03 abril 2008

¡Quién pudiera!

El Tertio millennio seminar on the free society fue fundado en 1992, con el objeto de estudiar la doctrina social católica. Sus promotores son unos absolutos desconocidos: nada menos que Michael Nowak, Rocco Buttiglione, el P. Richard John Neuhaus y un tal George Weigel. También lo promueve el P. Maciej Zieba OP, a quien de verdad no conozco, pero que debe de ser otro crack.

Cada verano reúne a una docena de estudiantes norteamericanos y a una veintena de estudianes de la Europa del este y los pone a dialogar sobre la materia bajo los auspicios de estos titanes. El encuentro se ve enriquecido con visitas a Częstochowa, Auschwitz, y a la tierra de Santa Faustina Kowalska (divina misericordia).

Me temo que no cualifico ni por procedencia, ni por edad, ni por tiempo disponible, pero ¡quién pudiera!

02 abril 2008

Tres años


Hoy se cumplen tres años del tránsito de (San) Juan Pablo II. Esta foto, según me dijeron, apareció inesperadamente al revelar un peregrino un carrete de fotos tomadas al pontífice en una audiencia ordinaria. Se non è vera, è ben trovata. Un buen vídeo recordando su fallecimiento y sus funerales, lo tenéis en esta nueva página religiosa, que promete. El estado de su proceso de beatificación, cómo no, en Zenit.

¡Santo subito!

01 abril 2008

Religión en libertad

Es el título de la nueva web sobre religión que ha visto la luz hace poco. Se hospeda en el portal de Libertaddigital (sobre el que tengo ciertos reparos), pero tiene buena pinta. De momento cuenta con un blog de Monseñor Sebastián, que últimamente está que se sale, y escriben Messori y Weigel.

No son precisamente malas cartas de presentación.

30 marzo 2008

Bruckner, Blomstedt

Anoche, en Ibermúsica, Herbert Blomstedt y la Gustav Mahler Jugendorchester nos regalaron una estupendísima quinta de Bruckner.

Quizás porque la música es la más abstracta de las artes nos dice tanto, nos expresa lo inefable. Eso no sucede con el resto, que necesitan de algo concreto para “apoyarse”. La pintura descansa en el modelo, en los colores y en el lienzo –y cuando es abstracta la pifia, porque acaba desnaturalizándose–; la escultura necesita del material y de la forma; la arquitectura, etc. Incluso la literatura y su forma más alta, la poesía, están atadas a palabras y a conceptos. Cierto es que cuando es buena, toda obra de arte se transfigura y nos dice tanto: nos revela a nosotros mismos y pone de manifiesto nuestra naturaleza espiritual. Vamos, que nos recuerda que no somos lo mismo que la mosca del vinagre. Pero la música es la más privilegiada de las artes para estos menesteres y nos dice todo más directa e intensamente, porque no necesita de soporte. Por eso las páginas más bellas del católico Tolkien son las del Ainulindale, ese génesis musical.

Volviendo a lo de ayer, creo que a esa hora no habría nadie en el mundo más feliz que el octogenario Blomstedt, curtido en mil batallas, dirigiendo a esos casi ciento veinte brillantes jovenzuelos (no creo que ninguno superase la treintena) e interpretando juntos al grandísimo Anton. No había diferencias generacionales: todos eran uno. El final del cuarto movimiento fue intensísimo, Herbert flotaba, bailaba interpretando la partitura y la orquesta le respondía transida no como un conjunto de autómatas, sino como almas en perfecta sintonía con el maestro, sublimados por la potencia creativa y espiritual del genio de Amsfelden. Esa imbricación y esa entrega total al proyecto común de transmitir la belleza y la verdad de esa música tiene un nombre: comunión. Y su esencia no es ajena al concepto religioso de comunión de los santos. Todos estamos misteriosamente unidos en un todo superior que es más que la suma de las partes y que lejos de anular o cosificar a éstas, las hace más plenas.

Como veis, con Bruckner se me va la pinza. ¡Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios todopoderoso!

28 marzo 2008

Más Tristán

En la Metropolitan Ópera de Nueva York se está representando estos días otro Tristán e Isolda, bajo la dirección siempre sabia de James Levine. Inicialmente estaba previsto que Deborah Voigt y Ben Heppner interpretasen a los wagnerianos amantes en todas y cada una de las seis representaciones, pero la enfermedad de uno de ellos lo impidió. La primera vez que canten juntos (ever) será hoy a las 7 p.m. hora de Nueva York, 1 a.m. madrugada española. Se podrá escuchar en directo aquí.

¿Hay algo mejor que hacer una madrugada de viernes que dedicar cinco horitas a disfrutar de esta maravilla?

27 marzo 2008

Imitar a Momsen

Me dice el Dr. Dr. y futuro triDr. Antuñano (como el chiste useño del maitre del restaurante: "are you a real doctor, or just a PhD") que, ante la repetición y continuidad del infame, siente la tentación de imitar a Momsen. Y me adjunta este melancólico poema de Jiménez Lozano:

Sabía Teodoro Momsen dónde vivía Sócrates,
y por Atenas deambulaba cada día,
guiaba a Platón o daba las señas de los baños
a un esclavo que llevaba ungüentos
o una carta de amor, y lilas.
Al acabar la clase quedaba luego ciego
y tenía que ser a su casa conducido;
se perdía por las calles, avezado
a transitar por las de la vieja Atenas.
¿Cómo podría vivir teniendo por vecino
no a Platón o a Sócrates, sino a Guillermo, el Káiser?
Así que se hundió en los libros y no quiso
emerger a la vida, ni recobrar su memoria.

Como para pensárselo. Porque desde luego del Káiser a éste...

26 marzo 2008

Magdi Cristiano Allam

Impresionante testimonio el de su conversión al catolicismo y el de su Bautizo, Confirmación y Primera Comunión en la Vigilia Pascual celebrada por B XVI (por cierto, ¡qué homilía!). Impresionante su valentía al hacer público su abrazo a la fe de Cristo, con la que le va a caer encima. Impresionante la manifestación de su fe en la carta que dirige al director del Corriere della Sera, narrando su conversión. E impresionante también su libro recientemente publicado en España Vencer el miedo. Mi vida contra el terrorismo islámico y la inconsciencia de Occidente, que podéis encontrar aquí.

Por cierto, el 9 de abril estará en Madrid para presentar este libro. Por razones de seguridad no se sabe todavía ni el lugar ni la hora. Seguiremos informando.

24 marzo 2008

Et resurrexit

Feliz Pascua de Resurrección para todos, una vez más con Bach. En Semana Santa he estado de misiones en Villar de Olalla (Cuenca). No he podido leer una página ni alimentar el blog, pero ha sido una experiencia inolvidable y muy formativa, sobre todo para los niños. Por mi parte, todavía tengo que procesarla para ver si es o no lo mío.

Ya de vuelta, el mejor regalo de Pascua me lo acaba de hacer Anónimo en mi entrada anterior. Nada menos que una entrevista con A.T. en su casa de Conde de Xiquena 7. Una joya. Mil gracias, querido lector/a.

17 marzo 2008

Andrés Trapiello: La manía

El chivatazo lo dio Arp el sábado, y he pasado el fin de semana sin vivir en mí. Esta mañana he corrido raudo a Hiperión, y no había llegado todavía. A mediodía me he acercado a La Casa del Libro, y tampoco. Con el mono disparado, he cruzado a la librería del Círculo de Bellas Artes y, ¡eureka!, ya es mío. Menos mal.

Mi Semana Santa va a ser muy apostólica y no sé si sacaré tiempo para leerlo con calma, pero tengo verdadero interés en ver si confirma una tesis que vengo rumiando desde hace unas semanas. De momento, la formulo como simple hipótesis. Hasta ahora he leído los dos primeros tomos, El gato encerrado y Locuras sin fundamento, y los tres últimos, Siete Moderno, El jardín de la pólvora y La cosa en sí. La tesis es ésta: son todos estupendos pero en las últimas páginas de Siete Moderno tiene lugar un punto de inflexión: el paso de una literatura muy buena a algo más, a una obra maestra. Ese salto se confirma en los dos tomos siguientes, donde mengua lo que menos (me) interesa de sus diarios: las pendencias literarias, si han leído o no su obra los que le invitan a dar conferencias, la mala uva al describir personajes, el resentimiento con todo lo que tenga que ver con la religión; y crecen su sentido del humor, su lirismo y su humanidad. Hay en ellos más gusto, más ternura, más agudeza, menos bilis. Es como cuando un torero "se rompe" al torear. O como lo que cuenta su admirado Ramón Gaya en Velázquez pájaro solitario del genial pintor en comparación con otros simplemente buenos pintores: no es un artista, es un creador.

Igual esta tesis es en sí misma una locura sin fundamento y carece de la más mínima base, pero después de unos cuantos miles de páginas leídas, creo haberla percibido con claridad. ¿La causa esta eclosión? Me la guardo para después de haber leído esta Manía, en la que tengo puestas las mejores esperanzas.

14 marzo 2008

El secreto masónico desvelado



A los que os interesara el jugoso debate entre Ullate, Saki y otros sobre la masonería, os interesará también esta entrevista al primero de ellos.

