Hablaba ayer Arp sobre Platón, sus peligros y la belleza de su prosa. También tiene intuiciones magistrales. Mirad qué cita del Fedón, escrita unos 350 años antes de Cristo, casi anhelando su venida:
“Me parece a mí, oh Sócrates, y quizá también a ti, que la verdad segura en estas cosas no se puede alcanzar de ningún modo en la vida presente, o al menos con grandísimas dificultades. Pero pienso que es una vileza no estudiar con todo respeto las cosas que se han dicho al respecto, o dejar las investigaciones antes de haberlo examinado todo. Porque en estas cosas, una de dos: o llegar a conocerlas, o, si esto no se consigue, agarrarse al mejor y más seguro de los argumentos humanos y con éste, como en una barca, intentar la travesía del piélago. A menos que no se pueda con más comodidad y menor peligro hacer el paso con transporte más sólido, es decir, con la ayuda de la palabra revelada del dios”.
10 enero 2008
03 enero 2008
Lisboa (II)
Ayer, después de un tardío despertar y un parsimonioso desayuno, dimos un largo paseo por Baixa y por Castelo. Las distancias son cortas, pero los desniveles son tales que ciertamente hace uno ejercicio. Algunas calles, por coloreadas y empinadas (Alfama) recuerdan a Cuenca. Otras a Cádiz. Otras a la Habana, donde nunca he estado.
Los escaparates, los rótulos y los propios comercios parecen de otra época.
Una peluquería de caballeros de las de toda la vida, de las que en Madrid cada vez quedan menos, sin fotos de efebos estrafalarios, con peluqueros veteranos, sin tonterías.
Aquí una sombrerería:
Y este rótulo sin igual:
Más allá una tienda de velas, droguerías por doquier, rótulos y fotografías de una ranciedad envidiable, sin complejos, sin ínfulas de modernidad. No se adivinan las prisas madrileñas; el tiempo parece detenido hace cincuenta años. Como dice Trapiello, es una ciudad de provincias, pero en absoluto una ciudad provinciana. Aquí París en Lisboa, la tienda de confecciones que cita en sus diarios:
Y mirad qué tienda de licores al lado de un estanco:
Capítulo aparte merecen las liberías. Nunca en mi vida había visto tal número de ellas en un área tan relativamente pequeña. De nuevo y de viejo, de libros antiguos y de libros de ocasión. En dos kilómetros cuadrados debimos de ver más de diez.
En fin, un viaje precioso.
Los escaparates, los rótulos y los propios comercios parecen de otra época.
Una peluquería de caballeros de las de toda la vida, de las que en Madrid cada vez quedan menos, sin fotos de efebos estrafalarios, con peluqueros veteranos, sin tonterías.
Aquí una sombrerería:
Y este rótulo sin igual:
Más allá una tienda de velas, droguerías por doquier, rótulos y fotografías de una ranciedad envidiable, sin complejos, sin ínfulas de modernidad. No se adivinan las prisas madrileñas; el tiempo parece detenido hace cincuenta años. Como dice Trapiello, es una ciudad de provincias, pero en absoluto una ciudad provinciana. Aquí París en Lisboa, la tienda de confecciones que cita en sus diarios:
Y mirad qué tienda de licores al lado de un estanco:
Capítulo aparte merecen las liberías. Nunca en mi vida había visto tal número de ellas en un área tan relativamente pequeña. De nuevo y de viejo, de libros antiguos y de libros de ocasión. En dos kilómetros cuadrados debimos de ver más de diez.
En fin, un viaje precioso.
02 enero 2008
Lisboa
Carmen y yo nos hemos escapado un par de días a Lisboa, para descansar un poco y planificar el año entrante. Aunque había venido otras veces por razones laborales, nunca había tenido dos días netos para patearla. Venía con los deberes hechos: Pessoa releído y Trapiello revisitado. En El jardín de la pólvora dedica quince páginas memorables a esta ciudad (pp. 314 ss.): desde su visita al Gulbelkian, hasta una excursión por los alrededores con Amadeo, un conductor de ocasión, pasando por una desternillante cena en un restaurante de fados, y por visitas a libreros de viejo.El hotel Bairro Alto, en el que estamos, es muy recomendable, sobre todo por su situación, entre Chiado y Bairro Alto, puritito downtown. Ayer, cuando llegamos, paseíto y posterior almuerzo en Casa da Comida, un clásico. Luego un largo paseo por Rossío, Baixa y alrededores del hotel. Llovió intermitente pero copiosamente, y tuvimos que hacer varias paradas.
Lisboa es preciosa, con sus colores pastel, su clima suave, su gente amable y sus edificios llenos de desconchones. Todo elegancia y saber estar. Como Roma, es de las ciudades que no se dan importancia, que están de vuelta de todo, que no tienen que demostrar nada a nadie, desengañadas pero también hospitalarias y alegres, donde uno siempre está como en casa. Qué diferencia con París, tan altanera, tan cartesiana, tan engolada y tan pagada de sí misma (excepción hecha del Marais y de algún que otro rincón).
Rematamos el día cenando en el Clube de Fado, prestigioso local de ídems en Alfama, detrás de la Catedral. La estrella era el guitarrista Màrio Pacheco, un virtuoso de la guitarra portuguesa, parecida al laúd, con doce cuerdas. Le acompañaban una guitarra española y un contrabajo. Actuaron cuatro cantantes diferentes, todos ellos buenísimos. La dinámica era muy agradable: entraban los músicos y uno de los cantantes mientras se cenaba, todos parábamos, cantaban tres fados, salían, y seguíamos cenando. Así, hasta seis entradas. El fado es muy nostálgico, unas veces solemne, otras melancólico, otras verdaderamente alegre, siempre propio de una ciudad abierta a ultramar. Nos gustó mucho.
Tengo la lusofilia disparada.
...como una manta de ternura gaseosa
UN MINUTO DE TEOZOOLOGÍA
(Navidad)
(Navidad)
A D. Joaquín Antonio Peñalosa,
ahora más vivo. Ora pro nobis.
El Ángel del Señor le interrumpió a María
la costura rezada, y en nombre de Dios Hijo
solicitó su ayuda para la Redención.
Ella dijo “Sí, quiero” (como se ve en Fra Angelico)
y aquel sí de la niña inauguraba el Cielo.
Pero también José –un alma de agua fresca
oculta tras los callos y los golpes de escoplo–
tuvo su parte en esto. ¿Qué hubiera sucedido
si, atontado y confuso como estaba, no hubiera
preferido la voz de un ángel –¡y soñado!–
a la experiencia, el buen sentido, etcétera,
como todos nosotros?
Dios no hubiera nacido
en el establo. Punto.Pero, con mi respeto
para la Teología, aquí no acaba todo;aquí falta un minuto de lo que se debiera,
con todo mi respeto, llamar Teozoología.
Sí, que al buey y a la mula que allí estaban, oscuros,
alguien debió de darles también algún aviso,
pues ya veis –caso raro de veras– que, en lugar
de alborotarse trompicando en la penumbra,
todo pezuñas, costaladas y bufidos,
ante aquella invasión de su tibio descanso,
se quedaron echados, rindieron los testuces
y con algo que era casi amor, enfocaron
el vaho de sus morros hacia aquel puñadito
de carne sonrosada y llorona.
Si pienso
qué hubiera sucedido si a Dios aquella nochele faltara aquel aliento, que fue como una manta
de ternura gaseosa; lo distinta que pudo
haber sido la vida de los hombres,
concluyo
que la mula y el buey –benditos para siempreellos y sus estirpes–, a su modo, sabían
lo que estaban haciendo. Lo que estaba naciendo.
Miguel d’Ors. Sol de noviembre
30 diciembre 2007
26 diciembre 2007
25 diciembre 2007
¡Oooo-le-ga-rio!
Pedazo de artículo el suyo en el ABC, sobre la debilidad de Dios. Por si lo quitan lo transcribo más abajo. Feliz Navidad.
La debilidad de Dios
OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL
ENTRE las páginas autobiográficas de Nietzsche hay una en la que recuerda lo que era para él la fiesta de Navidad: «Qué espléndido se yergue ante nosotros el abeto, cuya copa decora un ángel, aludiendo al árbol genealógico de Cristo, y cuya corona es el mismo Señor. Qué luminosas brillan las numerosas luces, representando simbólicamente la claridad que ha engendrado en el mundo el nacimiento de Cristo entre los hombres. Y a la raíz del árbol el niño Jesús en la cuna, rodeado por José y María y los pastores que vienen a adorarlo». Esa página queda como un aerolito de la ilusión juvenil; nunca jamás volvió a escribir la palabra Navidad.
¿Tiene sentido hablar de la alegría de estos días y desearnos felicidad sin algo que la fundamente y nos permita obsequiarnos unos a otros, porque un don supremo nos ha agraciado a todos? ¿Es posible celebrar la Navidad en tiempos de increencia y desacato? El silencio de Nietzsche es el anticipo de una extraña tristeza que embarga a muchos en los días navideños. No se atreven a alegrarse. Son demasiado rigurosos y sensatos como para sucumbir a la magia o al folclore, al comercio que todo lo inunda o a la nostalgia de una infancia lejana. Navidad, o debe ser olvidada como una pesadilla o celebrada con aquella lucidez del corazón que se abre a la anchura de todo lo posible y llega hasta donde se extiende la esperanza infinita del hombre.
Tiene capacidad de ahuyentar la tristeza en Navidad quien sea capaz de ir a Belén, lugar concreto de la historia concreta, y a aquella fecha concreta, en la que Dios en Jesús se hizo hermano de los hombres y compañero de camino. El mismo Nietzsche se preguntaba si no era posible transvalorar la Navidad como fiesta del nacimiento, de la infancia, de la maternidad, del calor del hogar. Y se respondía que tales realidades son bellas por sí mismas, merecen el canto y el encanto de todo lo que surge, pero no permiten la alegría absoluta a quien las sabe heridas por el dardo de la muerte y con ella de la melancolía insuperable. ¡Y le hubieran parecido macabras, por ingenuas o insolentes, esas frases de ciertos cristianos que, olvidadizos del misterio que los funda, lo trivializan proclamando que siempre que se enciende una luz, nace un niño o se abre una puerta al hermano, es Navidad!
La cuestión no es saber qué hacemos los hombres en Navidad sino si Dios ha hecho algo por nosotros en una historia que merezca la pena y el gozo recordar, actualizar, cantar y comunicar a los demás. Se celebran los hechos faustos en los que la vida ha dado comienzo, la verdad se ha manifestado salvadora, se ha abierto el horizonte de una esperanza absoluta, se ha vencido el imperio de la muerte y se ha extendido el de la vida. Los cristianos afirman que esto ha tenido lugar en Cristo. Su nacimiento es el hecho histórico por el que el Hijo eterno de Dios, y Dios con él, se encarnó llegando a ser tiempo el que era eterno y a tomar carne de muerte el que era Espíritu y Vida en plenitud. La historia de uno de nosotros era a la vez historia de Dios.
Cuando Hegel en el prólogo de la Fenomenología del espíritu, cuyo centenario celebramos, habla de la «muerte de Dios» no lo hace a la ligera, con una fácil metáfora o por descuido verbal. Él, superando la Ilustración en la medida en que esta había situado la religión como un estrato de la moral y el cristianismo en el orden del positivismo legal, tuvo el coraje de pensar la historia y Dios al mismo tiempo, nuestro destino y el destino de Dios inseparablemente unidos. Más cristianamente que muchos teólogos habló de la historia, del nacimiento, de la conciencia, de la pasión y de la muerte de Dios. Sabía que con ello estaba recogiendo afirmaciones bíblicas fundantes del cristianismo. Para San Pablo, el que existía en condición divina asumió la condición humana; el que estaba en la gloria del Padre sufrió el vilipendio de la cruz, el castigo extremo propio de los esclavos y traidores (Filipenses 2,6-11). Dios había llegado al borde mismo de la existencia humana, compartiéndola y padeciéndola. Hay un morir como acontecimiento que se padece y hay un morir como poder dominador que nos anula. La lengua alemana llama al primero Sterben y al segundo der Tod; en cambio, en español no tenemos dos palabras para diferenciarlos. Dios ha entrado por el desfiladero de la muerte para sufrirla (Sterben) en toda su crudeza amenazadora, pero se ha manifestado superior a ella (Tod). Al asumirla la ha destronado de su imperio universal y ha abierto a los hombres el desfiladero hacia la llanura fecunda de la vida. El nacimiento y la resurrección de Cristo son inseparables y la victoria de la última refluye sobre el primero, convirtiéndolo en el día más glorioso y festivo, porque es el que inicia nuestra liberación.
