dos secundarios y algún otro con una intervención mínima. No hay coros, la trama argumental es sencillísima y casi no hay acción. Vamos, que se entiende que no a todo el mundo le guste, y que pueda hacerse larga y hasta pesada. Ahora, si uno tiene la gracia de haberse iniciado en el mundo wagneriano, es apoteósica. No recuerdo un grado de conmoción estética semejante al vivido el jueves al terminar el segundo acto. ¡Qué maravilla!. Los dúos de los amantes, la culpa por la traición de Tristán, el dolorido sentir del rey Marke, la orquesta. El libreto (como todos, del propio Wagner) tiene esa característica de la poesía romántica alemana, en la que poesía, filosofía y romanticisimo son casi la misma cosa.
La representación estuvo muy bien. La orquesta, sabiamente dirigida por López Cobos, sobresaliente. La puesta en escena, desigual. Situó cada acto en una época diferente. El primero (en el barco), medieval, acorde con el texto, y convincente. El segundo, decimonónico. Aunque el pobre Tristán parecía un botones de hotel, con mucha hombrera y botón dorado, en conjunto fue sobresaliente, con un jardín precioso y un movimiento onírico. Sin embargo, el tercero fue deplorable. Se ambientó en un hospital de campaña de una guerrilla bananera, y nos presentó a Tristán en traje de camuflaje. Como Pierre Menard y el resto de hombres de buen gusto, abominé de ese carnaval inútil que buscaba el plebeyo placer del anacronismo y el inevitable guiño a la modernidad. Entre los cantantes, destacó como siempre West, y Rene Pape se marcó un Marke para el recuerdo. Jeanne-Michèle Charbonnet compuso una Isolda digna, pero eché de menos ¡ay! a Waltraud. A ver si consigo colarme en otra representación en la que cante ella.
En definitiva, máxima emoción para una noche memorable.
17 enero 2008
Tristán e Isolda
Llevo un par de semanas sin vivir en mí, y hoy es el gran día. Esta tarde, a las 19.00 (D.m.) me enfrentaré por primera vez a Tristán e Isolda en vivo. El Anillo es una de mis pasiones, pero hasta ahora no había entrado en Tristán que, como Parsifal, impone respeto. Ardo en deseos. López Cobos es buen bruckneriano, así que dirigirá bien a Wagner. La pena es que en la representación de mi abono no canta Waltraud Meier. La gran alegría, que me reencuentro con Jon Fredric West.
13 enero 2008
Mejor la otra
Sobre la nueva letra del himno se ha dicho ya casi todo. Dos opiniones de buenos amigos aquí y aquí. Y el artículo de hoy de Juaristi, tan certero como de costumbre, aquí.
Para eso, mejor la letra a que me refería el verano pasado:
1
¡Viva España,
Patria de Malasaña
Y de Hernán Cortés,
Que el orbe vio a sus pies!
Todos a coro
Gritad: ¡Leña al moro,
Caiga el luterano
Y húndase el francés!
2
Tiemble el mundo:
Ya Felipe Segundo
Desde el Escorial
Nos manda la señal:
¡Guerra incesante
Contra el protestante
Y colleja y media
Para Portugal!
3
Sin empacho
Linchemos al gabacho
Que la Patria holló:
Au français pas de l'eau
Y que disfrutes
Colgando franchutes
De Despeñaperros
Hasta Mataró.
4
Ruge altivo
Desde el solar nativo
Con resolución,
Ibérico león:
Cunda ya el pánico
En el pecho británico.
¡Nuestras son las monas,
Nuestro es el Peñón!
5
En Lepanto
Del Turco fue el espanto
Nuestro pabellón.
Démosle otra lección:
Abre tu surco
Y entierra allí al Turco
Antes de que vuelva
A armar el follón.
6
En Otumba,
Donde cavó su tumba
El azteca atroz,
Propínale otra coz.
Zúmbale al Inca
Porque no la hinca
Y que el filipino
Te sirva el arroz.
7
No refrenes
Tu afán de armar belenes
Allí donde estés,
Combate así el estrés.
¡Gloria a tu cepa
Y viva la Pepa
Y que viva España,
Qué bonita es!
Para eso, mejor la letra a que me refería el verano pasado:
1
¡Viva España,
Patria de Malasaña
Y de Hernán Cortés,
Que el orbe vio a sus pies!
Todos a coro
Gritad: ¡Leña al moro,
Caiga el luterano
Y húndase el francés!
2
Tiemble el mundo:
Ya Felipe Segundo
Desde el Escorial
Nos manda la señal:
¡Guerra incesante
Contra el protestante
Y colleja y media
Para Portugal!