10 marzo 2008

Citas

"Para muchos cristianos, la desesperanza es una verdadera tentación, una auténtica amenaza. Es cierto que hay muchas dificultades, en la Iglesia y en el mundo. Es cierto que la Iglesia y los cristianos hemos perdido mucha influencia en la sociedad y tenemos que afrontar duras situaciones de empobrecimiento. Pero también es cierto que Dios nos ama irrevocablemente; que Jesús nos ha prometido su presencia y su asistencia hasta el fin del mundo; que Dios, en su providencia, de los males saca bienes para sus hijos. La Iglesia y la salvación del mundo no son obra nuestra, sino empresa de Dios. No es el momento de mirar atrás añorando tiempos aparente o realmente más fáciles y más fecundos. No hay fecundidad sin sufrimiento. Dios nos llama a la humildad y a la confianza, seguros de que en nuestra debilidad actual se manifestará el poder de su gracia y de su misericordia. En la providencia misericordiosa de Dios nuestro Padre, las dificultades contribuyen también al bien de sus hijos: nos purifican, nos mueven al arrepentimiento y a la renovación espiritual. La cruz es el camino para la Vida. A nosotros toca secundar con humildad y fortaleza los planes de Dios y saber apreciar las nuevas iniciativas que surgen en la Iglesia como frutos del Espíritu y motivos para la esperanza. La Iglesia no pone nunca su esperanza ni encuentra su apoyo en ninguna institución temporal, pues sería poner en duda el señorío de Jesucristo, su único Señor".

Urge releer esta Instrucción pastoral.

02 marzo 2008

40 (I)

A los cuarenta años Djuna Barnes,
harta de todo tipo
de excesos, se encerró
en su pequeño apartamento y nunca
más se movió de allí durante otras
cuatro décadas.
A los cuarenta años Marco Polo
volvió de su aventura por Oriente.
Le quedaba anotar
pacientemente tantos exotismos:
todas las maravillas en un libro.
A los cuarenta años Elio Adriano
después de sus estudios
de latín y de griego
y de haber recorrido
etapa por etapa
la formación completa de un romano,
consideró que estaba preparado
ya para gobernar.

J.A. González-Iglesias

40 (II)

¿Y yo qué?

Desde luego, crisis ninguna. Por la mañana trataba de quitarle importancia y la misma Carmen me recordaba la respuesta de Borges cuando, con ocasión del fallecimiento de su madre a los 99 años, alguien se lamentó de que la longeva mujer no hubiera llegado a los 100. "Exagera usted las virtudes del sistema métrico decimal" le espetó el genio quien, pese a estar deshecho, era incapaz de desaprovechar una oportunidad para la ironía (poco después compondría en su dolor Heráclito, uno de sus más bellos poemas). Así pues, lo primero que me dije es que dan igual 40 que 39 ó que 41. Pero no. No es necesario ser cabalístico, milenarista o esotérico para saber que los números redondos tienen una evocación especial. Ahí está, sin ir más lejos, el gran jubileo del año 2000 que promovió (San) Juan Pablo II, con sus magníficas Tertio millennio adveniente y Novo millennio ineunte. Duc in altum!.

Con cuarenta años cumplidos ya sabe uno ciertas cosas. La primera, que no hay más cera que la que arde: no voy a dejar ni grandes, ni tan siquiera modestas contribuciones para la posteridad. Obviamente no en el campo de las artes, para las que soy negado, ya me gustaría. Pero tampoco en el mundo del Derecho, para el que hace algunos lustros quizás apuntaba maneras. Ahora me dedico con pasión a la abogacía pura, que ayuda a solucionar problemas, es intelectualmente estimulante y, no nos engañemos, sirve para llevar los garbanzos a casa. Pero la investigación jurídica cada día me aburre más. Quizás termine preparando la cátedra y saque un par de trabajitos más, pero no creo que vaya a ir mucho más allá. Si vuelvo al estudio serio, será de filosofía y, Dios lo quiera, de teología. Eso sí que me tira.

Lo segundo que sé, mucho más importante que lo anterior, es percibir con claridad la presencia casi tangible de la providencia amorosa de Dios en mi vida durante estos cuarenta años. Primero, por haberme hecho nacer en una familia estupenda. Después, por haber puesto en mi vida a Carmen, cuya bondad nos hace a todos los que estamos a su alrededor mejores que nosotros mismos. Y, ya juntos, por haber encontrado a Cristo en nuestro camino, quien nos ha bendecido con seis hijos maravillosos. Decía Guardini que el cristianismo es la religión más materialista que existe, puesto que predica la locura de un Dios encarnado. No es de extrañar por tanto que ese mismo Dios se nos muestre también encarnadamente en otros. En nuestro caso, en personas buenas, cercanas y cordiales, a través del Movimiento Regnum Christi, nuestro lugar en la Iglesia. En gratitud por ello tengo que vivir la vida en clave de misión, con toda modestia, pero con la consciencia del privilegio del don que me ha sido dado, y que no me ha sido dado para mí ni para mi solaz, sino para darlo a otros, a mis prójimos próximos. Contemplata aliis tradere.

Finalmente, la tercera cosa que me viene este día a la cabeza es que me lo paso pipa, que es una manera de decir sin rubor que soy muy feliz. Desde luego, por la cercanía de Dios, de mi familia y de mis amigos. Pero también por esos momentos insustituibles de soledad, con un buen libro o escuchando buena música. Una vez más parafraseando a JLB, que otros se jacten de lo que les ha sido dado escribir o componer, yo me jacto de lo que me ha sido dado leer y escuchar.

Así pues, también encarnadamente, en Carmen, en nuestra familia y en nuestros amigos, doy gracias por estas cuatro décadas al buen Dios, Señor de la Historia y Señor de mi historia.

40 (III)

V.T.R.

Madrid, 2 de Marzo de 2008

Muy querido Dal:

A mí personalmente una de las cosas que me más me llama la atención en la vida de Cristo es la brevedad de su estancia entre los hombres, aproximadamente treinta y tres años, y además gran parte de su vida transcurrió en el silencio y en la oscuridad, pues apenas sabemos nada de ella. Y precisamente de ahí me surge la pregunta sobre qué sentido tiene la vida, cuando el mismo Dios quiso que la suya fuera tan corta. La verdad es que resulta difícil comprenderlo, pero se intuye sin embargo que la vida humana para Dios viene a ser simplemente un pequeño tiempo del que disponemos para hacer una gran opción dado que ha querido poner en manos de nuestra libertad elegirle a Él o rechazarle.

Por ello, al enviarte esta cordial felicitación con ocasión de tu cumpleaños (no importa los años que cumplas) quisiera invitarte en primer lugar a dar gracias a Dios por el don de la vida, porque eres un privilegiado, entre tantos seres posibles, gracias al amor que Dios te tiene y te ofrece; y en segundo lugar a vivir esta vida apasionadamente disfrutando sanamente de todo lo que el mismo Dios te ha puesto a tu servicio para hacerla más confortable y feliz.

Leí hace muchos años un hermoso libro cuyo título era: “La vida merece vivirse”. Parece un título repetitivo y, sin embargo, no es así porque muchos son vividos por la vida. Apenas tienen tiempo para pensar, reflexionar, cambiar, mejorar, rectificar, ponerse metas interesantes. Son vividos por la prisa, el trabajo, las preocupaciones, el estrés, el materialismo, que engendran pesimismo, ira, tensión, frustración. No. La vida hay que vivirla, y uno es realmente el protagonista de la propia vida. Es cada uno el que debe ponerse metas a cumplir: es uno el que debe tener un proyecto de la propia vida que abarque todo (Dios, familia, salud, trabajo, prójimo); es uno el que debe saber contemplar el entorno para no encerrarse en sí mismo y comprender toda la capacidad que tiene de hacer el bien a tantas personas necesitadas espiritual y materialmente.

En esta línea un nuevo cumpleaños que nos conduce irremisiblemente a la realidad de que ya hemos transcurrido al menos una parte de nuestra vida se convierte en una hermosa posibilidad de querer vivir una existencia más plena en torno a tres polos fundamentales: Dios, sin el cual no somos ni podemos nada; los demás que se han convertido en una de las claves de nuestra felicidad (“hay mayor felicidad en dar que en recibir”) y entre ellos en primer lugar nuestra familia, nuestro hogar, nuestro matrimonio para quienes estáis casados; y finalmente nosotros mismos, pero no en sentido egoísta, sino en la línea de un auténtico amor a nuestro verdadero bien que se fragua en el crecimiento personal y espiritual, en el desarrollo de nuestros talentos y en el cuidado de nuestro cuerpo, compañero inseparable del alma en esta vida y ayuda imprescindible de ella.

Te tendré muy presente en la Celebración Eucarística del día de tu cumpleaños y le pediré al Señor que te regale aquella sabiduría que le pedía el rey Salomón a Dios como base y fundamento de todos los bienes de esta vida: sabiduría para saber vivir.

Un fuerte abrazo,

Juan J. Ferrán F., L.C.

29 febrero 2008

¿No quieres caldo?

¿Que quería usted ignorar las elecciones? Pues para se entere, ha sido usted nombrado vocal segundo de mesa. Preséntese a las 8.00 h. en el colegio electoral y pringue todo el día hasta las 20.00 h. punteando (con n) a los ciudadanos (aaagh) que ejercen su derecho al voto. Luego recuente usted, levante acta y llegue rendido a su casa a medianoche. Pero no se me queje por haberse perdido un precioso día de domingo junto a su familia, más bien alegrése de haber participado activamente en la fiesta de la democracia. ¡Qué horror!