¿Será posible pensar así de Dios? ¿No estamos anulando las categorías con que el pensamiento humano ha caracterizado a Dios, al describirlo como eterno, impasible, inmortal, trascendente, ajeno a nuestra historia de hombres? Así lo han pensado los filósofos, al identificarlo como Idea, Absoluto, el Uno, el Todo, la Sustancia universal. Los cristianos han partido del Dios personal de la revelación bíblica y lo han comprendido a la luz de la vida, destino y mensaje de Cristo.
Para ellos Dios es el Eterno que por ser tal tiene capacidad de ser hombre y tiene tiempo para nosotros, el Trascendente que por no estar amenazado por ningún otro poder puede ser inmanente a nuestra historia, gozándola y padeciéndola en toda su verdad. Dios es el poder supremo que por tal puede llegar a ser debilidad suprema. Él se nos entrega como poder en debilidad, como omnipotencia suplicante ante el hombre para que le acoja en su tierra, en lugar de presentarse como la omnipotencia imperante o exigente contra él. Eso eran los dioses; nunca el Dios cristiano.
Un estudiante jesuita escribió este dístico que hacía las delicias de Hegel y Hölderlin: «Lo propio del Supremo no es retenerse en lo máximo sino contenerse en lo mínimo». Esa es la humildad metafísica de Dios y ese es el misterio del pesebre en Navidad. El Dios así mínimo, justamente porque es máximo y omnipotente, es el que nos arranca a cantar jubilosos con aquella loca alegría propia de quienes han llegado a la inocencia de la segunda infancia. San Francisco de Asís, Santa Teresa y San Juan de la Cruz nos han dejado las más bellas aleluyas en alborozo puro ante el Dios que viene al hombre para anticiparle la alegría absoluta a la que está destinado.
Pero como todo lo bello y ennoblecedor esto es una oferta a la libertad del hombre: la aceptarán quienes se sepan superiores a su pobreza y se dignifiquen más por lo que pueden recibir de los demás que por lo que puedan hacer por sí mismos. Humildad metafísica que nos eleva a la participación en la majestad de Dios. Ese es el enigma de Belén al que nos conduce la radical exigencia para buscar la verdad y la radical inocencia para encontrarla. Horkheimer hablaba del «anhelo de lo totalmente Otro».
Nuestros poetas han hablado de la sed que nos alumbra para llegar a Belén. «De noche, cuando la sombra/ de todo el mundo se junta/, de noche, cuando el camino/ huele a romero y a juncia/. De noche, iremos de noche/, sin luna iremos sin luna/, que para encontrar la fuente/ solo la sed nos alumbra» (Luis Rosales). En la noche del mundo solo encuentran la fuente quienes tienen sed. El gran escritor Robert Louis Stevenson concluía así su sermón de Navidad en la isla de Samoa (1892): «La cordialidad y la alegría deben preceder a cualquier norma ética: son obligaciones incondicionales».
La debilidad de Dios
OLEGARIO GONZÁLEZ DE CARDEDAL
ENTRE las páginas autobiográficas de Nietzsche hay una en la que recuerda lo que era para él la fiesta de Navidad: «Qué espléndido se yergue ante nosotros el abeto, cuya copa decora un ángel, aludiendo al árbol genealógico de Cristo, y cuya corona es el mismo Señor. Qué luminosas brillan las numerosas luces, representando simbólicamente la claridad que ha engendrado en el mundo el nacimiento de Cristo entre los hombres. Y a la raíz del árbol el niño Jesús en la cuna, rodeado por José y María y los pastores que vienen a adorarlo». Esa página queda como un aerolito de la ilusión juvenil; nunca jamás volvió a escribir la palabra Navidad.
¿Tiene sentido hablar de la alegría de estos días y desearnos felicidad sin algo que la fundamente y nos permita obsequiarnos unos a otros, porque un don supremo nos ha agraciado a todos? ¿Es posible celebrar la Navidad en tiempos de increencia y desacato? El silencio de Nietzsche es el anticipo de una extraña tristeza que embarga a muchos en los días navideños. No se atreven a alegrarse. Son demasiado rigurosos y sensatos como para sucumbir a la magia o al folclore, al comercio que todo lo inunda o a la nostalgia de una infancia lejana. Navidad, o debe ser olvidada como una pesadilla o celebrada con aquella lucidez del corazón que se abre a la anchura de todo lo posible y llega hasta donde se extiende la esperanza infinita del hombre.
Tiene capacidad de ahuyentar la tristeza en Navidad quien sea capaz de ir a Belén, lugar concreto de la historia concreta, y a aquella fecha concreta, en la que Dios en Jesús se hizo hermano de los hombres y compañero de camino. El mismo Nietzsche se preguntaba si no era posible transvalorar la Navidad como fiesta del nacimiento, de la infancia, de la maternidad, del calor del hogar. Y se respondía que tales realidades son bellas por sí mismas, merecen el canto y el encanto de todo lo que surge, pero no permiten la alegría absoluta a quien las sabe heridas por el dardo de la muerte y con ella de la melancolía insuperable. ¡Y le hubieran parecido macabras, por ingenuas o insolentes, esas frases de ciertos cristianos que, olvidadizos del misterio que los funda, lo trivializan proclamando que siempre que se enciende una luz, nace un niño o se abre una puerta al hermano, es Navidad!
La cuestión no es saber qué hacemos los hombres en Navidad sino si Dios ha hecho algo por nosotros en una historia que merezca la pena y el gozo recordar, actualizar, cantar y comunicar a los demás. Se celebran los hechos faustos en los que la vida ha dado comienzo, la verdad se ha manifestado salvadora, se ha abierto el horizonte de una esperanza absoluta, se ha vencido el imperio de la muerte y se ha extendido el de la vida. Los cristianos afirman que esto ha tenido lugar en Cristo. Su nacimiento es el hecho histórico por el que el Hijo eterno de Dios, y Dios con él, se encarnó llegando a ser tiempo el que era eterno y a tomar carne de muerte el que era Espíritu y Vida en plenitud. La historia de uno de nosotros era a la vez historia de Dios.
Cuando Hegel en el prólogo de la Fenomenología del espíritu, cuyo centenario celebramos, habla de la «muerte de Dios» no lo hace a la ligera, con una fácil metáfora o por descuido verbal. Él, superando la Ilustración en la medida en que esta había situado la religión como un estrato de la moral y el cristianismo en el orden del positivismo legal, tuvo el coraje de pensar la historia y Dios al mismo tiempo, nuestro destino y el destino de Dios inseparablemente unidos. Más cristianamente que muchos teólogos habló de la historia, del nacimiento, de la conciencia, de la pasión y de la muerte de Dios. Sabía que con ello estaba recogiendo afirmaciones bíblicas fundantes del cristianismo. Para San Pablo, el que existía en condición divina asumió la condición humana; el que estaba en la gloria del Padre sufrió el vilipendio de la cruz, el castigo extremo propio de los esclavos y traidores (Filipenses 2,6-11). Dios había llegado al borde mismo de la existencia humana, compartiéndola y padeciéndola. Hay un morir como acontecimiento que se padece y hay un morir como poder dominador que nos anula. La lengua alemana llama al primero Sterben y al segundo der Tod; en cambio, en español no tenemos dos palabras para diferenciarlos. Dios ha entrado por el desfiladero de la muerte para sufrirla (Sterben) en toda su crudeza amenazadora, pero se ha manifestado superior a ella (Tod). Al asumirla la ha destronado de su imperio universal y ha abierto a los hombres el desfiladero hacia la llanura fecunda de la vida. El nacimiento y la resurrección de Cristo son inseparables y la victoria de la última refluye sobre el primero, convirtiéndolo en el día más glorioso y festivo, porque es el que inicia nuestra liberación.
¿Será posible pensar así de Dios? ¿No estamos anulando las categorías con que el pensamiento humano ha caracterizado a Dios, al describirlo como eterno, impasible, inmortal, trascendente, ajeno a nuestra historia de hombres? Así lo han pensado los filósofos, al identificarlo como Idea, Absoluto, el Uno, el Todo, la Sustancia universal. Los cristianos han partido del Dios personal de la revelación bíblica y lo han comprendido a la luz de la vida, destino y mensaje de Cristo.
Para ellos Dios es el Eterno que por ser tal tiene capacidad de ser hombre y tiene tiempo para nosotros, el Trascendente que por no estar amenazado por ningún otro poder puede ser inmanente a nuestra historia, gozándola y padeciéndola en toda su verdad. Dios es el poder supremo que por tal puede llegar a ser debilidad suprema. Él se nos entrega como poder en debilidad, como omnipotencia suplicante ante el hombre para que le acoja en su tierra, en lugar de presentarse como la omnipotencia imperante o exigente contra él. Eso eran los dioses; nunca el Dios cristiano.
Un estudiante jesuita escribió este dístico que hacía las delicias de Hegel y Hölderlin: «Lo propio del Supremo no es retenerse en lo máximo sino contenerse en lo mínimo». Esa es la humildad metafísica de Dios y ese es el misterio del pesebre en Navidad. El Dios así mínimo, justamente porque es máximo y omnipotente, es el que nos arranca a cantar jubilosos con aquella loca alegría propia de quienes han llegado a la inocencia de la segunda infancia. San Francisco de Asís, Santa Teresa y San Juan de la Cruz nos han dejado las más bellas aleluyas en alborozo puro ante el Dios que viene al hombre para anticiparle la alegría absoluta a la que está destinado.
Pero como todo lo bello y ennoblecedor esto es una oferta a la libertad del hombre: la aceptarán quienes se sepan superiores a su pobreza y se dignifiquen más por lo que pueden recibir de los demás que por lo que puedan hacer por sí mismos. Humildad metafísica que nos eleva a la participación en la majestad de Dios. Ese es el enigma de Belén al que nos conduce la radical exigencia para buscar la verdad y la radical inocencia para encontrarla. Horkheimer hablaba del «anhelo de lo totalmente Otro».
Nuestros poetas han hablado de la sed que nos alumbra para llegar a Belén. «De noche, cuando la sombra/ de todo el mundo se junta/, de noche, cuando el camino/ huele a romero y a juncia/. De noche, iremos de noche/, sin luna iremos sin luna/, que para encontrar la fuente/ solo la sed nos alumbra» (Luis Rosales). En la noche del mundo solo encuentran la fuente quienes tienen sed. El gran escritor Robert Louis Stevenson concluía así su sermón de Navidad en la isla de Samoa (1892): «La cordialidad y la alegría deben preceder a cualquier norma ética: son obligaciones incondicionales».
20 diciembre 2007
Todavía más Weigel
19 diciembre 2007
Osadía
Esta tarde, en el Aula Newman de la UFV, me atreveré a dar no una sino dos conferencias sobre materias que no domino. La primera lleva por título: Del "ius" al derecho subjetivo: la desvinculación de lo jurídico del ámbito de la realidad. La segunda: ¿Qué Derecho enseñamos? ¿qué hay detrás del Derecho que enseñamos? ¿cabe y es deseable la neutralidad en la enseñanza del Derecho?.
Que San Raimundo de Peñafort, San Alfonso María de Ligorio, y María, abogada nuestra, me iluminen.
Que San Raimundo de Peñafort, San Alfonso María de Ligorio, y María, abogada nuestra, me iluminen.