3
Sin empacho
Linchemos al gabacho
Que la Patria holló:
Au français pas de l'eau
Y que disfrutes
Colgando franchutes
De Despeñaperros
Hasta Mataró.
4
Ruge altivo
Desde el solar nativo
Con resolución,
Ibérico león:
Cunda ya el pánico
En el pecho británico.
¡Nuestras son las monas,
Nuestro es el Peñón!
5
En Lepanto
Del Turco fue el espanto
Nuestro pabellón.
Démosle otra lección:
Abre tu surco
Y entierra allí al Turco
Antes de que vuelva
A armar el follón.
6
En Otumba,
Donde cavó su tumba
El azteca atroz,
Propínale otra coz.
Zúmbale al Inca
Porque no la hinca
Y que el filipino
Te sirva el arroz.
7
No refrenes
Tu afán de armar belenes
Allí donde estés,
Combate así el estrés.
¡Gloria a tu cepa
Y viva la Pepa
Y que viva España,
Qué bonita es!
10 enero 2008
Citas
Hablaba ayer Arp sobre Platón, sus peligros y la belleza de su prosa. También tiene intuiciones magistrales. Mirad qué cita del Fedón, escrita unos 350 años antes de Cristo, casi anhelando su venida:
“Me parece a mí, oh Sócrates, y quizá también a ti, que la verdad segura en estas cosas no se puede alcanzar de ningún modo en la vida presente, o al menos con grandísimas dificultades. Pero pienso que es una vileza no estudiar con todo respeto las cosas que se han dicho al respecto, o dejar las investigaciones antes de haberlo examinado todo. Porque en estas cosas, una de dos: o llegar a conocerlas, o, si esto no se consigue, agarrarse al mejor y más seguro de los argumentos humanos y con éste, como en una barca, intentar la travesía del piélago. A menos que no se pueda con más comodidad y menor peligro hacer el paso con transporte más sólido, es decir, con la ayuda de la palabra revelada del dios”.
“Me parece a mí, oh Sócrates, y quizá también a ti, que la verdad segura en estas cosas no se puede alcanzar de ningún modo en la vida presente, o al menos con grandísimas dificultades. Pero pienso que es una vileza no estudiar con todo respeto las cosas que se han dicho al respecto, o dejar las investigaciones antes de haberlo examinado todo. Porque en estas cosas, una de dos: o llegar a conocerlas, o, si esto no se consigue, agarrarse al mejor y más seguro de los argumentos humanos y con éste, como en una barca, intentar la travesía del piélago. A menos que no se pueda con más comodidad y menor peligro hacer el paso con transporte más sólido, es decir, con la ayuda de la palabra revelada del dios”.
03 enero 2008
Lisboa (II)
Ayer, después de un tardío despertar y un parsimonioso desayuno, dimos un largo paseo por Baixa y por Castelo. Las distancias son cortas, pero los desniveles son tales que ciertamente hace uno ejercicio. Algunas calles, por coloreadas y empinadas (Alfama) recuerdan a Cuenca. Otras a Cádiz. Otras a la Habana, donde nunca he estado.
Los escaparates, los rótulos y los propios comercios parecen de otra época.
Una peluquería de caballeros de las de toda la vida, de las que en Madrid cada vez quedan menos, sin fotos de efebos estrafalarios, con peluqueros veteranos, sin tonterías.
Aquí una sombrerería:
Y este rótulo sin igual:
Más allá una tienda de velas, droguerías por doquier, rótulos y fotografías de una ranciedad envidiable, sin complejos, sin ínfulas de modernidad. No se adivinan las prisas madrileñas; el tiempo parece detenido hace cincuenta años. Como dice Trapiello, es una ciudad de provincias, pero en absoluto una ciudad provinciana. Aquí París en Lisboa, la tienda de confecciones que cita en sus diarios:
Y mirad qué tienda de licores al lado de un estanco:
Capítulo aparte merecen las liberías. Nunca en mi vida había visto tal número de ellas en un área tan relativamente pequeña. De nuevo y de viejo, de libros antiguos y de libros de ocasión. En dos kilómetros cuadrados debimos de ver más de diez.
En fin, un viaje precioso.
Los escaparates, los rótulos y los propios comercios parecen de otra época.
Una peluquería de caballeros de las de toda la vida, de las que en Madrid cada vez quedan menos, sin fotos de efebos estrafalarios, con peluqueros veteranos, sin tonterías.