Como picapleitos que es uno, lo primero que se le ha ocurrido es buscarle las vueltas a la Ley Orgánica del Régimen Electoral General y a su normativa de desarrollo y tratar de encontrar un resquicio para el escaqueo. Pero luego he pensado que, de tener éxito, le jorobaría el día de modo injustificado al pobre vocal primero suplente; y también que no está de más practicar la abnegación cuaresmal. Así que no por deber de ciudadano (aaagh), sino por tratar de poner en práctica el evangelio de hoy, he decidido que allá que voy, a disfrutar de la belleza de la fiesta etc.

Borges se referiría a la magnífica ironía de Dios, y d'Ors a una de esas bromas de la divina providencia. Uno, menos dotado para la literatura y más pecador que ambos, sólo puede recordar el refrán: ¿No quieres caldo?, pues toma tres tazas.

26 febrero 2008

Rubik's cube





Record del mundo en 9,18 seg.

22 febrero 2008

Campaña electoral

Por razones de mera profilaxis he hecho firme propósito de ignorarla, pero activamente. Me dispongo a evitar toda información, a esquivar todo mensaje y a declinar cualquier conversación al respecto.

Además, estoy descontando ya que repite el infame. Así, si pasa, lo tendré mínimamente somatizado. Y si pierde, alegría novísima.

De otra forma no podría soportarlo.

Mala conciencia

¡Qué mal se siente uno cuando lleva varios días sin hacer entradas en su blog! Aunque el sabio Arp dice que no debe ser motivo de preocupación, que los amigos que entren se vayan de vacío le llena a uno de pesadumbre.

15 febrero 2008

B XVI y el infierno

El verdadero diálogo del Papa con los párrocos y el clero de Roma lo podéis encontrar, cómo no, en Zenit. No tiene desperdicio y el bueno de Von Balthazar, desde el cielo, lo habrá disfrutado.

08 febrero 2008

Von Balthazar redivivo

Por obra y gracia de El País de hoy que, sin embargo, le ha "degradado" de cardenal a párroco. Por si retiran la noticia, cito literalmente:

"El papa Benedicto XVI ha asegurado que el infierno existe y no está vacío. Lo ha anunciado durante el encuentro, que ha mantenido con los párrocos romanos, con motivo del inicio de la Cuaresma ... Uno de los párrocos asistentes, el teólogo suizo Urs Von Baltasar [sic] que es buen amigo de Benedicto XVI, planteó la hipótesis de que el infierno estuviese vacío. Pero el Papa fue categórico en su respuesta sobre el castigo eterno, "el infierno existe".

¡Menuda exclusiva!

[Por supuesto, mi comentario poniendo de manfiesto que D. Hans Urs murió en 1988 ha sido censurado. No vaya a ser que la verdad les estropee una buena noticia.]

30 enero 2008

Quintaesencia del personaje

ZP, sobre los 400 euros, en TVE:


"Es un compromiso, no una promesa."


[Nótese el valor que él mismo da a su propia palabra]



27 enero 2008

Expiación

Carmen y yo fuimos a verla ayer al cine y nos encantó. Es una película de Joe Wright, un joven director inglés nacido en 1972, un año antes que Florian Henckel von Donnersmarck, director de la espléndida
La vida de los otros. Gracias a ambos uno ha recobrado la esperanza en el cine europeo.

Tiene la cuidada puesta en escena de las buenas películas inglesas, con una parte deliciosa en la campiña inglesa y un duro e impecable reflejo de la dureza de la guerra, con el relato de la derrota británica en Dunkerque y de los bombardeos de Londres. Las interpretaciones son muy buenas: Keira Knightley –el saco de huesos más atractivo de los últimos tiempos– y James McAvoy componen una pareja muy creíble de enamorados marcados por la tragedia (aunque sobran la carrerita detrás del autobús en el Londres bombardeado y algún plano de la escena final de la playa, muy dabadabadá). Y están espléndidas la niña Saoirse Ronan, Harriet Walter y, en su breve presencia, Vanessa Redrgrave, las tres actrices (¡qué gran parecido entre ellas!) que dan vida a Briony Tallis, personaje central de la película, en diversas etapas de su vida.

Mención aparte merece la banda sonora, la mejor que recuerdo en muchos años. Compuesta por Dario Marianelli, tiene un protagonismo inusual en estos días. Tiene partes de cello y violín que ya quisieran los compositores “serios” de música de cámara de hoy. Y especialmente afortunado es el juego que hace con la percusión, con el tecleteo in crescendo de la máquina de escribir mezclado con el piano, que refleja el aumento de las pulsaciones del fantasioso corazón de Briony cuando descubre lo que ella cree que es lo que no es. Un corte de esto que os cuento se puede escuchar en la página web del film.

La trama no la destripo, pero trata del profundo pesar que marca la vida de Briony, por una actuación suya cuando era niña que tuvo funestas consecuencias. Tiene mucha miga, así que a ver si saco tiempo y hago otra entrada con mis reflexiones al respecto.

23 enero 2008

¿Arte contemporáneo?

Acabo de leer un libro altamente recomendable. Se trata de Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo, del periodista y escritor José Javier Esparza. El libro llegó a mí, una vez más, gracias al Criteria Club de Lectores del eficiente Antonio Arcones.

Esparza constata cómo hoy en día, cuando cualquier persona –ilustrada o no– contempla una obra de arte, no sabe lo que el artista le quiere decir. Sostiene Esparza que el arte occidental contemporáneo está aquejado de, al menos, ocho graves problemas, cuales son: la búsqueda obsesiva de la novedad; la desaparición de significados inteligibles; la transversalidad de los soportes; la consagración de lo efímero; la vocación nihilista de la cultura contemporánea; la sintonía con un poder concebido como subversión; el naufragio de la subjetividad del artista; y la obliteración absoluta de la pregunta por la belleza.

Por el enunciado de estos “pecados” podría pensarse que estamos ante un ladrillo. Nada de eso. Se trata de un libro claro y didáctico que, pese a tratar materias complejas, se lee de un tirón. Supongo que habrá tratados más sesudos que sean más apropiados para los que tengan interés específico en esta materia, pero este opúsculo es más que suficiente para la gran mayoría de nosotros, que asistimos atónitos ante el lamentable espectáculo de un arte que ha perdido el sentido y la inteligibilidad.

Un libro que debería ser de lectura obligada en todas las universidades, y no sólo en las facultades de Bellas Artes.

22 enero 2008

Náusea

El País 22.01.08

19 enero 2008

Emocionante Tristán


A ver por dónde empiezo. No tengo ni idea de música ni toco instrumento alguno. Ignoro con perfección qué es una fusa y su diferencia con una semifusa, y de las clave de sol sólo sé que se semejan a los flamencos, como recuerda d’Ors. Sin embargo, me encanta la música, ninguna otra de las bellas artes me dice tanto. Mis padres me llevaban al Teatro Real cuando aún era sala de conciertos y con 16 años me regalaron un abono para la temporada de ópera de La Zarzuela, donde iba con mi amigo Pedro. Ahora oigo música todos los días, con mayor o menor atención, y tengo una deuda perpetua de gratitud con Steve Jobs, porque mi discoteca me acompaña siempre, metida en un i-Pod, multum in parvo.

Como os decía, el jueves fui al Real, a ver Tristán e Isolda. A las óperas de Wagner hay que ir descansado y sin prisas. Una vez en ellas, es menester no impacientarse, no pensar en cuánto tiempo ha pasado o en cuánto queda. Y uno debe poner de su parte, y tratar de estar, en la medida de lo posible, siempre conectado. No cabe un disfrute meramente pasivo de Wagner (cosa que quizás sea dable en óperas de Mozart o de los italianos). Aquí la concentración es indispensable. Hay que disfrutar de la orquesta, admirar su perfecto ensamblaje con las voces, cómo se encarga de destacar la carga dramática o lírica de cada una de las escenas, y cómo caracteriza las diversas pasiones de los personajes. Hay que admirar la potencia, la hondura y la delicadeza de las voces, y no hay que perder de vista las letras (hoy en todos los teatros las “subtitulan”). La cosa es relativamente fácil con El holandés, Tanhäuser o Lohengrin, pero requiere cierto entrenamiento previo con el monumental Anillo (hay una excelente conferencia de Deryck Cooke que ayuda mucho). Todas esas fases las tengo ya asimiladas.

Tristán es un paso adelante. En las casi cinco horas que dura no hay más que dos personajes principales, dos secundarios y algún otro con una intervención mínima. No hay coros, la trama argumental es sencillísima y casi no hay acción. Vamos, que se entiende que no a todo el mundo le guste, y que pueda hacerse larga y hasta pesada. Ahora, si uno tiene la gracia de haberse iniciado en el mundo wagneriano, es apoteósica. No recuerdo un grado de conmoción estética semejante al vivido el jueves al terminar el segundo acto. ¡Qué maravilla!. Los dúos de los amantes, la culpa por la traición de Tristán, el dolorido sentir del rey Marke, la orquesta. El libreto (como todos, del propio Wagner) tiene esa característica de la poesía romántica alemana, en la que poesía, filosofía y romanticisimo son casi la misma cosa.