16 diciembre 2007
Mercedes Aroz
Como os decía, el jueves almorcé con Mercedes Aroz en la UFV. Había venido a conocernos, gracias a un amigo común, intrigada por el trabajo que se está haciendo en la Universidad para repensar todas las asignaturas a la luz del Evangelio, y por la existencia del Instituto Universitario John Henry Newman sobre fe y razón. Le contamos nuestros propósitos y algunas de las últimas actividades del Instituto: el educadísimo encuentro entre un rabino y un sacerdote católico con ocasión del “diálogo” entre B XVI y Jacob Neusner sobre Jesús (cfr. las referencias del primero a A Rabbi talks with Jesus en su Jesús de Nazaret); el vivísimo debate entre el imán de la mezquita de la M-30 y ese mismo sacerdote acerca del discurso del Papa en Ratisbona, o los seminarios acerca de la credibilidad de Jesucristo, y de su pretensión de ser Dios para nosotros.
Mercedes casi no comió y habló poco. Se limitaba a escuchar con un interés extraordinario, maravillada ante el apostolado de la inteligencia y ante una realidad universitaria que desconocía totalmente, ella que es doctora y profesora de economía en la Central de Barcelona. Nosotros estábamos deseando que nos contara su conversión, y el proceso de formación de su valiente decisión de abandonar el grupo socialista del Senado por la incompatibilidad de su política con la fe que había abrazado. No habló mucho, como ya digo. Eludió la crítica a su partido y el reproche a sus compañeros de grupo parlamentario, que le han retirado el saludo. No habló de política. Nos contó cómo hace cuatro años empezó a hacerse preguntas al leer el diálogo entre Ratzinger y Habermas y al comprobar poco después cómo (San) JP II era capaz de reunir a más de dos millones de jóvenes en Italia cuando ningún político, o cantante era capaz de congregar más de unos pocos miles. Y tuvo la osadía de no despreciar lo que ignoraba y de no creerse en posesión de la verdad. Su búsqueda fue honesta y con mentalidad abierta. El Espíritu Santo hizo el resto.
La invitamos a implicarse en nuestras actividades, a dar alguna conferencia. Rechazó la invitación, casi con pudor. No era el momento. Nos dijo que no pensaba volver a la política ni a la universidad, que quería dedicar todo su tiempo al Señor, para ver qué quería de ella a su edad y cómo podía servirle mejor. Para eso iba a pasar las navidades en Tierra Santa, se había matriculado en Teología, se proponía hacer unos ejercicios espirituales largos, y dedicar varios meses a oír la voz y a discernir la voluntad de Aquél por quien pensaba vivir el resto de su vida.
Para los que allí estuvimos, su breve testimonio, el brillo de sus ojos y el temblor en su voz cuando hablaba de lo que había acontecido en su vida, fue una gracia impresionante, la mejor experiencia de este Adviento. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño y puede transformar a una veterana socialista proveniente del marxismo más montaraz en una joven enamorada. Ojalá me convierta también a mí, me sacuda de mis rutinas y fariseísmos y me permita vivir esta Navidad con la novedad con que la va a vivir Mercedes. Como si por primera vez me fuese dado descubrir que Dios, el creador del mundo, de los tronos, potestades y dominaciones ha nacido del vientre de María, su Madre –disfrazado de nada, como suele– porque no cabe en sí de amor, para que le coja en mis brazos como a uno más de mis hijos, y le quiera, y juegue con él, y forme parte de mi vida, y jamás me separe de su compañía ni de su amor.
Mercedes casi no comió y habló poco. Se limitaba a escuchar con un interés extraordinario, maravillada ante el apostolado de la inteligencia y ante una realidad universitaria que desconocía totalmente, ella que es doctora y profesora de economía en la Central de Barcelona. Nosotros estábamos deseando que nos contara su conversión, y el proceso de formación de su valiente decisión de abandonar el grupo socialista del Senado por la incompatibilidad de su política con la fe que había abrazado. No habló mucho, como ya digo. Eludió la crítica a su partido y el reproche a sus compañeros de grupo parlamentario, que le han retirado el saludo. No habló de política. Nos contó cómo hace cuatro años empezó a hacerse preguntas al leer el diálogo entre Ratzinger y Habermas y al comprobar poco después cómo (San) JP II era capaz de reunir a más de dos millones de jóvenes en Italia cuando ningún político, o cantante era capaz de congregar más de unos pocos miles. Y tuvo la osadía de no despreciar lo que ignoraba y de no creerse en posesión de la verdad. Su búsqueda fue honesta y con mentalidad abierta. El Espíritu Santo hizo el resto.
La invitamos a implicarse en nuestras actividades, a dar alguna conferencia. Rechazó la invitación, casi con pudor. No era el momento. Nos dijo que no pensaba volver a la política ni a la universidad, que quería dedicar todo su tiempo al Señor, para ver qué quería de ella a su edad y cómo podía servirle mejor. Para eso iba a pasar las navidades en Tierra Santa, se había matriculado en Teología, se proponía hacer unos ejercicios espirituales largos, y dedicar varios meses a oír la voz y a discernir la voluntad de Aquél por quien pensaba vivir el resto de su vida.
Para los que allí estuvimos, su breve testimonio, el brillo de sus ojos y el temblor en su voz cuando hablaba de lo que había acontecido en su vida, fue una gracia impresionante, la mejor experiencia de este Adviento. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño y puede transformar a una veterana socialista proveniente del marxismo más montaraz en una joven enamorada. Ojalá me convierta también a mí, me sacuda de mis rutinas y fariseísmos y me permita vivir esta Navidad con la novedad con que la va a vivir Mercedes. Como si por primera vez me fuese dado descubrir que Dios, el creador del mundo, de los tronos, potestades y dominaciones ha nacido del vientre de María, su Madre –disfrazado de nada, como suele– porque no cabe en sí de amor, para que le coja en mis brazos como a uno más de mis hijos, y le quiera, y juegue con él, y forme parte de mi vida, y jamás me separe de su compañía ni de su amor.
14 diciembre 2007
Más Weigel
A los cuatro amigos que me leéis, mis disculpas por tantos días de silencio. Sigo vivo y tengo cosas que contar, pero no veo el momento de ponerme a ello. En cuanto saque un minuto os hablo de la recién creada parroquia de San Josemaría en mi barrio, y de mi almuerzo de ayer con Mercedes Aroz.
Mientras tanto, no os perdáis esta entrevista a Weigel sobre la Iglesia en España.
Abrazos,
DAL
Mientras tanto, no os perdáis esta entrevista a Weigel sobre la Iglesia en España.
Abrazos,
DAL
03 diciembre 2007
Zenit
Zenit es una agencia de información católica e independiente que cotidianamente proporciona información sobre la Iglesia en varios idiomas. Es gratuita y sobrevive gracias a la generosidad de sus lectores. Los que no contribuyen con donativos, lo hacen dando impresionantes testimonios, o regalando suscripciones gratuitas.
Toda ayuda, pecuniaria o no, es poca. Además, regalar una suscripción es una excelente manera de predicar el Evangelio. Nada mejor para comenzar el Adviento. Animaos.
Toda ayuda, pecuniaria o no, es poca. Además, regalar una suscripción es una excelente manera de predicar el Evangelio. Nada mejor para comenzar el Adviento. Animaos.
01 diciembre 2007
Spe salvi
¡Ya está aquí!.
Como Jeremías, acabo de devorar estas palabras gracias al suplemento de La Razón. Tiempo habrá para lecturas reposadas, lecturas parciales y lecturas de comentarios. De momento, la grande bouffe.
Es maravillosa. B XVI, el teólogo asequible, nos habla de la fe objetiva (frente al ramalazo subjetivista de Lutero); hace un lúcido análisis de la modernidad, de la pretendida autonomía del progreso para lograr la justicia (Bacon), y de los errores del marxismo; nos recuerda que el que reza nunca está solo; nos invita a retomar la santa costumbre de ofrecer nuestos sufrimientos para contribuir a la redención; recuerda la dimensión colectiva de nuestra esperanza; expone la necesaria compatibilidad de justicia y gracia en el Juicio Final, y proporciona una racionalísima razón de ser del purgatorio.
Como todos los textos de B XVI, está plagado de joyitas. Fijaos qué análisis:
"El ateísmo de los siglos XIX y XX, por sus raíces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias del mundo y de la historia universal. Un mundo en el que hay tanta injusticia, tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no puede ser obra de un Dios bueno. El Dios que tuviera la responsabilidad de un mundo así no sería un Dios justo y menos aún un Dios bueno. Hay que contestar este Dios precisamente en nombre de la moral. Y puesto que no hay un Dios que crea justicia, parece que ahora es el hombre mismo quien está llamado a establecer la justicia. Ahora bien, si ante el sufrimiento de este mundo es comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda y deba hacer lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer, es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia, no es fruto de la casualidad, sino que se funda en la falsedad intrínseca de esta pretensión. Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. Nadie ni nada responde del sufrimiento de los siglos. Nadie ni nada garantiza que el cinismo del poder –bajo cualquier seductor revestimiento ideológico que se presente– no siga mangoneando en el mundo. Así, los grandes pensadores de la escuela de Francfort, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, han criticado tanto el ateísmo como el teísmo. Horkheimer ha excluido radicalmente que pueda encontrarse algún sucedáneo inmanente de Dios, pero rechazando al mismo tiempo también la imagen del Dios bueno y justo. En una radicalización extrema de la prohibición veterotestamentaria de las imágenes, él habla de la « nostalgia del totalmente Otro », que permanece inaccesible: un grito del deseo dirigido a la historia universal. También Adorno se ha ceñido decididamente a esta renuncia a toda imagen y, por tanto, excluye también la « imagen » del Dios que ama. No obstante, siempre ha subrayado también esta dialéctica « negativa » y ha afirmado que la justicia, una verdadera justicia, requeriría un mundo « en el cual no sólo fuera suprimido el sufrimiento presente, sino también revocado lo que es irrevocablemente pasado ».Per o esto significaría –expresado en símbolos positivos y, por tanto, para él inapropiados– que ´no puede haber justicia sin resurrección de los muertos. Pero una tal perspectiva comportaría « la resurrección de la carne, algo que es totalmente ajeno al idealismo, al reino del espíritu absoluto »".
Y mirad qué convicción profunda de B XVI:
"Estoy convencido de que la cuestión de la justicia es el argumento esencial o, en todo caso, el argumento más fuerte en favor de la fe en la vida eterna. La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva".
Toda la encíclica es clara y didáctica. De hecho, de vez en cuando, el Papa recapitula, para que nos enteremos de lo que nos está contando. Sin embargo, al final, cuando entra María, la enseñanza se torna en oración (n. 50). El Papa cesa su magisterio y se dirige a la Virgen , estrella de la esperanza. ¡Qué belleza! Es toda una meditación.
Tiempo habrá, como digo, para los análisis. Lo de ahora ha sido un atracón de fe, esperanza y caridad, que ensancha el espíritu. Creedme que no se atraganta, ni se indigesta. Ahora, ojalá que repita.
Como Jeremías, acabo de devorar estas palabras gracias al suplemento de La Razón. Tiempo habrá para lecturas reposadas, lecturas parciales y lecturas de comentarios. De momento, la grande bouffe.
Es maravillosa. B XVI, el teólogo asequible, nos habla de la fe objetiva (frente al ramalazo subjetivista de Lutero); hace un lúcido análisis de la modernidad, de la pretendida autonomía del progreso para lograr la justicia (Bacon), y de los errores del marxismo; nos recuerda que el que reza nunca está solo; nos invita a retomar la santa costumbre de ofrecer nuestos sufrimientos para contribuir a la redención; recuerda la dimensión colectiva de nuestra esperanza; expone la necesaria compatibilidad de justicia y gracia en el Juicio Final, y proporciona una racionalísima razón de ser del purgatorio.