Aquí una sombrerería:
Y este rótulo sin igual:
Más allá una tienda de velas, droguerías por doquier, rótulos y fotografías de una ranciedad envidiable, sin complejos, sin ínfulas de modernidad. No se adivinan las prisas madrileñas; el tiempo parece detenido hace cincuenta años. Como dice Trapiello, es una ciudad de provincias, pero en absoluto una ciudad provinciana. Aquí París en Lisboa, la tienda de confecciones que cita en sus diarios:
Y mirad qué tienda de licores al lado de un estanco:
Capítulo aparte merecen las liberías. Nunca en mi vida había visto tal número de ellas en un área tan relativamente pequeña. De nuevo y de viejo, de libros antiguos y de libros de ocasión. En dos kilómetros cuadrados debimos de ver más de diez.
En fin, un viaje precioso.
02 enero 2008
Lisboa
Carmen y yo nos hemos escapado un par de días a Lisboa, para descansar un poco y planificar el año entrante. Aunque había venido otras veces por razones laborales, nunca había tenido dos días netos para patearla. Venía con los deberes hechos: Pessoa releído y Trapiello revisitado. En El jardín de la pólvora dedica quince páginas memorables a esta ciudad (pp. 314 ss.): desde su visita al Gulbelkian, hasta una excursión por los alrededores con Amadeo, un conductor de ocasión, pasando por una desternillante cena en un restaurante de fados, y por visitas a libreros de viejo.El hotel Bairro Alto, en el que estamos, es muy recomendable, sobre todo por su situación, entre Chiado y Bairro Alto, puritito downtown. Ayer, cuando llegamos, paseíto y posterior almuerzo en Casa da Comida, un clásico. Luego un largo paseo por Rossío, Baixa y alrededores del hotel. Llovió intermitente pero copiosamente, y tuvimos que hacer varias paradas.
Lisboa es preciosa, con sus colores pastel, su clima suave, su gente amable y sus edificios llenos de desconchones. Todo elegancia y saber estar. Como Roma, es de las ciudades que no se dan importancia, que están de vuelta de todo, que no tienen que demostrar nada a nadie, desengañadas pero también hospitalarias y alegres, donde uno siempre está como en casa. Qué diferencia con París, tan altanera, tan cartesiana, tan engolada y tan pagada de sí misma (excepción hecha del Marais y de algún que otro rincón).
Rematamos el día cenando en el Clube de Fado, prestigioso local de ídems en Alfama, detrás de la Catedral. La estrella era el guitarrista Màrio Pacheco, un virtuoso de la guitarra portuguesa, parecida al laúd, con doce cuerdas. Le acompañaban una guitarra española y un contrabajo. Actuaron cuatro cantantes diferentes, todos ellos buenísimos. La dinámica era muy agradable: entraban los músicos y uno de los cantantes mientras se cenaba, todos parábamos, cantaban tres fados, salían, y seguíamos cenando. Así, hasta seis entradas. El fado es muy nostálgico, unas veces solemne, otras melancólico, otras verdaderamente alegre, siempre propio de una ciudad abierta a ultramar. Nos gustó mucho.
Tengo la lusofilia disparada.
...como una manta de ternura gaseosa
UN MINUTO DE TEOZOOLOGÍA
(Navidad)
(Navidad)
A D. Joaquín Antonio Peñalosa,
ahora más vivo. Ora pro nobis.
El Ángel del Señor le interrumpió a María
la costura rezada, y en nombre de Dios Hijo
solicitó su ayuda para la Redención.
Ella dijo “Sí, quiero” (como se ve en Fra Angelico)
y aquel sí de la niña inauguraba el Cielo.
Pero también José –un alma de agua fresca
oculta tras los callos y los golpes de escoplo–
tuvo su parte en esto. ¿Qué hubiera sucedido
si, atontado y confuso como estaba, no hubiera
preferido la voz de un ángel –¡y soñado!–
a la experiencia, el buen sentido, etcétera,
como todos nosotros?
Dios no hubiera nacido
en el establo. Punto.Pero, con mi respeto
para la Teología, aquí no acaba todo;aquí falta un minuto de lo que se debiera,
con todo mi respeto, llamar Teozoología.
Sí, que al buey y a la mula que allí estaban, oscuros,
alguien debió de darles también algún aviso,
pues ya veis –caso raro de veras– que, en lugar
de alborotarse trompicando en la penumbra,
todo pezuñas, costaladas y bufidos,
ante aquella invasión de su tibio descanso,
se quedaron echados, rindieron los testuces
y con algo que era casi amor, enfocaron
el vaho de sus morros hacia aquel puñadito
de carne sonrosada y llorona.
Si pienso
qué hubiera sucedido si a Dios aquella nochele faltara aquel aliento, que fue como una manta
de ternura gaseosa; lo distinta que pudo
haber sido la vida de los hombres,
concluyo
que la mula y el buey –benditos para siempreellos y sus estirpes–, a su modo, sabían
lo que estaban haciendo. Lo que estaba naciendo.
Miguel d’Ors. Sol de noviembre
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