La representación estuvo muy bien. La orquesta, sabiamente dirigida por López Cobos, sobresaliente. La puesta en escena, desigual. Situó cada acto en una época diferente. El primero (en el barco), medieval, acorde con el texto, y convincente. El segundo, decimonónico. Aunque el pobre Tristán parecía un botones de hotel, con mucha hombrera y botón dorado, en conjunto fue sobresaliente, con un jardín precioso y un movimiento onírico. Sin embargo, el tercero fue deplorable. Se ambientó en un hospital de campaña de una guerrilla bananera, y nos presentó a Tristán en traje de camuflaje. Como Pierre Menard y el resto de hombres de buen gusto, abominé de ese carnaval inútil que buscaba el plebeyo placer del anacronismo y el inevitable guiño a la modernidad. Entre los cantantes, destacó como siempre West, y Rene Pape se marcó un Marke para el recuerdo. Jeanne-Michèle Charbonnet compuso una Isolda digna, pero eché de menos ¡ay! a Waltraud. A ver si consigo colarme en otra representación en la que cante ella.

En definitiva, máxima emoción para una noche memorable.

17 enero 2008

Tristán e Isolda

Llevo un par de semanas sin vivir en mí, y hoy es el gran día. Esta tarde, a las 19.00 (D.m.) me enfrentaré por primera vez a Tristán e Isolda en vivo. El Anillo es una de mis pasiones, pero hasta ahora no había entrado en Tristán que, como Parsifal, impone respeto. Ardo en deseos. López Cobos es buen bruckneriano, así que dirigirá bien a Wagner. La pena es que en la representación de mi abono no canta Waltraud Meier. La gran alegría, que me reencuentro con Jon Fredric West.

13 enero 2008

Mejor la otra

Sobre la nueva letra del himno se ha dicho ya casi todo. Dos opiniones de buenos amigos aquí y aquí. Y el artículo de hoy de Juaristi, tan certero como de costumbre, aquí.

Para eso, mejor la letra a que me refería el verano pasado:

1
¡Viva España,
Patria de Malasaña
Y de Hernán Cortés,
Que el orbe vio a sus pies!
Todos a coro
Gritad: ¡Leña al moro,
Caiga el luterano
Y húndase el francés!

2
Tiemble el mundo:
Ya Felipe Segundo
Desde el Escorial
Nos manda la señal:
¡Guerra incesante
Contra el protestante
Y colleja y media
Para Portugal!

3
Sin empacho
Linchemos al gabacho
Que la Patria holló:
Au français pas de l'eau
Y que disfrutes
Colgando franchutes
De Despeñaperros
Hasta Mataró.

4
Ruge altivo
Desde el solar nativo
Con resolución,
Ibérico león:
Cunda ya el pánico
En el pecho británico.
¡Nuestras son las monas,
Nuestro es el Peñón!

5
En Lepanto
Del Turco fue el espanto
Nuestro pabellón.
Démosle otra lección:
Abre tu surco
Y entierra allí al Turco
Antes de que vuelva
A armar el follón.

6
En Otumba,
Donde cavó su tumba
El azteca atroz,
Propínale otra coz.
Zúmbale al Inca
Porque no la hinca
Y que el filipino
Te sirva el arroz.

7
No refrenes
Tu afán de armar belenes
Allí donde estés,
Combate así el estrés.
¡Gloria a tu cepa
Y viva la Pepa
Y que viva España,
Qué bonita es!

10 enero 2008

Citas

Hablaba ayer Arp sobre Platón, sus peligros y la belleza de su prosa. También tiene intuiciones magistrales. Mirad qué cita del Fedón, escrita unos 350 años antes de Cristo, casi anhelando su venida:

“Me parece a mí, oh Sócrates, y quizá también a ti, que la verdad segura en estas cosas no se puede alcanzar de ningún modo en la vida presente, o al menos con grandísimas dificultades. Pero pienso que es una vileza no estudiar con todo respeto las cosas que se han dicho al respecto, o dejar las investigaciones antes de haberlo examinado todo. Porque en estas cosas, una de dos: o llegar a conocerlas, o, si esto no se consigue, agarrarse al mejor y más seguro de los argumentos humanos y con éste, como en una barca, intentar la travesía del piélago. A menos que no se pueda con más comodidad y menor peligro hacer el paso con transporte más sólido, es decir, con la ayuda de la palabra revelada del dios”.

03 enero 2008

Lisboa (II)

Ayer, después de un tardío despertar y un parsimonioso desayuno, dimos un largo paseo por Baixa y por Castelo. Las distancias son cortas, pero los desniveles son tales que ciertamente hace uno ejercicio. Algunas calles, por coloreadas y empinadas (Alfama) recuerdan a Cuenca. Otras a Cádiz. Otras a la Habana, donde nunca he estado.

Los escaparates, los rótulos y los propios comercios parecen de otra época.

 
Posted by Picasa

Una peluquería de caballeros de las de toda la vida, de las que en Madrid cada vez quedan menos, sin fotos de efebos estrafalarios, con peluqueros veteranos, sin tonterías.

 
Posted by Picasa

Aquí una sombrerería:

 
Posted by Picasa

Y este rótulo sin igual:

 


Más allá una tienda de velas, droguerías por doquier, rótulos y fotografías de una ranciedad envidiable, sin complejos, sin ínfulas de modernidad. No se adivinan las prisas madrileñas; el tiempo parece detenido hace cincuenta años. Como dice Trapiello, es una ciudad de provincias, pero en absoluto una ciudad provinciana. Aquí París en Lisboa, la tienda de confecciones que cita en sus diarios:

 
Posted by Picasa

Y mirad qué tienda de licores al lado de un estanco:

 
Posted by Picasa


Capítulo aparte merecen las liberías. Nunca en mi vida había visto tal número de ellas en un área tan relativamente pequeña. De nuevo y de viejo, de libros antiguos y de libros de ocasión. En dos kilómetros cuadrados debimos de ver más de diez.

En fin, un viaje precioso.

02 enero 2008

Lisboa

Carmen y yo nos hemos escapado un par de días a Lisboa, para descansar un poco y planificar el año entrante. Aunque había venido otras veces por razones laborales, nunca había tenido dos días netos para patearla. Venía con los deberes hechos: Pessoa releído y Trapiello revisitado. En El jardín de la pólvora dedica quince páginas memorables a esta ciudad (pp. 314 ss.): desde su visita al Gulbelkian, hasta una excursión por los alrededores con Amadeo, un conductor de ocasión, pasando por una desternillante cena en un restaurante de fados, y por visitas a libreros de viejo.

El hotel Bairro Alto, en el que estamos, es muy recomendable, sobre todo por su situación, entre Chiado y Bairro Alto, puritito downtown. Ayer, cuando llegamos, paseíto y posterior almuerzo en Casa da Comida, un clásico. Luego un largo paseo por Rossío, Baixa y alrededores del hotel. Llovió intermitente pero copiosamente, y tuvimos que hacer varias paradas.

Lisboa es preciosa, con sus colores pastel, su clima suave, su gente amable y sus edificios llenos de desconchones. Todo elegancia y saber estar. Como Roma, es de las ciudades que no se dan importancia, que están de vuelta de todo, que no tienen que demostrar nada a nadie, desengañadas pero también hospitalarias y alegres, donde uno siempre está como en casa. Qué diferencia con París, tan altanera, tan cartesiana, tan engolada y tan pagada de sí misma (excepción hecha del Marais y de algún que otro rincón).

Rematamos el día cenando en el Clube de Fado, prestigioso local de ídems en Alfama, detrás de la Catedral. La estrella era el guitarrista Màrio Pacheco, un virtuoso de la guitarra portuguesa, parecida al laúd, con doce cuerdas. Le acompañaban una guitarra española y un contrabajo. Actuaron cuatro cantantes diferentes, todos ellos buenísimos. La dinámica era muy agradable: entraban los músicos y uno de los cantantes mientras se cenaba, todos parábamos, cantaban tres fados, salían, y seguíamos cenando. Así, hasta seis entradas. El fado es muy nostálgico, unas veces solemne, otras melancólico, otras verdaderamente alegre, siempre propio de una ciudad abierta a ultramar. Nos gustó mucho.

Tengo la lusofilia disparada.

...como una manta de ternura gaseosa

UN MINUTO DE TEOZOOLOGÍA
(Navidad)

A D. Joaquín Antonio Peñalosa,
ahora más vivo. Ora pro nobis.


El Ángel del Señor le interrumpió a María
la costura rezada, y en nombre de Dios Hijo
solicitó su ayuda para la Redención.
Ella dijo “Sí, quiero” (como se ve en Fra Angelico)
y aquel sí de la niña inauguraba el Cielo.

Pero también José –un alma de agua fresca
oculta tras los callos y los golpes de escoplo–
tuvo su parte en esto. ¿Qué hubiera sucedido
si, atontado y confuso como estaba, no hubiera
preferido la voz de un ángel –¡y soñado!–
a la experiencia, el buen sentido, etcétera,
como todos nosotros?
Dios no hubiera nacido
en el establo. Punto.
Pero, con mi respeto
para la Teología, aquí no acaba todo;
aquí falta un minuto de lo que se debiera,
con todo mi respeto, llamar Teozoología.

Sí, que al buey y a la mula que allí estaban, oscuros,
alguien debió de darles también algún aviso,
pues ya veis –caso raro de veras– que, en lugar
de alborotarse trompicando en la penumbra,
todo pezuñas, costaladas y bufidos,
ante aquella invasión de su tibio descanso,
se quedaron echados, rindieron los testuces
y con algo que era casi amor, enfocaron
el vaho de sus morros hacia aquel puñadito
de carne sonrosada y llorona.
Si pienso
qué hubiera sucedido si a Dios aquella noche
le faltara aquel aliento, que fue como una manta
de ternura gaseosa; lo distinta que pudo
haber sido la vida de los hombres,
concluyo
que la mula y el buey –benditos para siempre
ellos y sus estirpes–, a su modo, sabían
lo que estaban haciendo. Lo que estaba naciendo.