Como todos los textos de B XVI, está plagado de joyitas. Fijaos qué análisis:
"El ateísmo de los siglos XIX y XX, por sus raíces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias del mundo y de la historia universal. Un mundo en el que hay tanta injusticia, tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no puede ser obra de un Dios bueno. El Dios que tuviera la responsabilidad de un mundo así no sería un Dios justo y menos aún un Dios bueno. Hay que contestar este Dios precisamente en nombre de la moral. Y puesto que no hay un Dios que crea justicia, parece que ahora es el hombre mismo quien está llamado a establecer la justicia. Ahora bien, si ante el sufrimiento de este mundo es comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda y deba hacer lo que ningún Dios hace ni es capaz de hacer, es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades y violaciones de la justicia, no es fruto de la casualidad, sino que se funda en la falsedad intrínseca de esta pretensión. Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. Nadie ni nada responde del sufrimiento de los siglos. Nadie ni nada garantiza que el cinismo del poder –bajo cualquier seductor revestimiento ideológico que se presente– no siga mangoneando en el mundo. Así, los grandes pensadores de la escuela de Francfort, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, han criticado tanto el ateísmo como el teísmo. Horkheimer ha excluido radicalmente que pueda encontrarse algún sucedáneo inmanente de Dios, pero rechazando al mismo tiempo también la imagen del Dios bueno y justo. En una radicalización extrema de la prohibición veterotestamentaria de las imágenes, él habla de la « nostalgia del totalmente Otro », que permanece inaccesible: un grito del deseo dirigido a la historia universal. También Adorno se ha ceñido decididamente a esta renuncia a toda imagen y, por tanto, excluye también la « imagen » del Dios que ama. No obstante, siempre ha subrayado también esta dialéctica « negativa » y ha afirmado que la justicia, una verdadera justicia, requeriría un mundo « en el cual no sólo fuera suprimido el sufrimiento presente, sino también revocado lo que es irrevocablemente pasado ».Per o esto significaría –expresado en símbolos positivos y, por tanto, para él inapropiados– que ´no puede haber justicia sin resurrección de los muertos. Pero una tal perspectiva comportaría « la resurrección de la carne, algo que es totalmente ajeno al idealismo, al reino del espíritu absoluto »".
Y mirad qué convicción profunda de B XVI:
"Estoy convencido de que la cuestión de la justicia es el argumento esencial o, en todo caso, el argumento más fuerte en favor de la fe en la vida eterna. La necesidad meramente individual de una satisfacción plena que se nos niega en esta vida, de la inmortalidad del amor que esperamos, es ciertamente un motivo importante para creer que el hombre esté hecho para la eternidad; pero sólo en relación con el reconocimiento de que la injusticia de la historia no puede ser la última palabra en absoluto, llega a ser plenamente convincente la necesidad del retorno de Cristo y de la vida nueva".
Toda la encíclica es clara y didáctica. De hecho, de vez en cuando, el Papa recapitula, para que nos enteremos de lo que nos está contando. Sin embargo, al final, cuando entra María, la enseñanza se torna en oración (n. 50). El Papa cesa su magisterio y se dirige a la Virgen , estrella de la esperanza. ¡Qué belleza! Es toda una meditación.
Tiempo habrá, como digo, para los análisis. Lo de ahora ha sido un atracón de fe, esperanza y caridad, que ensancha el espíritu. Creedme que no se atraganta, ni se indigesta. Ahora, ojalá que repita.
29 noviembre 2007
Ginemedex
LECCIONES DE HISTORIA
(La larga marcha hacia ninguna parte)
(…)
V.
(La larga marcha hacia ninguna parte)
(…)
V.
La segunda mitad del siglo XX
proclamó la bandera de la paz y de la vida
la vida de Mick Jagger,
la vida de Alí Agca, la de Charles
Manson, la de Bokassa,
la de José Rodríguez, son sagradas;
la vida de las focas y la de las sequoias
y hasta la vida de los vietnamitas
son sagradas, etcétera…
Muy bien, señores, pero
de palomitas rosas, mientras todos ustedes
hacían el amor y no la guerra,
en cada útero un Auschwitz, un Dachau, un Stalin,
un Führer, un Vietnam, un Paracuellos,
un negro y fiero bombardeo.
Todo legal, no sufra, todo a cargo
de la Seguridad Social, naturalmente.
Cinco, veinte, sesenta millones, ochocientos
millones de personas –Dios lleva cuenta exacta–
asfixiadas, quemadas, trituradas
(con absoluta higiene y música ambiental
para que nadie diga).
Yo he escuchado sus llantos diminutos,
he visto sus milímetros de espanto,
sus deditos de leche desvalida
moviéndose en el cubo funerario.
Yo levanto estos versos como un volcán de rabia
y grito a las estrellas
que el mayor genocidio de este planeta fue
la segunda mitad del siglo XX
Miguel d’Ors, Es cielo y es azul, 1984
28 noviembre 2007
Cena con George Weigel (y IV)
Os decía que, a pesar de los funestos augurios, Weigel transmite de todo menos pesimismo o derrotismo. Desde luego, como buen católico tiene muy presente el non prevalerunt y es, además, un optimista antropológico. Y como miembro de una nación joven y vigorosa (no de la vieja Europa), tiene un ímpetu y una iniciativa que ya los quisiéramos aquí. En España tenemos cabezas excepcionales en el pensamiento católico y conservador, pero casi todos son universitarios o intelectuales (en el sentido peyorativo del término), y faltan hombres de acción. Arcones y algunos otros ciertamente lo son, y por eso necesitan todo nuestro apoyo.
Para muestra un botón: Weigel se fue en 1987 a Moscú (¡con 36 añitos!), con otros cuatro chalados, a reunirse con grupúsculos contestatarios para promover un golpe de estado pacífico. Esto es, a instruir a los arcones et al. acerca de cómo crear una sociedad civil fuerte, y cómo vertebrar la sociedad rusa para oponerse al régimen. La receta era exportable: fomentar el tercer sector, de modo que trabajar en ONGs afines sea una primera opción para profesionales con talento; presionar para que haya una fiscalidad favorable para este tipo de iniciativas; usar de todos los medios legales a nuestro alcance para oponernos a actuaciones políticas nocivas (¡viva E-Cristians!); en definitiva, no quedarse parados y hacer algo para defender nuestros principios.
La arenga fue un acicate. Decididamente, esto tiene solución, pero hay que moverse. ¡Y cuánto nos cuesta!. ¡Ay, este inmovilismo nuestro, siempre dispuesto a criticar y a dar soluciones de salón, pero nunca a mover las tabas!.
Hay que cambiar. Hacen falta más weigels. Hacen falta santos.
Para muestra un botón: Weigel se fue en 1987 a Moscú (¡con 36 añitos!), con otros cuatro chalados, a reunirse con grupúsculos contestatarios para promover un golpe de estado pacífico. Esto es, a instruir a los arcones et al. acerca de cómo crear una sociedad civil fuerte, y cómo vertebrar la sociedad rusa para oponerse al régimen. La receta era exportable: fomentar el tercer sector, de modo que trabajar en ONGs afines sea una primera opción para profesionales con talento; presionar para que haya una fiscalidad favorable para este tipo de iniciativas; usar de todos los medios legales a nuestro alcance para oponernos a actuaciones políticas nocivas (¡viva E-Cristians!); en definitiva, no quedarse parados y hacer algo para defender nuestros principios.
La arenga fue un acicate. Decididamente, esto tiene solución, pero hay que moverse. ¡Y cuánto nos cuesta!. ¡Ay, este inmovilismo nuestro, siempre dispuesto a criticar y a dar soluciones de salón, pero nunca a mover las tabas!.
Hay que cambiar. Hacen falta más weigels. Hacen falta santos.
25 noviembre 2007
Cena con George Weigel (III)
De modo claro y didáctico (y sin pretensión alguna de originalidad) nos explicó Weigel que lo que conocemos como Occidente no se corresponde con una ubicación geográfica. Occidente puede ser Australia, EE.UU, Europa o Argentina. Se corresponde con una civilización cuyas bases se han asentado históricamente en un trípode muy claro: Israel (Cristo), Grecia (la razón) y Roma (el derecho). Gracias a esa conjunción se ha dado el modelo de sociedad más perfecto de cuantos ha conocido la Historia, aquél donde el hombre ha podido ser más libre.
Sin embargo, en un momento histórico determinado, la cultura occidental pretende haber alcanzado su mayoría de edad y busca su emancipación sobre la base de rechazar la "pata" correspondiente a la religión. Con fogosa e irreflexiva vehemencia rechaza la compatibilidad entre la fe y la razón, y pretende salvar a la segunda de las supersticiones de la primera.
Pero hete aquí que, paradójicamente, el destierro de la religión provoca el tambaleo y posterior caída de la razón. En un primer momento, su entonización provoca un sucedáneo de religión, una religión que, además de prescindir de Dios (o, mejor, porque prescinde de Dios) no revela al hombre quién es el hombre, y que desde luego no salva. Y en un segundo momento, porque la razón desaparece y llega el relativismo. Se niega tanto la verdad como la capacidad de conocerla, impera la corrección política y se rechaza la filosofía griega como un producto de "varones blancos muertos". Weigel ironizaba con que el próximo motto del famoso escudo de Harvard no tardará en ser "Veritas?", con interrogante añadido.
Este es el momento en que nos encontramos. Y es un momento en el que, herida de muerte la razón, el derecho comienza a tambalearse. Se está pasando del rule of law al arbitrio de la ley, a la legalización del crimen (aborto), y a la persecución del discrepante (legislación "anti-homófoba"). En Canadá un sacerdote va a ir a la cárcel por decir que la homosexualidad es pecado, y los seminaristas se preparan para que su ministerio sacerdotal tenga el componente martirial de la prisión.
Leyendo lo anterior, igual os creéis que Weigel es pesimista, o que transmite angustia o pesadumbre. Todo lo contrario. Ya os contaré.
Sin embargo, en un momento histórico determinado, la cultura occidental pretende haber alcanzado su mayoría de edad y busca su emancipación sobre la base de rechazar la "pata" correspondiente a la religión. Con fogosa e irreflexiva vehemencia rechaza la compatibilidad entre la fe y la razón, y pretende salvar a la segunda de las supersticiones de la primera.
Pero hete aquí que, paradójicamente, el destierro de la religión provoca el tambaleo y posterior caída de la razón. En un primer momento, su entonización provoca un sucedáneo de religión, una religión que, además de prescindir de Dios (o, mejor, porque prescinde de Dios) no revela al hombre quién es el hombre, y que desde luego no salva. Y en un segundo momento, porque la razón desaparece y llega el relativismo. Se niega tanto la verdad como la capacidad de conocerla, impera la corrección política y se rechaza la filosofía griega como un producto de "varones blancos muertos". Weigel ironizaba con que el próximo motto del famoso escudo de Harvard no tardará en ser "Veritas?", con interrogante añadido.
Este es el momento en que nos encontramos. Y es un momento en el que, herida de muerte la razón, el derecho comienza a tambalearse. Se está pasando del rule of law al arbitrio de la ley, a la legalización del crimen (aborto), y a la persecución del discrepante (legislación "anti-homófoba"). En Canadá un sacerdote va a ir a la cárcel por decir que la homosexualidad es pecado, y los seminaristas se preparan para que su ministerio sacerdotal tenga el componente martirial de la prisión.
Leyendo lo anterior, igual os creéis que Weigel es pesimista, o que transmite angustia o pesadumbre. Todo lo contrario. Ya os contaré.
24 noviembre 2007
Cena con George Weigel (II)
Es autor de Testigo de esperanza, probablemente la mejor biografía de (San) Juan Pablo II, con quien mantuvo una amistad personal. También es amigo personal de Benedicto XVI, sobre quien ha publicado La elección de Dios. Preocupado por la vieja Europa ha escrito Política sin Dios. El cubo y la catedral, un opúsculo de lectura imprescindible (el título no tiene desperdicio, y se refiere al Arco de la Defensa, que el masonazo —mis saludos, Saki— de Mitterrand hizo construir con una altura tal que bajo él encajase perfectamente la catedral de Notre Dame). Además es colaborador habitual de First Things, la mejor y más influyente revista de pensamiento cristiano de EE.UU, con treinta y dos mil suscripciones (la mía entre ellas). Cuando no está en Polonia dando un curso de doctorado permanente, o en Roma, o en Madrid con cuatro chalados conservadores, se le puede encontrar en el Ethics and Public Policy Center, un influyente think tank conservador americano. Como diría mi hijo Santi, este tío es la caña. Más sobre el crack, aquí.
