
Aquí, JMM lee poemas suyos en una conferencia en la Fundación Juan March (cortesía de Beades).
Imprescindible.
Lo que permanece tras lo que pasa

Risa floja al margen (no os perdáis algunos de los comentarios al post), es un ejemplo arquetípico de la pérdida de sentido de la realidad que tienen los políticos cuando acceden al poder.
O que tenemos cualquiera de nosotros cuando nos tomamos demasiado en serio.
Ante un regalo así, solo queda dar las gracias.
He regresado triste y sin ganas de escribir sobre Caracas, pero los amigos son los amigos.
Decididamente, no soy grafómano. He vuelto de Caracas con cosas que contar, y la verdad es que no me apetece escribirlas. ¿Que por qué entonces este blog? Quizás por un difuso e inaprensible sentido del deber, y desde luego porque estar en la blogosfera, aunque sea con un blog-guadiana como éste, me ha proporcionado varias amistades estupendas y me ha descubierto lecturas imprescindibles. Sin ir más lejos, gracias a E. G-M. descubrí a Trapiello, y gracias a Arp (y al propio A.T., ese otro amigo que la literatura me ha dado), acabo de entrar en el universo Ginzburg.
El Tertio millennio seminar on the free society fue fundado en 1992, con el objeto de estudiar la doctrina social católica. Sus promotores son unos absolutos desconocidos: nada menos que Michael Nowak, Rocco Buttiglione, el P. Richard John Neuhaus y un tal George Weigel. También lo promueve el P. Maciej Zieba OP, a quien de verdad no conozco, pero que debe de ser otro crack.
Anoche, en Ibermúsica, Herbert Blomstedt y la Gustav Mahler Jugendorchester nos regalaron una estupendísima quinta de Bruckner.
En la Metropolitan Ópera de Nueva York se está representando estos días otro Tristán e Isolda, bajo la dirección siempre sabia de James Levine. Inicialmente estaba previsto que Deborah Voigt y Ben Heppner interpretasen a los wagnerianos amantes en todas y cada una de las seis representaciones, pero la enfermedad de uno de ellos lo impidió. La primera vez que canten juntos (ever) será hoy a las 7 p.m. hora de Nueva York, 1 a.m. madrugada española. Se podrá escuchar en directo aquí.
Impresionante testimonio el de su conversión al catolicismo y el de su Bautizo, Confirmación y Primera Comunión en la Vigilia Pascual celebrada por B XVI (por cierto, ¡qué homilía!). Impresionante su valentía al hacer público su abrazo a la fe de Cristo, con la que le va a caer encima. Impresionante la manifestación de su fe en la carta que dirige al director del Corriere della Sera, narrando su conversión. E impresionante también su libro recientemente publicado en España Vencer el miedo. Mi vida contra el terrorismo islámico y la inconsciencia de Occidente, que podéis encontrar aquí.
El chivatazo lo dio Arp el sábado, y he pasado el fin de semana sin vivir en mí. Esta mañana he corrido raudo a Hiperión, y no había llegado todavía. A mediodía me he acercado a La Casa del Libro, y tampoco. Con el mono disparado, he cruzado a la librería del Círculo de Bellas Artes y, ¡eureka!, ya es mío. Menos mal.
Carmen y yo fuimos a verla ayer al cine y nos encantó. Es una película de Joe Wright, un joven director inglés nacido en 1972, un año antes que Florian Henckel von Donnersmarck, director de la espléndida
Acabo de leer un libro altamente recomendable. Se trata de Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo, del periodista y escritor José Javier Esparza. El libro llegó a mí, una vez más, gracias al Criteria Club de Lectores del eficiente Antonio Arcones.
Carmen y yo nos hemos escapado un par de días a Lisboa, para descansar un poco y planificar el año entrante. Aunque había venido otras veces por razones laborales, nunca había tenido dos días netos para patearla. Venía con los deberes hechos: Pessoa releído y Trapiello revisitado. En El jardín de la pólvora dedica quince páginas memorables a esta ciudad (pp. 314 ss.): desde su visita al Gulbelkian, hasta una excursión por los alrededores con Amadeo, un conductor de ocasión, pasando por una desternillante cena en un restaurante de fados, y por visitas a libreros de viejo.