Miguel d’Ors. Sol de noviembre

30 diciembre 2007

Progres

"La amistad no es menos misteriosa que el amor, o que cualquiera de las otras faces de esta confusión que es la vida", decía mi admirado JLB.

Mirad qué artículo de mi amigo Enrique.

25 diciembre 2007

¡Oooo-le-ga-rio!

Pedazo de artículo el suyo en el ABC, sobre la debilidad de Dios. Por si lo quitan lo transcribo más abajo. Feliz Navidad.

La debilidad de Dios
OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL
ENTRE las páginas autobiográficas de Nietzsche hay una en la que recuerda lo que era para él la fiesta de Navidad: «Qué espléndido se yergue ante nosotros el abeto, cuya copa decora un ángel, aludiendo al árbol genealógico de Cristo, y cuya corona es el mismo Señor. Qué luminosas brillan las numerosas luces, representando simbólicamente la claridad que ha engendrado en el mundo el nacimiento de Cristo entre los hombres. Y a la raíz del árbol el niño Jesús en la cuna, rodeado por José y María y los pastores que vienen a adorarlo». Esa página queda como un aerolito de la ilusión juvenil; nunca jamás volvió a escribir la palabra Navidad.
¿Tiene sentido hablar de la alegría de estos días y desearnos felicidad sin algo que la fundamente y nos permita obsequiarnos unos a otros, porque un don supremo nos ha agraciado a todos? ¿Es posible celebrar la Navidad en tiempos de increencia y desacato? El silencio de Nietzsche es el anticipo de una extraña tristeza que embarga a muchos en los días navideños. No se atreven a alegrarse. Son demasiado rigurosos y sensatos como para sucumbir a la magia o al folclore, al comercio que todo lo inunda o a la nostalgia de una infancia lejana. Navidad, o debe ser olvidada como una pesadilla o celebrada con aquella lucidez del corazón que se abre a la anchura de todo lo posible y llega hasta donde se extiende la esperanza infinita del hombre.
Tiene capacidad de ahuyentar la tristeza en Navidad quien sea capaz de ir a Belén, lugar concreto de la historia concreta, y a aquella fecha concreta, en la que Dios en Jesús se hizo hermano de los hombres y compañero de camino. El mismo Nietzsche se preguntaba si no era posible transvalorar la Navidad como fiesta del nacimiento, de la infancia, de la maternidad, del calor del hogar. Y se respondía que tales realidades son bellas por sí mismas, merecen el canto y el encanto de todo lo que surge, pero no permiten la alegría absoluta a quien las sabe heridas por el dardo de la muerte y con ella de la melancolía insuperable. ¡Y le hubieran parecido macabras, por ingenuas o insolentes, esas frases de ciertos cristianos que, olvidadizos del misterio que los funda, lo trivializan proclamando que siempre que se enciende una luz, nace un niño o se abre una puerta al hermano, es Navidad!
La cuestión no es saber qué hacemos los hombres en Navidad sino si Dios ha hecho algo por nosotros en una historia que merezca la pena y el gozo recordar, actualizar, cantar y comunicar a los demás. Se celebran los hechos faustos en los que la vida ha dado comienzo, la verdad se ha manifestado salvadora, se ha abierto el horizonte de una esperanza absoluta, se ha vencido el imperio de la muerte y se ha extendido el de la vida. Los cristianos afirman que esto ha tenido lugar en Cristo. Su nacimiento es el hecho histórico por el que el Hijo eterno de Dios, y Dios con él, se encarnó llegando a ser tiempo el que era eterno y a tomar carne de muerte el que era Espíritu y Vida en plenitud. La historia de uno de nosotros era a la vez historia de Dios.
Cuando Hegel en el prólogo de la Fenomenología del espíritu, cuyo centenario celebramos, habla de la «muerte de Dios» no lo hace a la ligera, con una fácil metáfora o por descuido verbal. Él, superando la Ilustración en la medida en que esta había situado la religión como un estrato de la moral y el cristianismo en el orden del positivismo legal, tuvo el coraje de pensar la historia y Dios al mismo tiempo, nuestro destino y el destino de Dios inseparablemente unidos. Más cristianamente que muchos teólogos habló de la historia, del nacimiento, de la conciencia, de la pasión y de la muerte de Dios. Sabía que con ello estaba recogiendo afirmaciones bíblicas fundantes del cristianismo. Para San Pablo, el que existía en condición divina asumió la condición humana; el que estaba en la gloria del Padre sufrió el vilipendio de la cruz, el castigo extremo propio de los esclavos y traidores (Filipenses 2,6-11). Dios había llegado al borde mismo de la existencia humana, compartiéndola y padeciéndola. Hay un morir como acontecimiento que se padece y hay un morir como poder dominador que nos anula. La lengua alemana llama al primero Sterben y al segundo der Tod; en cambio, en español no tenemos dos palabras para diferenciarlos. Dios ha entrado por el desfiladero de la muerte para sufrirla (Sterben) en toda su crudeza amenazadora, pero se ha manifestado superior a ella (Tod). Al asumirla la ha destronado de su imperio universal y ha abierto a los hombres el desfiladero hacia la llanura fecunda de la vida. El nacimiento y la resurrección de Cristo son inseparables y la victoria de la última refluye sobre el primero, convirtiéndolo en el día más glorioso y festivo, porque es el que inicia nuestra liberación.
¿Será posible pensar así de Dios? ¿No estamos anulando las categorías con que el pensamiento humano ha caracterizado a Dios, al describirlo como eterno, impasible, inmortal, trascendente, ajeno a nuestra historia de hombres? Así lo han pensado los filósofos, al identificarlo como Idea, Absoluto, el Uno, el Todo, la Sustancia universal. Los cristianos han partido del Dios personal de la revelación bíblica y lo han comprendido a la luz de la vida, destino y mensaje de Cristo.
Para ellos Dios es el Eterno que por ser tal tiene capacidad de ser hombre y tiene tiempo para nosotros, el Trascendente que por no estar amenazado por ningún otro poder puede ser inmanente a nuestra historia, gozándola y padeciéndola en toda su verdad. Dios es el poder supremo que por tal puede llegar a ser debilidad suprema. Él se nos entrega como poder en debilidad, como omnipotencia suplicante ante el hombre para que le acoja en su tierra, en lugar de presentarse como la omnipotencia imperante o exigente contra él. Eso eran los dioses; nunca el Dios cristiano.
Un estudiante jesuita escribió este dístico que hacía las delicias de Hegel y Hölderlin: «Lo propio del Supremo no es retenerse en lo máximo sino contenerse en lo mínimo». Esa es la humildad metafísica de Dios y ese es el misterio del pesebre en Navidad. El Dios así mínimo, justamente porque es máximo y omnipotente, es el que nos arranca a cantar jubilosos con aquella loca alegría propia de quienes han llegado a la inocencia de la segunda infancia. San Francisco de Asís, Santa Teresa y San Juan de la Cruz nos han dejado las más bellas aleluyas en alborozo puro ante el Dios que viene al hombre para anticiparle la alegría absoluta a la que está destinado.
Pero como todo lo bello y ennoblecedor esto es una oferta a la libertad del hombre: la aceptarán quienes se sepan superiores a su pobreza y se dignifiquen más por lo que pueden recibir de los demás que por lo que puedan hacer por sí mismos. Humildad metafísica que nos eleva a la participación en la majestad de Dios. Ese es el enigma de Belén al que nos conduce la radical exigencia para buscar la verdad y la radical inocencia para encontrarla. Horkheimer hablaba del «anhelo de lo totalmente Otro».
Nuestros poetas han hablado de la sed que nos alumbra para llegar a Belén. «De noche, cuando la sombra/ de todo el mundo se junta/, de noche, cuando el camino/ huele a romero y a juncia/. De noche, iremos de noche/, sin luna iremos sin luna/, que para encontrar la fuente/ solo la sed nos alumbra» (Luis Rosales). En la noche del mundo solo encuentran la fuente quienes tienen sed. El gran escritor Robert Louis Stevenson concluía así su sermón de Navidad en la isla de Samoa (1892): «La cordialidad y la alegría deben preceder a cualquier norma ética: son obligaciones incondicionales».

20 diciembre 2007

Todavía más Weigel

Aquí sus reflexiones tras su visita al Valle de los Caídos. Y aquí están en español, gracias una vez más a la Fundación Burke.

19 diciembre 2007

Osadía

Esta tarde, en el Aula Newman de la UFV, me atreveré a dar no una sino dos conferencias sobre materias que no domino. La primera lleva por título: Del "ius" al derecho subjetivo: la desvinculación de lo jurídico del ámbito de la realidad. La segunda: ¿Qué Derecho enseñamos? ¿qué hay detrás del Derecho que enseñamos? ¿cabe y es deseable la neutralidad en la enseñanza del Derecho?.

Que San Raimundo de Peñafort, San Alfonso María de Ligorio, y María, abogada nuestra, me iluminen.