Pues bien, ya os dije ayer que la semana pasada asistí a una cena con él. Una de las muchas cosas que nos contó es que la diferencia principal entre EE.UU y Europa es que allí puede hablarse de Dios y de la fe de uno con toda naturalidad y aquí no. Verbigracia, cuando, invitado por el Partido Popular Europeo, visitó el Parlamento ídem, les habló de dar la batalla contra la pretensión laicista de reducir la fe al ámbito de lo privado, y todos le aplaudieron entusiasmados. Cuando, seguidamente, les exhortó a que predicasen con el ejemplo, los eurodiputados de ese partido (a) mayoritario; y (b) que se dice inspirado en valores del humanismo cristiano, miraron para otro lado y, para su pasmo, le dijeron que semejante pretensión era implanteable en Europa (remember Buttiglione). Esta fue una de las cosas que nos exhortó a combatir. Pero no recriminando a los próceres, sino tomando nosotros la iniciativa en nuestros respectivos ámbitos.
Nos dijo muchas más cosas, que contaré D.m. en otra entrada.
Pues bien, ya os dije ayer que la semana pasada asistí a una cena con él. Una de las muchas cosas que nos contó es que la diferencia principal entre EE.UU y Europa es que allí puede hablarse de Dios y de la fe de uno con toda naturalidad y aquí no. Verbigracia, cuando, invitado por el Partido Popular Europeo, visitó el Parlamento ídem, les habló de dar la batalla contra la pretensión laicista de reducir la fe al ámbito de lo privado, y todos le aplaudieron entusiasmados. Cuando, seguidamente, les exhortó a que predicasen con el ejemplo, los eurodiputados de ese partido (a) mayoritario; y (b) que se dice inspirado en valores del humanismo cristiano, miraron para otro lado y, para su pasmo, le dijeron que semejante pretensión era implanteable en Europa (remember Buttiglione). Esta fue una de las cosas que nos exhortó a combatir. Pero no recriminando a los próceres, sino tomando nosotros la iniciativa en nuestros respectivos ámbitos.
Nos dijo muchas más cosas, que contaré D.m. en otra entrada.
21 noviembre 2007
Cena con George Weigel
El jueves pasado asistí a una cena con George Weigel. El privilegio fue debido a la gentileza de la Fundación Burke, que organizó el evento. Su presidente, mi amigo Antonio Arcones, realizó una breve y sugestiva presentación del de su programa. Fue Joaquín Costa revisited: el mayor peligro, el Estado. Criticó un sistema como el nuestro en el que el Estado detrae nada menos que el 40% de los ingresos de los españoles, y se encarga después de redistribuirlo (ineficiente y probablemente corruptamente) del modo en que más interesa a su finalidad alienadora. Defendió su proyecto y la necesidad de recuperar el orgullo de ser conservador, frente a la derecha vergonzante del PP.Una anécdota reveladora: test de preguntas cortas a los dos candidatos a las pasadas elecciones generales:
Pregunta: -- ¿Cuál es su periódico preferido?
Zapatero (orgulloso): -- El País (oh tempora, etc.)
Rajoy (Mariano): -- El Marca
Burke no admite para su financiación ningún tipo de subvención pública. Sólo se financia a través de donativos de particulares. ¿Para qué hacéis esto?, le preguntaron ¿por idealismo? No, por pragmatismo, respondió Arcones, porque tengo cuatro hijos.
Me he ido de tema. Otro día, Weigel. Como aperitivo el siguiente dato: 10 millones de homeschoolers en USA, y las Universidades rifándoselos.
[Coda: 50 comentarios hasta la fecha en mi entrada sobre la masonería de hace unos días. De este lado del cuadrilátero, el carlistón Ullate y el anónimo Duns; de aquél el Gran Maestre Grado 33º Saki y su cofrade Faras. Un servidor de simple anfitrión, aunque claramente alineado con los primeros. Mucho nivel. Esto trasciende el blog, habrá que hacer algo.]
17 noviembre 2007
De guante blanco
No os perdáis el diálogo entre Saki, Faras y el pérfido Ullate, con ocasión de una insignificante entrada de este blog.Del lado de lo antimásonico, al margen del libro de Ullate, lo mejor que he leído es el incombustible Darkness visible de Hannah, La trama masónica de Manuel Guerra y el triple secreto de De la Cierva. Del masónico, al margen del de Saki, el Esquema filosófico de la masonería de Espinar Lafuente y La politique des francmasons de Jacques Miterrand.
Bienvenidos a esta casa, amigos. Si tenéis recomendaciones, también bienvenidas.
16 noviembre 2007
Orden del mundo
Cómo me gusta la lectura de hoy (Sb 13, 1-9):
Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo; pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.
Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar.
Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a los ojos!
Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables; pues si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacitó para indagar el mundo, ¿cómo no llegaron primero a descubrir a su Señor?
De aquí debió de sacar Santo Tomás la quinta vía de orden del mundo.
Y quizás también estas bellas palabras inspiraron estos memorables versos de Miguel d'Ors, con recuerdo al Santo incluido:
La segunda mitad del siglo xx
era más pertinaz que una sequía
de los años cuarenta.
Tenían -¿como no?-las Cinco Vías
de Tomás, el inmenso aventurero,
tenían los ocasos de Granada, el acorde
de octubre en los hayedos de Zuriza,
tenían a Audrey Hepburn (y a Raquel Welch), tenían
el Cervino, Florencia,
la Sexta Sinfonía de Beethoven,
el cielo azul -que es cielo y es azul-,
el silencioso grito de un minuto cualquiera
de la Madre Teresa de Calcuta...
Tropezaban con Dios en cada cosa:
un niño: Dios; una gaviota: Dios;
una mujer que dice «yo también»:
Dios; un buen verso: Dios. Pero eran ciegos,
sordos, inexplicables, y negaron a Dios como quien niega
el mar o las manzanas.
Al final, frente a las pseudofilosofías, los intelectualismos y las vías iniciáticas, el cristianismo contrapone una doctrina muy sencilla: "Si no os hacéis como niños..."
Sí, vanos por naturaleza todos los hombres en quienes había ignorancia de Dios y no fueron capaces de conocer por las cosas buenas que se ven a Aquél que es, ni, atendiendo a las obras, reconocieron al Artífice; sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el Autor mismo de la belleza quien los creó. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, deduzcan de ahí cuánto más poderoso es Aquel que los hizo; pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor.
Con todo, no merecen éstos tan grave reprensión, pues tal vez caminan desorientados buscando a Dios y queriéndole hallar.
Como viven entre sus obras, se esfuerzan por conocerlas, y se dejan seducir por lo que ven. ¡Tan bellas se presentan a los ojos!
Pero, por otra parte, tampoco son éstos excusables; pues si llegaron a adquirir tanta ciencia que les capacitó para indagar el mundo, ¿cómo no llegaron primero a descubrir a su Señor?
De aquí debió de sacar Santo Tomás la quinta vía de orden del mundo.
Y quizás también estas bellas palabras inspiraron estos memorables versos de Miguel d'Ors, con recuerdo al Santo incluido:
La segunda mitad del siglo xx
era más pertinaz que una sequía
de los años cuarenta.
Tenían -¿como no?-las Cinco Vías
de Tomás, el inmenso aventurero,
tenían los ocasos de Granada, el acorde
de octubre en los hayedos de Zuriza,
tenían a Audrey Hepburn (y a Raquel Welch), tenían
el Cervino, Florencia,
la Sexta Sinfonía de Beethoven,
el cielo azul -que es cielo y es azul-,
el silencioso grito de un minuto cualquiera
de la Madre Teresa de Calcuta...
Tropezaban con Dios en cada cosa:
un niño: Dios; una gaviota: Dios;
una mujer que dice «yo también»:
Dios; un buen verso: Dios. Pero eran ciegos,
sordos, inexplicables, y negaron a Dios como quien niega
el mar o las manzanas.
Al final, frente a las pseudofilosofías, los intelectualismos y las vías iniciáticas, el cristianismo contrapone una doctrina muy sencilla: "Si no os hacéis como niños..."
13 noviembre 2007
Presentación
12 noviembre 2007
Complejos
05 noviembre 2007
Miami
Estoy en Miami asistiendo a dos congresos sucesivos sobre arbitraje. Aprovechando la coyuntura y a la vista de que la estadía era lo suficientemente prolongada, Carmen ha decidido acompañarme. Su decisión ha venido únicamente motivada por razones de solidaridad conyugal ante el tedio de estos eventos, y ni el sol, ni la multitud de centros comerciales ni la actual paridad dólar/euro han tenido influencia alguna en tan altruista decisión.Total, que aquí estamos "como dos palominos atontaos", según gloriosa expresión conquense, que merecería estar en el Corominas.
Seguiremos informando.
29 octubre 2007
Más sobre A.T.
Cómo será de bueno Trapiello que, a pesar del vomitivo artículo del domingo, sigo leyéndolo. Dejar de hacerlo sería aplicar el dicho "para que se jorobe el capitán, no tomo sopa" a la literatura, y no estoy por la labor. Ahora, no deja de ser un misterio cómo alguien tan sensible, inteligente e independiente como él puede ser tan rojo.
Bueno, a lo que iba. Ahora estoy con El jardín de la pólvora. Tiene demasiadas pendencias literarias, pero también partes impagables, como la visita a Lisboa. O como la caña que da en unas jornadas paniaguadas en Yuste sobre "Cultura y democracia" (de ahí mi sorpresa ante su rojerío). En un museo lisboeta había, entre esculturas y otros cuadros,
“... unos guardi como todos los guardi, con ese mecanismo suyo, que parecen una caja de música por dentro, llenos de agujas y muy lentos”.
Luego va con su familia al Palacio da Pena en Sintra y lo detesta. Sin embargo, se entusiasma con sus jardines y cuando el mecánico le pregunta si le ha gustado la visita, le viene a la cabeza –aunque se calla– lo que dijo aquel serrano viejo que acababa de ver la Alhambra por primera vez:
“L'Alhambra como toas laj Alhambras; ahora bien, la arbolea, ¡qué arbolea!.
Bueno, a lo que iba. Ahora estoy con El jardín de la pólvora. Tiene demasiadas pendencias literarias, pero también partes impagables, como la visita a Lisboa. O como la caña que da en unas jornadas paniaguadas en Yuste sobre "Cultura y democracia" (de ahí mi sorpresa ante su rojerío). En un museo lisboeta había, entre esculturas y otros cuadros,
“... unos guardi como todos los guardi, con ese mecanismo suyo, que parecen una caja de música por dentro, llenos de agujas y muy lentos”.
Luego va con su familia al Palacio da Pena en Sintra y lo detesta. Sin embargo, se entusiasma con sus jardines y cuando el mecánico le pregunta si le ha gustado la visita, le viene a la cabeza –aunque se calla– lo que dijo aquel serrano viejo que acababa de ver la Alhambra por primera vez:
“L'Alhambra como toas laj Alhambras; ahora bien, la arbolea, ¡qué arbolea!.
22 octubre 2007
Materialismo
Un premio Nobel ha dicho que los blancos son más listos que los negros, y se ha armado la marimorena. Podría entenderlo, porque a mí también me parece una barbaridad, pero en una sociedad cientifista y materialista como la nuestra, qué queréis que os diga, no lo entiendo.
Porque si el alma no existe o, como decía un leguleyo que me encontré una vez, radica en el bulbo raquídeo; si el amor, como dicen Punset et al., no es más que una reacción química; si somos iguales que los chimpancés, y nuestro ADN es igual que el de la mosca del vinagre; si sólo existe lo que se cuenta, se pesa o se mide, entonces ¿de qué se escandalizan?.