16 diciembre 2007

Mercedes Aroz

Como os decía, el jueves almorcé con Mercedes Aroz en la UFV. Había venido a conocernos, gracias a un amigo común, intrigada por el trabajo que se está haciendo en la Universidad para repensar todas las asignaturas a la luz del Evangelio, y por la existencia del Instituto Universitario John Henry Newman sobre fe y razón. Le contamos nuestros propósitos y algunas de las últimas actividades del Instituto: el educadísimo encuentro entre un rabino y un sacerdote católico con ocasión del “diálogo” entre B XVI y Jacob Neusner sobre Jesús (cfr. las referencias del primero a A Rabbi talks with Jesus en su Jesús de Nazaret); el vivísimo debate entre el imán de la mezquita de la M-30 y ese mismo sacerdote acerca del discurso del Papa en Ratisbona, o los seminarios acerca de la credibilidad de Jesucristo, y de su pretensión de ser Dios para nosotros.

Mercedes casi no comió y habló poco. Se limitaba a escuchar con un interés extraordinario, maravillada ante el apostolado de la inteligencia y ante una realidad universitaria que desconocía totalmente, ella que es doctora y profesora de economía en la Central de Barcelona. Nosotros estábamos deseando que nos contara su conversión, y el proceso de formación de su valiente decisión de abandonar el grupo socialista del Senado por la incompatibilidad de su política con la fe que había abrazado. No habló mucho, como ya digo. Eludió la crítica a su partido y el reproche a sus compañeros de grupo parlamentario, que le han retirado el saludo. No habló de política. Nos contó cómo hace cuatro años empezó a hacerse preguntas al leer el diálogo entre Ratzinger y Habermas y al comprobar poco después cómo (San) JP II era capaz de reunir a más de dos millones de jóvenes en Italia cuando ningún político, o cantante era capaz de congregar más de unos pocos miles. Y tuvo la osadía de no despreciar lo que ignoraba y de no creerse en posesión de la verdad. Su búsqueda fue honesta y con mentalidad abierta. El Espíritu Santo hizo el resto.

La invitamos a implicarse en nuestras actividades, a dar alguna conferencia. Rechazó la invitación, casi con pudor. No era el momento. Nos dijo que no pensaba volver a la política ni a la universidad, que quería dedicar todo su tiempo al Señor, para ver qué quería de ella a su edad y cómo podía servirle mejor. Para eso iba a pasar las navidades en Tierra Santa, se había matriculado en Teología, se proponía hacer unos ejercicios espirituales largos, y dedicar varios meses a oír la voz y a discernir la voluntad de Aquél por quien pensaba vivir el resto de su vida.

Para los que allí estuvimos, su breve testimonio, el brillo de sus ojos y el temblor en su voz cuando hablaba de lo que había acontecido en su vida, fue una gracia impresionante, la mejor experiencia de este Adviento. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño y puede transformar a una veterana socialista proveniente del marxismo más montaraz en una joven enamorada. Ojalá me convierta también a mí, me sacuda de mis rutinas y fariseísmos y me permita vivir esta Navidad con la novedad con que la va a vivir Mercedes. Como si por primera vez me fuese dado descubrir que Dios, el creador del mundo, de los tronos, potestades y dominaciones ha nacido del vientre de María, su Madre –disfrazado de nada, como suele– porque no cabe en sí de amor, para que le coja en mis brazos como a uno más de mis hijos, y le quiera, y juegue con él, y forme parte de mi vida, y jamás me separe de su compañía ni de su amor.

14 diciembre 2007

Más Weigel

A los cuatro amigos que me leéis, mis disculpas por tantos días de silencio. Sigo vivo y tengo cosas que contar, pero no veo el momento de ponerme a ello. En cuanto saque un minuto os hablo de la recién creada parroquia de San Josemaría en mi barrio, y de mi almuerzo de ayer con Mercedes Aroz.

Mientras tanto, no os perdáis esta entrevista a Weigel sobre la Iglesia en España.

Abrazos,

DAL

03 diciembre 2007

Zenit

Zenit es una agencia de información católica e independiente que cotidianamente proporciona información sobre la Iglesia en varios idiomas. Es gratuita y sobrevive gracias a la generosidad de sus lectores. Los que no contribuyen con donativos, lo hacen dando impresionantes testimonios, o regalando suscripciones gratuitas.

Toda ayuda, pecuniaria o no, es poca. Además, regalar una suscripción es una excelente manera de predicar el Evangelio. Nada mejor para comenzar el Adviento. Animaos.

01 diciembre 2007

Spe salvi

¡Ya está aquí!.

Como Jeremías, acabo de devorar estas palabras gracias al suplemento de La Razón. Tiempo habrá para lecturas reposadas, lecturas parciales y lecturas de comentarios. De momento, la grande bouffe.

Es maravillosa. B XVI, el teólogo asequible, nos habla de la fe objetiva (frente al ramalazo subjetivista de Lutero); hace un lúcido análisis de la modernidad, de la pretendida autonomía del progreso para lograr la justicia (Bacon), y de los errores del marxismo; nos recuerda que el que reza nunca está solo; nos invita a retomar la santa costumbre de ofrecer nuestos sufrimientos para contribuir a la redención; recuerda la dimensión colectiva de nuestra esperanza; expone la necesaria compatibilidad de justicia y gracia en el Juicio Final, y proporciona una racionalísima razón de ser del purgatorio.

Como todos los textos de B XVI, está plagado de joyitas. Fijaos qué análisis:

"El ateísmo de los siglos XIX y XX, por sus raíces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias del mundo y de la historia universal. Un mundo en el que hay tanta injusticia, tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no puede ser obra de un Dios bueno. El Dios que tuviera la responsabilidad de un mundo así no sería un Dios justo y menos aún un Dios bueno. Hay que contestar este Dios precisamente en nombre de la moral. Y puesto que no hay un Dios que crea justicia, parece que ahora es el hombre mismo quien está llamado a establecer la justicia. Ahora bien, si ante el sufrimiento de este mundo es comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda y deba hacer lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer, es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia, no es fruto de la casualidad, sino que se funda en la falsedad intrínseca de esta pretensión. Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. Nadie ni nada responde del sufrimiento de los siglos. Nadie ni nada garantiza que el cinismo del poder –bajo cualquier seductor revestimiento ideológico que se presente– no siga mangoneando en el mundo. Así, los grandes pensadores de la escuela de Francfort, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, han criticado tanto el ateísmo como el teísmo. Horkheimer ha excluido radicalmente que pueda encontrarse algún sucedáneo inmanente de Dios, pero rechazando al mismo tiempo también la imagen del Dios bueno y justo. En una radicalización extrema de la prohibición veterotestamentaria de las imágenes, él habla de la « nostalgia del totalmente Otro », que permanece inaccesible: un grito del deseo dirigido a la historia universal. También Adorno se ha ceñido decididamente a esta renuncia a toda imagen y, por tanto, excluye también la « imagen » del Dios que ama. No obstante, siempre ha subrayado también esta dialéctica « negativa » y ha afirmado que la justicia, una verdadera justicia, requeriría un mundo « en el cual no sólo fuera suprimido el sufrimiento presente, sino también revocado lo que es irrevocablemente pasado ».Per o esto significaría –expresado en símbolos positivos y, por tanto, para él inapropiados– que ´no puede haber justicia sin resurrección de los muertos. Pero una tal perspectiva comportaría « la resurrección de la carne, algo que es totalmente ajeno al idealismo, al reino del espíritu absoluto »".

Y mirad qué convicción profunda de B XVI:

"Estoy convencido de que la cuestión de la justicia es el argumento esencial o, en todo caso, el argumento más fuerte en favor de la fe en la vida eterna. La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva".

Toda la encíclica es clara y didáctica. De hecho, de vez en cuando, el Papa recapitula, para que nos enteremos de lo que nos está contando. Sin embargo, al final, cuando entra María, la enseñanza se torna en oración (n. 50). El Papa cesa su magisterio y se dirige a la Virgen , estrella de la esperanza. ¡Qué belleza! Es toda una meditación.

Tiempo habrá, como digo, para los análisis. Lo de ahora ha sido un atracón de fe, esperanza y caridad, que ensancha el espíritu. Creedme que no se atraganta, ni se indigesta. Ahora, ojalá que repita.

29 noviembre 2007

Ginemedex

LECCIONES DE HISTORIA
(La larga marcha hacia ninguna parte)

(…)

V.

La segunda mitad del siglo XX
proclamó la bandera de la paz y de la vida
la vida de Mick Jagger,
la vida de Alí Agca, la de Charles
Manson, la de Bokassa,
la de José Rodríguez, son sagradas;
la vida de las focas y la de las sequoias
y hasta la vida de los vietnamitas
son sagradas, etcétera…

Muy bien, señores, pero
mientras el Universo se llenaba
de palomitas rosas, mientras todos ustedes
hacían el amor y no la guerra,
en cada útero un Auschwitz, un Dachau, un Stalin,
un Führer, un Vietnam, un Paracuellos,
un negro y fiero bombardeo.
Todo legal, no sufra, todo a cargo
de la Seguridad Social, naturalmente.

Cinco, veinte, sesenta millones, ochocientos
millones de personas –Dios lleva cuenta exacta–
asfixiadas, quemadas, trituradas
(con absoluta higiene y música ambiental
para que nadie diga).
Yo he escuchado sus llantos diminutos,
he visto sus milímetros de espanto,
sus deditos de leche desvalida
moviéndose en el cubo funerario.

Yo levanto estos versos como un volcán de rabia
y grito a las estrellas
que el mayor genocidio de este planeta fue
la segunda mitad del siglo XX

Miguel d’Ors, Es cielo y es azul, 1984

28 noviembre 2007

Cena con George Weigel (y IV)

Os decía que, a pesar de los funestos augurios, Weigel transmite de todo menos pesimismo o derrotismo. Desde luego, como buen católico tiene muy presente el non prevalerunt y es, además, un optimista antropológico. Y como miembro de una nación joven y vigorosa (no de la vieja Europa), tiene un ímpetu y una iniciativa que ya los quisiéramos aquí. En España tenemos cabezas excepcionales en el pensamiento católico y conservador, pero casi todos son universitarios o intelectuales (en el sentido peyorativo del término), y faltan hombres de acción. Arcones y algunos otros ciertamente lo son, y por eso necesitan todo nuestro apoyo.

Para muestra un botón: Weigel se fue en 1987 a Moscú (¡con 36 añitos!), con otros cuatro chalados, a reunirse con grupúsculos contestatarios para promover un golpe de estado pacífico. Esto es, a instruir a los arcones et al. acerca de cómo crear una sociedad civil fuerte, y cómo vertebrar la sociedad rusa para oponerse al régimen. La receta era exportable: fomentar el tercer sector, de modo que trabajar en ONGs afines sea una primera opción para profesionales con talento; presionar para que haya una fiscalidad favorable para este tipo de iniciativas; usar de todos los medios legales a nuestro alcance para oponernos a actuaciones políticas nocivas (¡viva E-Cristians!); en definitiva, no quedarse parados y hacer algo para defender nuestros principios.

La arenga fue un acicate. Decididamente, esto tiene solución, pero hay que moverse. ¡Y cuánto nos cuesta!. ¡Ay, este inmovilismo nuestro, siempre dispuesto a criticar y a dar soluciones de salón, pero nunca a mover las tabas!.

Hay que cambiar. Hacen falta más weigels. Hacen falta santos.

25 noviembre 2007

Cena con George Weigel (III)

De modo claro y didáctico (y sin pretensión alguna de originalidad) nos explicó Weigel que lo que conocemos como Occidente no se corresponde con una ubicación geográfica. Occidente puede ser Australia, EE.UU, Europa o Argentina. Se corresponde con una civilización cuyas bases se han asentado históricamente en un trípode muy claro: Israel (Cristo), Grecia (la razón) y Roma (el derecho). Gracias a esa conjunción se ha dado el modelo de sociedad más perfecto de cuantos ha conocido la Historia, aquél donde el hombre ha podido ser más libre.

Sin embargo, en un momento histórico determinado, la cultura occidental pretende haber alcanzado su mayoría de edad y busca su emancipación sobre la base de rechazar la "pata" correspondiente a la religión. Con fogosa e irreflexiva vehemencia rechaza la compatibilidad entre la fe y la razón, y pretende salvar a la segunda de las supersticiones de la primera.

Pero hete aquí que, paradójicamente, el destierro de la religión provoca el tambaleo y posterior caída de la razón. En un primer momento, su entonización provoca un sucedáneo de religión, una religión que, además de prescindir de Dios (o, mejor, porque prescinde de Dios) no revela al hombre quién es el hombre, y que desde luego no salva. Y en un segundo momento, porque la razón desaparece y llega el relativismo. Se niega tanto la verdad como la capacidad de conocerla, impera la corrección política y se rechaza la filosofía griega como un producto de "varones blancos muertos". Weigel ironizaba con que el próximo motto del famoso escudo de Harvard no tardará en ser "Veritas?", con interrogante añadido.

Este es el momento en que nos encontramos. Y es un momento en el que, herida de muerte la razón, el derecho comienza a tambalearse. Se está pasando del rule of law al arbitrio de la ley, a la legalización del crimen (aborto), y a la persecución del discrepante (legislación "anti-homófoba"). En Canadá un sacerdote va a ir a la cárcel por decir que la homosexualidad es pecado, y los seminaristas se preparan para que su ministerio sacerdotal tenga el componente martirial de la prisión.

Leyendo lo anterior, igual os creéis que Weigel es pesimista, o que transmite angustia o pesadumbre. Todo lo contrario. Ya os contaré.

24 noviembre 2007

Cena con George Weigel (II)

Es autor de Testigo de esperanza, probablemente la mejor biografía de (San) Juan Pablo II, con quien mantuvo una amistad personal. También es amigo personal de Benedicto XVI, sobre quien ha publicado La elección de Dios. Preocupado por la vieja Europa ha escrito Política sin Dios. El cubo y la catedral, un opúsculo de lectura imprescindible (el título no tiene desperdicio, y se refiere al Arco de la Defensa, que el masonazo —mis saludos, Saki— de Mitterrand hizo construir con una altura tal que bajo él encajase perfectamente la catedral de Notre Dame). Además es colaborador habitual de First Things, la mejor y más influyente revista de pensamiento cristiano de EE.UU, con treinta y dos mil suscripciones (la mía entre ellas). Cuando no está en Polonia dando un curso de doctorado permanente, o en Roma, o en Madrid con cuatro chalados conservadores, se le puede encontrar en el Ethics and Public Policy Center, un influyente think tank conservador americano. Como diría mi hijo Santi, este tío es la caña. Más sobre el crack, aquí.

Pues bien, ya os dije ayer que la semana pasada asistí a una cena con él. Una de las muchas cosas que nos contó es que la diferencia principal entre EE.UU y Europa es que allí puede hablarse de Dios y de la fe de uno con toda naturalidad y aquí no. Verbigracia, cuando, invitado por el Partido Popular Europeo, visitó el Parlamento ídem, les habló de dar la batalla contra la pretensión laicista de reducir la fe al ámbito de lo privado, y todos le aplaudieron entusiasmados. Cuando, seguidamente, les exhortó a que predicasen con el ejemplo, los eurodiputados de ese partido (a) mayoritario; y (b) que se dice inspirado en valores del humanismo cristiano, miraron para otro lado y, para su pasmo, le dijeron que semejante pretensión era implanteable en Europa (remember Buttiglione). Esta fue una de las cosas que nos exhortó a combatir. Pero no recriminando a los próceres, sino tomando nosotros la iniciativa en nuestros respectivos ámbitos.

Nos dijo muchas más cosas, que contaré D.m. en otra entrada.

21 noviembre 2007

Cena con George Weigel

El jueves pasado asistí a una cena con George Weigel. El privilegio fue debido a la gentileza de la Fundación Burke, que organizó el evento. Su presidente, mi amigo Antonio Arcones, realizó una breve y sugestiva presentación del de su programa. Fue Joaquín Costa revisited: el mayor peligro, el Estado. Criticó un sistema como el nuestro en el que el Estado detrae nada menos que el 40% de los ingresos de los españoles, y se encarga después de redistribuirlo (ineficiente y probablemente corruptamente) del modo en que más interesa a su finalidad alienadora. Defendió su proyecto y la necesidad de recuperar el orgullo de ser conservador, frente a la derecha vergonzante del PP.

Una anécdota reveladora: test de preguntas cortas a los dos candidatos a las pasadas elecciones generales:

Pregunta: -- ¿Cuál es su periódico preferido?
Zapatero (orgulloso): -- El País (oh tempora, etc.)
Rajoy (Mariano): -- El Marca

Burke no admite para su financiación ningún tipo de subvención pública. Sólo se financia a través de donativos de particulares. ¿Para qué hacéis esto?, le preguntaron ¿por idealismo? No, por pragmatismo, respondió Arcones, porque tengo cuatro hijos.

Me he ido de tema. Otro día, Weigel. Como aperitivo el siguiente dato: 10 millones de homeschoolers en USA, y las Universidades rifándoselos.


[Coda: 50 comentarios hasta la fecha en mi entrada sobre la masonería de hace unos días. De este lado del cuadrilátero, el carlistón Ullate y el anónimo Duns; de aquél el Gran Maestre Grado 33º Saki y su cofrade Faras. Un servidor de simple anfitrión, aunque claramente alineado con los primeros. Mucho nivel. Esto trasciende el blog, habrá que hacer algo.]

17 noviembre 2007

De guante blanco

No os perdáis el diálogo entre Saki, Faras y el pérfido Ullate, con ocasión de una insignificante entrada de este blog.

Del lado de lo antimásonico, al margen del libro de Ullate, lo mejor que he leído es el incombustible Darkness visible de Hannah, La trama masónica de Manuel Guerra y el triple secreto de De la Cierva. Del masónico, al margen del de Saki, el Esquema filosófico de la masonería de Espinar Lafuente y La politique des francmasons de Jacques Miterrand.

Bienvenidos a esta casa, amigos. Si tenéis recomendaciones, también bienvenidas.

16 noviembre 2007

Orden del mundo

Cómo me gusta la lectura de hoy (Sb 13, 1-9):

Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo; pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.
Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar.
Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a los ojos!
Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables; pues si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacitó para indagar el mundo, ¿cómo no llegaron primero a descubrir a su Señor?

De aquí debió de sacar Santo Tomás la quinta vía de orden del mundo.

Y quizás también estas bellas palabras inspiraron estos memorables versos de Miguel d'Ors, con recuerdo al Santo incluido:

La segunda mitad del siglo xx
era más pertinaz que una sequía
de los años cuarenta.