El elefante africano tiene las orejas más grandes que el elefante asiático, y nadie se rasga las vestiduras. No sé si me explico...
Porque si el alma no existe o, como decía un leguleyo que me encontré una vez, radica en el bulbo raquídeo; si el amor, como dicen Punset et al., no es más que una reacción química; si somos iguales que los chimpancés, y nuestro ADN es igual que el de la mosca del vinagre; si sólo existe lo que se cuenta, se pesa o se mide, entonces ¿de qué se escandalizan?.
El elefante africano tiene las orejas más grandes que el elefante asiático, y nadie se rasga las vestiduras. No sé si me explico...
16 octubre 2007
Ansia infinita de paz
La situación política en Banania era insostenible. La recesión económica se adivinaba imparable, el descontento de la población crecía día a día y la debilidad gubernamental alzcanzaba límites hasta entonces desconocidos.
El Presidente había convocado un Consejo de Ministros de urgencia para adoptar medidas correctoras de la situación. Ni el pesimismo de sus ministros ni la pérdida del apoyo de sus grupos mediáticos hacían flaquear su optimismo antropológico. Cuando desde el salón de palacio comenzaron a oírse el ruido de los tanques y los disparos por la avenida 14 de abril, el Ministro de Defensa exclamó presa del pánico:
– ¡Un golpe de Estado! ¡Huyamos mientras aún estemos a tiempo!
Lejos de perder la calma, el Presidente esbozó la mejor de sus sonrisas y, con la voz persuasiva y aterciopelada que tanto gustaba en sus años de profesor ayudante, dijo a los miembros de su gabinete:
– No os preocupéis, que este golpe de Estado es nulo de pleno derecho.
El Presidente había convocado un Consejo de Ministros de urgencia para adoptar medidas correctoras de la situación. Ni el pesimismo de sus ministros ni la pérdida del apoyo de sus grupos mediáticos hacían flaquear su optimismo antropológico. Cuando desde el salón de palacio comenzaron a oírse el ruido de los tanques y los disparos por la avenida 14 de abril, el Ministro de Defensa exclamó presa del pánico:
– ¡Un golpe de Estado! ¡Huyamos mientras aún estemos a tiempo!
Lejos de perder la calma, el Presidente esbozó la mejor de sus sonrisas y, con la voz persuasiva y aterciopelada que tanto gustaba en sus años de profesor ayudante, dijo a los miembros de su gabinete:
– No os preocupéis, que este golpe de Estado es nulo de pleno derecho.
14 octubre 2007
A.T.
La cosa en sí (¡gracias Enrique!) es la mejor literatura que he leído en lo que va de año, y me atrevería a decir que en mucho tiempo. Leí el libro de un tirón antes de verano y todavía me dura el buen sabor. Ahora, yendo a las raíces, acabo de terminar El gato encerrado (¡gracias otra vez, amigo!). Está bastante bien, sobre todo porque se adivina el germen de lo que luego va a ser esta novela en marcha, pero del uno al otro hay una diferencia abismal. Aunque tiene partes muy buenas, hay otras que creo que el autor suprimiría de buen grado, si no fuese por su coherencia con la literatura. Y falta el humor. Parece que los iniciados aprecian mucho este primer volumen. A mi juicio, tal sobrevaloración sólo puede venir motivada por el gusto del hallazgo contemporáneo (yo-vengo-leyéndolo-desde-entonces), porque leídos hoy los dos, no hay comparación. De todas formas, lectura altamente recomendable.
Por cierto, qué buen crítico es García Martín. Mirad lo que dijo en 1996, con sólo tres de los diarios publicados:
"...esas páginas líricas o irónicas, dedicadas a cantar la vidao las pintorescas andanzas por las librerías de viejo, la melancolía de una puesta de sol o las trampas de la vida literaria, escritas unas veces con el primor de prosa poética y otras con barojiano descuido, se encuentran entre lo menos perecedero de la literatura de estos últimos años."
Además de altamente adictiva, la literatura de A.T. es pedagógica. El otro día en Barajas, esperando el avión y viendo a la gente pasar, me sorprendí tratando de redactar mentalmente una descripción de la escena y lamentándome de dejar pasar un relato como ése (no por falta de tiempo, sino de capacidad). Lo que al menos me quedó es una contemplación más cuidadosa de la realidad, que no es poco.
Cómo estará la cosa que esta mañana he madrugado y me he ido al Rastro.
Por cierto, qué buen crítico es García Martín. Mirad lo que dijo en 1996, con sólo tres de los diarios publicados:
"...esas páginas líricas o irónicas, dedicadas a cantar la vida
Además de altamente adictiva, la literatura de A.T. es pedagógica. El otro día en Barajas, esperando el avión y viendo a la gente pasar, me sorprendí tratando de redactar mentalmente una descripción de la escena y lamentándome de dejar pasar un relato como ése (no por falta de tiempo, sino de capacidad). Lo que al menos me quedó es una contemplación más cuidadosa de la realidad, que no es poco.
Cómo estará la cosa que esta mañana he madrugado y me he ido al Rastro.
09 octubre 2007
El relato del Anticristo
Llevaba tiempo en mi larga lista de lecturas pendientes, pero cuando vi que el Cardenal Biffi destacó su valor profético y lo llevó a los Ejercicios Espirituales que predicó este año al Papa y a la Curia; y cuando, después, comprobé que el propio B XVI lo cita en su inagotable Jesús de Nazaret, decidí que había llegado el momento de acometer su lectura. Afortunadamente es fácil de encontrar gracias, una vez más, a Antonio Arcones y a su Criteria Club de Lectores.Como es sabido, se trata de un opúsculo que el ruso Vladimir Soloviev escribió en 1900, poco antes de morir. Participa de las corrientes apocalípticas de los fines de siglo, y su finalidad principal era oponerse al influjo de las tesis religiosas de Tolstoi, en las que casi todo tenía cabida (reducción de la religión a simple ética). Viene precedido por los llamados Tres diálogos, de los cuales sólo el primero, sobre el uso legítimo de la fuerza, tiene interés. Los dos restantes son perfectamente prescindibles, el segundo por excesivamente localista y el tercero por tostón.
En cuanto al relato propiamente dicho, es de lo más recomendable. Profético a la par que divertido. El Anticristo es un personaje carismático, todo él talante, pacifista, vegetariano, con un doctorado en teología por Tubinga, y autor de un libro titulado El camino abierto hacia la paz y la prosperidad universal (parecido a La paz perpetua del Tartarín de Königsberg). Aclamado por las masas, les proporciona tranquilidad y bienestar; fomenta el consenso y presenta una visión superadora y unificadora de las religiones. Por supuesto, es masón. Genera adhesiones incondicionales entre la población (eso es precisamente lo que busca, sumisión incondicional, alienación), también entre muchos católicos, ortodoxos y protestantes. Es todo amabilidad de cara al público y ocultista y satánico in the shadow. Proporciona a los hombres todos los bienes materiales, pero les hurta lo que más necesitan. Al final… Bueno, mejor os lo leéis.
Desengañaos. Aunque por la descripción anterior pudiera parecerlo –y aunque me consta que ha habido algunas discusiones más o menos jocosas al respecto en los mentideros madrileños– Zapatero no es el Anticristo. Desde luego, no será por su falta de interés en poner los medios, pero ¡más quisiera él!
A lo sumo un cutre aprendiz de brujo.
05 octubre 2007
Educación de menores
JMN tiene tanto lío que ya no entra en los blogs (o al menos no los comenta). Sin embargo, sí que envía a los amigos perlas cultivadas. Aquí tenéis la intervención de Emilio Calatayud, Juez de Menores Granada.
La segunda parte, aquí. Dura bastante (20'), pero vale más que todas las sesudas disquisiciones de los pedagogos de turno.
La segunda parte, aquí. Dura bastante (20'), pero vale más que todas las sesudas disquisiciones de los pedagogos de turno.
04 octubre 2007
02 octubre 2007
01 octubre 2007
Me lo temía
Efectivamente, la idea no era mía.
Un tema olvidado
A nadie duele España, porque España
es nada: historia
–cada vez más breve–,
un nombre en un poema de Cernuda,
una bandera en la que sólo creen
los que la prenden fuego, y un destino
turístico barato: cerveza, sol y playas.
No se siente dolor sino vacío.
E. G.-M. Casa propia
También respecto a España hay que leer a los poetas.
30 septiembre 2007
Alianza de civilizaciones
Ayer, al visitar la Alhambra, me sorprendí a mí mismo alegrándome ante la vista del palacio de Carlos V.
-"Que se j...", me dije.
¡Maldito ZP, maldito Moratinos!. Esto antes no me pasaba.
-"Que se j...", me dije.
¡Maldito ZP, maldito Moratinos!. Esto antes no me pasaba.
28 septiembre 2007
Exaltación del rito
Quienes mejor expresan la verdad son los poetas:
Exaltación del rito
Quien no comprende la razón del rito,
quien no comprende majestad y gesto,
nunca conocerá la humana altura,
su vano dios será la contingencia.
Quien las formas degrada y luego entrega
simulacros neutrales a las gentes
para ganarse fama de hombre libre,
no tiene dios ni patria ni destino.
JMM (Europa)
Qué actualidad la de estos versos imperecederos, cuando sólo parecen creer en las banderas quienes las retiran o las queman.
Exaltación del rito
Quien no comprende la razón del rito,
quien no comprende majestad y gesto,
nunca conocerá la humana altura,
su vano dios será la contingencia.
Quien las formas degrada y luego entrega
simulacros neutrales a las gentes
para ganarse fama de hombre libre,
no tiene dios ni patria ni destino.
JMM (Europa)
Qué actualidad la de estos versos imperecederos, cuando sólo parecen creer en las banderas quienes las retiran o las queman.
20 septiembre 2007
Páginas Digital
Es una revista digital escrita por miembros de Comunión y Liberación, el fecundo movimiento apostólico fundado por el sacerdote italiano D. Luigi Giussani. Don Giussani fue, a mi modo de ver, el más artista de los fundadores religiosos. Tuve el privilegio de oírle en una conferencia que dio en la UCM hace ya más de una década y quedé tocadísimo. Es otro que sin duda será santo subito.
Los de CL son gente de primera, con la que se está como en casa. Además, a nada que uno esté in the loop puede identificarles fácilmente: si en una conversación religiosa alguien, desde la plena ortodoxia, empieza a hablar de presencia, de acontecimiento o de encuentro; si cita a Péguy o a Guitton; si le gusta Rachmaninov y te habla de Dreyer o del último pintor que no conoces; entonces, tienes grandes posibilidades de estar ante un miembro del movimiento.
Por lo que a la revista se refiere, tiene algunos artículos algo indigestos por su ramalazo progre (yo creo que más por alguna corriente localista que por el carisma de D. Gius), pero la mayoría son estupendos. Lo malo es que no se pueden "linkear". Les escribí un mail diciéndoselo pero no lo vieron especialmente interesante. Lástima.
En cualquier caso, no os perdáis el artículo "Todos los caminos llevan a Ratisbona" que publica hoy Javier Restán.
Los de CL son gente de primera, con la que se está como en casa. Además, a nada que uno esté in the loop puede identificarles fácilmente: si en una conversación religiosa alguien, desde la plena ortodoxia, empieza a hablar de presencia, de acontecimiento o de encuentro; si cita a Péguy o a Guitton; si le gusta Rachmaninov y te habla de Dreyer o del último pintor que no conoces; entonces, tienes grandes posibilidades de estar ante un miembro del movimiento.
Por lo que a la revista se refiere, tiene algunos artículos algo indigestos por su ramalazo progre (yo creo que más por alguna corriente localista que por el carisma de D. Gius), pero la mayoría son estupendos. Lo malo es que no se pueden "linkear". Les escribí un mail diciéndoselo pero no lo vieron especialmente interesante. Lástima.
En cualquier caso, no os perdáis el artículo "Todos los caminos llevan a Ratisbona" que publica hoy Javier Restán.