Tenían -¿como no?-las Cinco Vías
de Tomás, el inmenso aventurero,
tenían los ocasos de Granada, el acorde
de octubre en los hayedos de Zuriza,
tenían a Audrey Hepburn (y a Raquel Welch), tenían
el Cervino, Florencia,
la Sexta Sinfonía de Beethoven,
el cielo azul -que es cielo y es azul-,
el silencioso grito de un minuto cualquiera
de la Madre Teresa de Calcuta...

Tropezaban con Dios en cada cosa:
un niño: Dios; una gaviota: Dios;
una mujer que dice «yo también»:
Dios; un buen verso: Dios. Pero eran ciegos,
sordos, inexplicables, y negaron a Dios como quien niega
el mar o las manzanas.

Al final, frente a las pseudofilosofías, los intelectualismos y las vías iniciáticas, el cristianismo contrapone una doctrina muy sencilla: "Si no os hacéis como niños..."

13 noviembre 2007

Presentación


Mi amigo José Antonio Ullate presenta esta tarde a las 19.30, en la Universidad San Pablo-CEU, su reciente libro "El secreto masónico desvelado", cuya lectura recomiendo vivamente. Si podéis, pasaos. Valdrá la pena.

12 noviembre 2007

Complejos


Recibido hoy de un despacho de abogados indio, sin complejos. Ahora, nosotros, decadentes occidentales, mucho ojito con felicitar la Navidad.

Si acaso las fiestas y el solsticio...

05 noviembre 2007

Miami

Estoy en Miami asistiendo a dos congresos sucesivos sobre arbitraje. Aprovechando la coyuntura y a la vista de que la estadía era lo suficientemente prolongada, Carmen ha decidido acompañarme. Su decisión ha venido únicamente motivada por razones de solidaridad conyugal ante el tedio de estos eventos, y ni el sol, ni la multitud de centros comerciales ni la actual paridad dólar/euro han tenido influencia alguna en tan altruista decisión.

Total, que aquí estamos "como dos palominos atontaos", según gloriosa expresión conquense, que merecería estar en el Corominas.

Seguiremos informando.

29 octubre 2007

Más sobre A.T.

Cómo será de bueno Trapiello que, a pesar del vomitivo artículo del domingo, sigo leyéndolo. Dejar de hacerlo sería aplicar el dicho "para que se jorobe el capitán, no tomo sopa" a la literatura, y no estoy por la labor. Ahora, no deja de ser un misterio cómo alguien tan sensible, inteligente e independiente como él puede ser tan rojo.

Bueno, a lo que iba. Ahora estoy con El jardín de la pólvora. Tiene demasiadas pendencias literarias, pero también partes impagables, como la visita a Lisboa. O como la caña que da en unas jornadas paniaguadas en Yuste sobre "Cultura y democracia" (de ahí mi sorpresa ante su rojerío). En un museo lisboeta había, entre esculturas y otros cuadros,

“... unos guardi como todos los guardi, con ese mecanismo suyo, que parecen una caja de música por dentro, llenos de agujas y muy lentos”.

Luego va con su familia al Palacio da Pena en Sintra y lo detesta. Sin embargo, se entusiasma con sus jardines y cuando el mecánico le pregunta si le ha gustado la visita, le viene a la cabeza –aunque se calla– lo que dijo aquel serrano viejo que acababa de ver la Alhambra por primera vez:

“L'Alhambra como toas laj Alhambras; ahora bien, la arbolea, ¡qué arbolea!.

22 octubre 2007

Materialismo

Un premio Nobel ha dicho que los blancos son más listos que los negros, y se ha armado la marimorena. Podría entenderlo, porque a mí también me parece una barbaridad, pero en una sociedad cientifista y materialista como la nuestra, qué queréis que os diga, no lo entiendo.

Porque si el alma no existe o, como decía un leguleyo que me encontré una vez, radica en el bulbo raquídeo; si el amor, como dicen Punset et al., no es más que una reacción química; si somos iguales que los chimpancés, y nuestro ADN es igual que el de la mosca del vinagre; si sólo existe lo que se cuenta, se pesa o se mide, entonces ¿de qué se escandalizan?.

El elefante africano tiene las orejas más grandes que el elefante asiático, y nadie se rasga las vestiduras. No sé si me explico...

16 octubre 2007

Ansia infinita de paz

La situación política en Banania era insostenible. La recesión económica se adivinaba imparable, el descontento de la población crecía día a día y la debilidad gubernamental alzcanzaba límites hasta entonces desconocidos.

El Presidente había convocado un Consejo de Ministros de urgencia para adoptar medidas correctoras de la situación. Ni el pesimismo de sus ministros ni la pérdida del apoyo de sus grupos mediáticos hacían flaquear su optimismo antropológico. Cuando desde el salón de palacio comenzaron a oírse el ruido de los tanques y los disparos por la avenida 14 de abril, el Ministro de Defensa exclamó presa del pánico:

– ¡Un golpe de Estado! ¡Huyamos mientras aún estemos a tiempo!

Lejos de perder la calma, el Presidente esbozó la mejor de sus sonrisas y, con la voz persuasiva y aterciopelada que tanto gustaba en sus años de profesor ayudante, dijo a los miembros de su gabinete:

– No os preocupéis, que este golpe de Estado es nulo de pleno derecho.

14 octubre 2007

A.T.

La cosa en sí (¡gracias Enrique!) es la mejor literatura que he leído en lo que va de año, y me atrevería a decir que en mucho tiempo. Leí el libro de un tirón antes de verano y todavía me dura el buen sabor. Ahora, yendo a las raíces, acabo de terminar El gato encerrado (¡gracias otra vez, amigo!). Está bastante bien, sobre todo porque se adivina el germen de lo que luego va a ser esta novela en marcha, pero del uno al otro hay una diferencia abismal. Aunque tiene partes muy buenas, hay otras que creo que el autor suprimiría de buen grado, si no fuese por su coherencia con la literatura. Y falta el humor. Parece que los iniciados aprecian mucho este primer volumen. A mi juicio, tal sobrevaloración sólo puede venir motivada por el gusto del hallazgo contemporáneo (yo-vengo-leyéndolo-desde-entonces), porque leídos hoy los dos, no hay comparación. De todas formas, lectura altamente recomendable.

Por cierto, qué buen crítico es García Martín. Mirad lo que dijo en 1996, con sólo tres de los diarios publicados:

"...esas páginas líricas o irónicas, dedicadas a cantar la vida o las pintorescas andanzas por las librerías de viejo, la melancolía de una puesta de sol o las trampas de la vida literaria, escritas unas veces con el primor de prosa poética y otras con barojiano descuido, se encuentran entre lo menos perecedero de la literatura de estos últimos años."

Además de altamente adictiva, la literatura de A.T. es pedagógica. El otro día en Barajas, esperando el avión y viendo a la gente pasar, me sorprendí tratando de redactar mentalmente una descripción de la escena y lamentándome de dejar pasar un relato como ése (no por falta de tiempo, sino de capacidad). Lo que al menos me quedó es una contemplación más cuidadosa de la realidad, que no es poco.

Cómo estará la cosa que esta mañana he madrugado y me he ido al Rastro.

09 octubre 2007

El relato del Anticristo

Llevaba tiempo en mi larga lista de lecturas pendientes, pero cuando vi que el Cardenal Biffi destacó su valor profético y lo llevó a los Ejercicios Espirituales que predicó este año al Papa y a la Curia; y cuando, después, comprobé que el propio B XVI lo cita en su inagotable Jesús de Nazaret, decidí que había llegado el momento de acometer su lectura. Afortunadamente es fácil de encontrar gracias, una vez más, a Antonio Arcones y a su Criteria Club de Lectores.

Como es sabido, se trata de un opúsculo que el ruso Vladimir Soloviev escribió en 1900, poco antes de morir. Participa de las corrientes apocalípticas de los fines de siglo, y su finalidad principal era oponerse al influjo de las tesis religiosas de Tolstoi, en las que casi todo tenía cabida (reducción de la religión a simple ética). Viene precedido por los llamados Tres diálogos, de los cuales sólo el primero, sobre el uso legítimo de la fuerza, tiene interés. Los dos restantes son perfectamente prescindibles, el segundo por excesivamente localista y el tercero por tostón.

En cuanto al relato propiamente dicho, es de lo más recomendable. Profético a la par que divertido. El Anticristo es un personaje carismático, todo él talante, pacifista, vegetariano, con un doctorado en teología por Tubinga, y autor de un libro titulado El camino abierto hacia la paz y la prosperidad universal (parecido a La paz perpetua del Tartarín de Königsberg). Aclamado por las masas, les proporciona tranquilidad y bienestar; fomenta el consenso y presenta una visión superadora y unificadora de las religiones. Por supuesto, es masón. Genera adhesiones incondicionales entre la población (eso es precisamente lo que busca, sumisión incondicional, alienación), también entre muchos católicos, ortodoxos y protestantes. Es todo amabilidad de cara al público y ocultista y satánico in the shadow. Proporciona a los hombres todos los bienes materiales, pero les hurta lo que más necesitan. Al final… Bueno, mejor os lo leéis.

Desengañaos. Aunque por la descripción anterior pudiera parecerlo –y aunque me consta que ha habido algunas discusiones más o menos jocosas al respecto en los mentideros madrileños– Zapatero no es el Anticristo. Desde luego, no será por su falta de interés en poner los medios, pero ¡más quisiera él!

A lo sumo un cutre aprendiz de brujo.