19 septiembre 2007
Más sobre Dawson
Ediciones Encuentro publica un libro sobre él, y Zenit, semper idem, entrevista hoy a su autor, el filósofo chileno Jaime Antúnez Aldunate, director de la también chilena revista Humanitas.Hoy más que nunca estamos llamados a difundir el conocimiento del mejor de los historiadores británicos, y a promover la lectura de su obra, que pone claramente de manifiesto (son palabras suyas) cómo:
«Las religiones mundiales han sido las claves de bóveda de las culturas del mundo de suerte que, si se las quita, los arcos caen y el edificio se derrumba».
Como dice Antúnez, resulta necesario mirar hacia este ámbito superior de la realidad, para alcanzar una verdadera comprensión de las formas internas de una sociedad y de su cultura.
Vamos, lo mismito que el tal Suso del Toro ése, el otro día en El País, o que el cada vez más plano y pobre Savater.
(Nota: Una buena recopilación de escritos de y sobre Dawson, la tenéis aquí.)
18 septiembre 2007
¡Cómo molo, qué progre soy!
Alonso, en la tradicional ofrenda a los caídos en la Escuela Naval de Marín (por cortesía de Arriba).
14 septiembre 2007
Ignorantia iuris non excusat
Dicen que Stendhal se inició en la literatura leyendo el Código civil napoleónico. Y, como reza el artículo 6.1 del nuestro, la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento.
Pues hala, a cumplir todos las normas que hoy publica el BOE, y a disfrutar de su redacción.
Pues hala, a cumplir todos las normas que hoy publica el BOE, y a disfrutar de su redacción.
10 septiembre 2007
Citas
Mirad qué cita del gran Chistopher Dawson, sobre la Reforma protestante:
"It was the classic example of emptying out the baby with the bath. The reformers revolted against the externalism of medieval religion, and so they abolished the Mass. They protested against the lack of personal holiness, and so they abolished the saints. They attacked the wealth and self-indulgence of the monks and they abolished monasticism and the life of voluntary poverty and asceticism. They had no intention of abandoning de ideal of Christian perfection, but they sought to realise it in Puritanism instead of Monasticism and in pietism instead of mysticism."
"It was the classic example of emptying out the baby with the bath. The reformers revolted against the externalism of medieval religion, and so they abolished the Mass. They protested against the lack of personal holiness, and so they abolished the saints. They attacked the wealth and self-indulgence of the monks and they abolished monasticism and the life of voluntary poverty and asceticism. They had no intention of abandoning de ideal of Christian perfection, but they sought to realise it in Puritanism instead of Monasticism and in pietism instead of mysticism."
09 septiembre 2007
Una vez más
Y ya son muchas, magistral Juaristi:
"el clericalismo es hoy un fenómeno fundamentalmente de izquierda, vinculado a la compulsiva imposición de las doctrinas del clero laicista en materia de sexualidad, salud, educación, multiculturalismo y corrección política al conjunto de la sociedad. Los clérigos abusones no están hoy en los templos y en los púlpitos, sino en las universidades, en los medios de comunicación y en los equipos ministeriales".
"el clericalismo es hoy un fenómeno fundamentalmente de izquierda, vinculado a la compulsiva imposición de las doctrinas del clero laicista en materia de sexualidad, salud, educación, multiculturalismo y corrección política al conjunto de la sociedad. Los clérigos abusones no están hoy en los templos y en los púlpitos, sino en las universidades, en los medios de comunicación y en los equipos ministeriales".
05 septiembre 2007
Madre Teresa
Hoy se cumplen diez años de su muerte, digo de su nacimiento a la Vida. Cuando le dieron el Nobel y cuando vino a España yo estaba como los tibios de la iglesia de Laodicea, así que casi ni me enteré (es más, cuando JPII abarrotó el Bernabeu yo estaba en casa de un amigo a 500 metros, jugando a los Atari). Luego he ido conociendo más de su vida, y mi admiración y gratitud no han parado de crecer. Ahora, cuando acabe con el Jesús de Nazaret de B XVI (¡qué potencia!), trataré de hincarle el diente al "Mother Teresa: come Be My Light" que acaba de salir, y que debe de ser extraordinario.En el día de su aniversario, tenéis una novena aquí, y la página oficial de su canonización es ésta.
31 agosto 2007
El invitado del Papa
Es una novelita escrita por Vladimir Volkoff, un francés hijo de emigrantes rusos, que ha sido publicada no hace mucho por la combativa Ciudadela de mi amigo Antonio Arcones. Está basada en un hecho histórico: la entrevista que Juan Pablo I concedió, a los pocos días de ser consagrado Papa, al arzobispo ortodoxo Nikodim, patriarca de Lenigrado. El arzobispo murió "repentinamente" en los brazos del Papa, que le dio la absolución. Tras la entrevista el Papa manifestó "Jamás escuché palabras tan hermosas sobre la Iglesia. No puedo repetirlas porque constituyen un secreto".A partir de (o mejor, con final en) este hecho histórico, tiene lugar la ficción, en la que no faltan espías del KGB, los obispos progres, la mafia, e incluso una relación oculta con el tercer secreto de Fátima. Desde luego, se non è vera, è ben trovata.
Al igual que la estupenda El padre Elías, editada en español gracias al también combativo y también amigo Álex Rosal, es un estupendo thiller-pío sin grandes pretensiones, pero con la que se pasa un rato estupendo y que da qué pensar. Desde luego, a años luz de cualquier pedorrez místico-cabalística de las que se venden ahora.
27 agosto 2007
Si tú lees, ellos leen
Es el título de una campaña de fomento de la lectura del Ministerio de Cultura. La iniciativa tiene el tufillo sociata de la iniciativa pública, pero el anuncio de la tele, que pusieron hace meses y que –al menos en estas latitudes– están reponiendo estos días, no está del todo mal. Un padre y una hija hacen exactamente los mismos gestos al echar leche en la taza del desayuno, y al llevarse la susodicha taza a la boca; luego el plano se agranda y se ve a ambos leyendo reposadamente un libro y pasando la página con la misma cadencia. La escena inspira paz e incluso la música no está mal. Y la idea es acertada: en las casas donde los adultos leen, los niños leen también. Hay que dar ejemplo a los hijos, en esto y en todo lo demás.
Sin embargo, cuando está uno de buen rollito con el anuncio de marras (cosas del verano), resulta que al terminar, también simétricamente, ¡el padre y la niña doblan la página del libro! ¡Qué dolor! ¿No habrá alguien en el Ministerio ese que no se haya dado cuenta? ¿No podían poner un simple marcador?
Mejor habría sido que que se hubieran chupado el dedo para pasar la página.
Sin embargo, cuando está uno de buen rollito con el anuncio de marras (cosas del verano), resulta que al terminar, también simétricamente, ¡el padre y la niña doblan la página del libro! ¡Qué dolor! ¿No habrá alguien en el Ministerio ese que no se haya dado cuenta? ¿No podían poner un simple marcador?
Mejor habría sido que que se hubieran chupado el dedo para pasar la página.
25 agosto 2007
Pasan los días
Perdonad la ausencia de entradas en estos días. No es que me tome esto del blog como un deber, pero cuando compruebo que, a pesar de estos silencios, hay gente que sigue entrando a diario a visitarme, me entra cargo de conciencia. Perdón y gracias por vuestra perseverancia.
De estos días os cuento que están siendo estupendos. He logrado una combinación casi perfecta de niños, playa, deporte, oración, salidas y lecturas. Al borde del mar y en vacaciones todo se ve como a cámara lenta, con gran calma, casi con sopor. Fijaos cómo será que incluso sale ZP en la tele y no me enerva.
Lo malo es que ya empiezan los anuncios de coleccionables y enciclopedias. Malo, malo, ya queda poco.
De estos días os cuento que están siendo estupendos. He logrado una combinación casi perfecta de niños, playa, deporte, oración, salidas y lecturas. Al borde del mar y en vacaciones todo se ve como a cámara lenta, con gran calma, casi con sopor. Fijaos cómo será que incluso sale ZP en la tele y no me enerva.
Lo malo es que ya empiezan los anuncios de coleccionables y enciclopedias. Malo, malo, ya queda poco.
15 agosto 2007
Salve
No conozco, o no recuerdo, poemas de la Asunción. Para honrar hoy a nuestra Señora bien vale éste, magnífico, sobre la Anunciación. Su autor, Jaime García-Máiquez:
SALVE
No vine a darle, con palabras bellas,
gratas noticias, eminentes frases,
recitativos o discursos vanos
que la memoria de los hombres canten.
Vine a ofrecerle una existencia oculta
en un poblado totalmente inhóspito
del que no quiero pronunciar su nombre,
en una casa hecha con barro y agua,
pequeña, incómoda, apartada y pobre.
Vine a ofrecerle sufrimiento, llanto,
calumnias, gritos de terror, horrores
que no podría imaginarse un ángel.
Le vine a dar todo el dolor del mundo
a cambio justo del amor más grande.
Entonces ella, que en recogimiento
leía un libro, en un silencio cándido,
se incorporó con lentitud suave,
y estando erguida levantó los ojos
hasta clavarlos sobre mis pupilas
de fuego y sangre, y con la voz quebrada
de quien se piensa eternamente indigna
-lo escuché bien- entonces dijo: Hágase.
SALVE
No vine a darle, con palabras bellas,
gratas noticias, eminentes frases,
recitativos o discursos vanos
que la memoria de los hombres canten.
Vine a ofrecerle una existencia oculta
en un poblado totalmente inhóspito
del que no quiero pronunciar su nombre,
en una casa hecha con barro y agua,
pequeña, incómoda, apartada y pobre.
Vine a ofrecerle sufrimiento, llanto,
calumnias, gritos de terror, horrores
que no podría imaginarse un ángel.
Le vine a dar todo el dolor del mundo
a cambio justo del amor más grande.
Entonces ella, que en recogimiento
leía un libro, en un silencio cándido,
se incorporó con lentitud suave,
y estando erguida levantó los ojos
hasta clavarlos sobre mis pupilas
de fuego y sangre, y con la voz quebrada
de quien se piensa eternamente indigna
-lo escuché bien- entonces dijo: Hágase.
14 agosto 2007
Ya tiene letra
Lo sé de buena tinta. Aprovechando el letargo de la gente en agosto, Zapatero se propone sacar un Real Decreto en el BOE por el que se pone letra al himno nacional.
Lo tenían todo calculado: Rubalcaba, cuya afición al deporte es bien sabida, y Moraleda, experto en estas lides, provocaron que cuatro deportistas despistados prendiesen la mecha y reclamasen la dichosa letra para poder cantar algo en los podios. Luego, ZP reunió en secreto a lo más florido de las letras progresistas y les hizo el encargo: una letra que reflejase sus logros políticos. Así los ciudadanos y ciudadanas de ese país podrían prolamar a los cuatro vientos que España es la tierra de la solidaridaz, la libertaz, la libre elección de identidaz sexual, el derecho a morir libremente, y la interrupción del embarazo. Todo ello sin olvidar la memoria histórica.
Gamoneda, Caballero Bonald y Saramago, fueron hospedados por Regás en una quinta fuertemente custodiada y dieron curso al encargo.
La letra es ésta:
1
¡Viva España,
Patria de Malasaña
Y de Hernán Cortés,
Que el orbe vio a sus pies!
Todos a coro
Gritad: ¡Leña al moro,
Caiga el luterano
Y húndase el francés!
2
Tiemble el mundo:
Ya Felipe Segundo
Desde el Escorial
Nos manda la señal:
¡Guerra incesante
Contra el protestante
Y colleja y media
Para Portugal!
3
Sin empacho
Linchemos al gabacho
Que la Patria holló:
Au français pas de l'eau
Y que disfrutes
Colgando franchutes
De Despeñaperros
Hasta Mataró.
4
Ruge altivo
Desde el solar nativo
Con resolución,
Ibérico león:
Cunda ya el pánico
En el pecho británico.
¡Nuestras son las monas,
Nuestro es el Peñón!
5
En Lepanto
Del Turco fue el espanto
Nuestro pabellón.
Démosle otra lección:
Abre tu surco
Y entierra allí al Turco
Antes de que vuelva
A armar el follón.
6
En Otumba,
Donde cavó su tumba
El azteca atroz,
Propínale otra coz.
Zúmbale al Inca
Porque no la hinca
Y que el filipino
Te sirva el arroz.
7
No refrenes
Tu afán de armar belenes
Allí donde estés,
Combate así el estrés.
¡Gloria a tu cepa
Y viva la Pepa
Y que viva España,
Qué bonita es!
Sabina y Serrat lo van a cantar en sus conciertos. Víctor y Ana se lo están pensando. A Bosé le encantaría, pero está afónico.
Lo tenían todo calculado: Rubalcaba, cuya afición al deporte es bien sabida, y Moraleda, experto en estas lides, provocaron que cuatro deportistas despistados prendiesen la mecha y reclamasen la dichosa letra para poder cantar algo en los podios. Luego, ZP reunió en secreto a lo más florido de las letras progresistas y les hizo el encargo: una letra que reflejase sus logros políticos. Así los ciudadanos y ciudadanas de ese país podrían prolamar a los cuatro vientos que España es la tierra de la solidaridaz, la libertaz, la libre elección de identidaz sexual, el derecho a morir libremente, y la interrupción del embarazo. Todo ello sin olvidar la memoria histórica.
Gamoneda, Caballero Bonald y Saramago, fueron hospedados por Regás en una quinta fuertemente custodiada y dieron curso al encargo.
La letra es ésta:
1
¡Viva España,
Patria de Malasaña
Y de Hernán Cortés,
Que el orbe vio a sus pies!
Todos a coro
Gritad: ¡Leña al moro,
Caiga el luterano
Y húndase el francés!
2
Tiemble el mundo:
Ya Felipe Segundo
Desde el Escorial
Nos manda la señal:
¡Guerra incesante
Contra el protestante
Y colleja y media
Para Portugal!
3
Sin empacho
Linchemos al gabacho
Que la Patria holló:
Au français pas de l'eau
Y que disfrutes
Colgando franchutes
De Despeñaperros
Hasta Mataró.
4
Ruge altivo
Desde el solar nativo
Con resolución,
Ibérico león:
Cunda ya el pánico
En el pecho británico.
¡Nuestras son las monas,
Nuestro es el Peñón!
5
En Lepanto
Del Turco fue el espanto
Nuestro pabellón.
Démosle otra lección:
Abre tu surco
Y entierra allí al Turco
Antes de que vuelva
A armar el follón.
6
En Otumba,
Donde cavó su tumba
El azteca atroz,
Propínale otra coz.
Zúmbale al Inca
Porque no la hinca
Y que el filipino
Te sirva el arroz.
7
No refrenes
Tu afán de armar belenes
Allí donde estés,
Combate así el estrés.
¡Gloria a tu cepa
Y viva la Pepa
Y que viva España,
Qué bonita es!
Sabina y Serrat lo van a cantar en sus conciertos. Víctor y Ana se lo están pensando. A Bosé le encantaría, pero está afónico.
06 agosto 2007
Florenski sobre la poesía
En varias de sus cartas, Pável habla de poesía. En la de 27 de abril de 1938 dice a su hija Olen:"Has pensado alguna vez en el significado del lenguaje poético? En realidad, ese significado es múltiple, pero ahora sólo quiero señalar un rasgo: su condensación. El lenguaje poético es mucho más conciso que la exposición no poética del mismo asunto. El poeta está obligado a ser parco en palabras : como decía Goethe, se debe escribir de modo que “las palabras sean densas y el pensamiento libre”. Pero ¿qué significa eso? El poeta no puede decir muchas palabras, mientras un escritor en prosa utiliza una cantidad enorme para ocuparse del mismo tema; en consecuencia, el poeta está obligado a concentrar en pocas palabras lo más esencial de lo que querría expresar; es decir, debe renunciar a todo lo secundario y concentrarse en lo característico. Y como la concentración va por el camino de la imagen visual y no del concepto abstracto, la imagen en el lenguaje poético está obligada a convertirse en tipo, idea, símbolo, a diferencia de la fotografía, tan seductora para la prosa, y del concepto propio de la comprensión abstracta. El lenguaje de los versos es poético por su propia naturaleza.
Hay otras causas que explican su carácter poético, causas de orden fonético, pero no quiero ocuparme ahora de ellas. Sólo quiero subrayar que es la propia dificultad de la forma versificada la que dirige la exposición hacia el terreno de la poesía. Esa dificultad se refuerza, después, en algunos géneros específicos del lenguaje versificado. Una forma difícil (el soneto, el terceto, la octava, etc.) implica una elevación del esfuerzo creativo y actúa como dique que hace aumentar el nivel del agua, es decir, la presión; y la creación, en lugar de fluir sin impedimento por el camino más cómodo y dar un producto abundante, pero flácido y de escaso valor, se condensa, opera con una alta potencialidad y produce obras de gran solidez, si puede elevarse hasta la barrera, pero si el impulso no es lo bastante fuerte, no llega a liberarse. En esa elevación del potencial reside el enorme significado de las formas difíciles, de las que a menudo se piensa (equivocadamente) que no son más que convenciones que impiden la expresión libre de los esfuerzos creativos. Es cierto que pueden estorbar; pero, cuando el impulso no encuentra resistencia no crea nada, y en lugar del Niágara se obtiene un mero charco estancado".
Hay otras causas que explican su carácter poético, causas de orden fonético, pero no quiero ocuparme ahora de ellas. Sólo quiero subrayar que es la propia dificultad de la forma versificada la que dirige la exposición hacia el terreno de la poesía. Esa dificultad se refuerza, después, en algunos géneros específicos del lenguaje versificado. Una forma difícil (el soneto, el terceto, la octava, etc.) implica una elevación del esfuerzo creativo y actúa como dique que hace aumentar el nivel del agua, es decir, la presión; y la creación, en lugar de fluir sin impedimento por el camino más cómodo y dar un producto abundante, pero flácido y de escaso valor, se condensa, opera con una alta potencialidad y produce obras de gran solidez, si puede elevarse hasta la barrera, pero si el impulso no es lo bastante fuerte, no llega a liberarse. En esa elevación del potencial reside el enorme significado de las formas difíciles, de las que a menudo se piensa (equivocadamente) que no son más que convenciones que impiden la expresión libre de los esfuerzos creativos. Es cierto que pueden estorbar; pero, cuando el impulso no encuentra resistencia no crea nada, y en lugar del Niágara se obtiene un mero charco estancado".
Uno de poesía no sabe casi nada, pero algo de esto nos contó Enrique García-Máiquez hace unas semanas en la UFV.
05 agosto 2007
Pável Florenski
Por consejo de César U-M y del propio JMM, he leído sus Cartas de la prisión y de los campos. Nacido en 1882 cerca de Azerbaiyán, se doctoró en Física y Matemáticas en 1904 y en Teología en 1908. Dos años después casó con Anna Mijáilnovna Giatsintova, con quien tuvo cinco hijos. En 1911 fue ordenado sacerdote.Su saber es absolutamente asombroso. Es filósofo de la ciencia y de la religión, teólogo, físico, matemático, ingeniero electrónico, epistemólogo, téorico del arte y de la filosofía del lenguaje, poeta y filólogo. Dominaba el latín, el griego, el inglés, el francés, el alemán, así como otras lenguas europeas y caucásicas, del Irán y de la India.
Los primeros años de la revolución bolchevique no fueron para Florenski más hostiles que para el resto de los rusos. Pero con el padrecito Stalin sufrió sucesivos arrestos y finalmente fue arrojado al gulag. Sus últimos años los pasó en las islas Solovki, un gélido infierno (si el oxímoron es tolerable) situado en el Mar Blanco, a unos 160 kilómetros del círculo polar ártico. En 1937 recibió un tiro en la nuca por uno de los sicarios del camarada Stalin, ese filántropo añorado por Negrín.
De estos últimos años de sufrimiento se conservan algunas decenas de cartas, que son el objeto de la recopilación que he leído. Su conservación y copias clandestinas por parte de sus descendientes dan para una novela, pero ahora no hace al caso. Las cartas están destinadas a su mujer, a sus hijos, a su madre y a su nuera. En ellas, en función del destinatario y de su estado de ánimo habla de filosofía, de biología, de música, de poesía, de botánica, de arte o de pintura. Todas sus misivas eran concienzudamente revisadas por la censura antes llegar a su destino, por lo que en ellas no podía haber referencia alguna a Dios, al régimen o a personas concretas distintas de allegados. Sin embargo, cada carta sortea estos obstáculos y logra su finalidad.
Lo más impresionante del libro no radica en la cultura enciclopédica del personaje, sino en comprobar cómo Florenski es capaz de sobreponerse a la censura, a la distancia, a la soledad y al sufrimiento para educar a cada uno de sus hijos o para confortar a su mujer y a su madre. Cómo, en definitiva, una familia unida anclada en la fe, en la tradición y en el amor a los antepasados no puede ser destruida ni siquiera por el sistema más perverso y metódicamente antihumano que vieron los siglos.
01 agosto 2007
Citas
Del prólogo a Cartas de la prisión y de los campos, de Pável Florenski. Por el solo hecho de ser sacerdote ortodoxo fue detenido varias veces por los funcionarios de la Rusia comunista, y pasó la última parte de su vida en campos de concentración. Acabó confinado en las islas Solovki, donde acabó sentenciado por una troika y murió de un tiro en la nuca. Con ocasión de uno de sus interrogatorios comenta Florenski:
En la Lubianka querían que diera los nombres de la gente con la que había mantenido conversaciones contrarrevolucionarias. Después de que me negara obstinadamente, el oficial instructor acabó por decirme: “¡Sabemos perfectamente que usted no forma parte de ninguna organización y que no hace propaganda! Pero llegado el caso, nuestros enemigos pueden fijarse en usted; y, si le proponen actuar contra el poder soviético, puede que usted no se resista…”. Por eso se ponen penas tan largas, Es una política preventiva. El oficial me dijo lo siguiente: “No podemos actuar como el gobierno zarista, que perseguía por crímenes ya cometidos, sino que debemos prevenir esos crímenes. Si no, ¿qué pasaría?¿habíamos de esperar a que alguien cometiera un crimen para castigarlo? No, eso no sirve. Hay que ahogar el mal en el embrión. ¡Nuestra causa estará así más protegida!”.
No, no es 1984 de Orwell. Fue (y en algunas partes del mundo todavía es), realidad en estado puro.
En la Lubianka querían que diera los nombres de la gente con la que había mantenido conversaciones contrarrevolucionarias. Después de que me negara obstinadamente, el oficial instructor acabó por decirme: “¡Sabemos perfectamente que usted no forma parte de ninguna organización y que no hace propaganda! Pero llegado el caso, nuestros enemigos pueden fijarse en usted; y, si le proponen actuar contra el poder soviético, puede que usted no se resista…”. Por eso se ponen penas tan largas, Es una política preventiva. El oficial me dijo lo siguiente: “No podemos actuar como el gobierno zarista, que perseguía por crímenes ya cometidos, sino que debemos prevenir esos crímenes. Si no, ¿qué pasaría?¿habíamos de esperar a que alguien cometiera un crimen para castigarlo? No, eso no sirve. Hay que ahogar el mal en el embrión. ¡Nuestra causa estará así más protegida!”.
No, no es 1984 de Orwell. Fue (y en algunas partes del mundo todavía es), realidad en estado puro.
30 julio 2007
Summer times
El sábado, recital de la sin par Jessye Norman en el Auditorio de El Escorial. Está mayor, sí, pero la que tuvo retuvo. Bizet, pasable; Strauss quizás demasiado exigente; la Habanera de Carmen en versión "unplugged" memorable. La segunda parte con Gershwin bien gracias, y unos espirituales negros con mucha hondura. Las propinas, una nana de Falla y un Summer times apoteósico, entre el jazz y el flamenco. Lo mejor, haberla visto. Como con Celibidache, Giulini, Wand, Gulda et al. parte de lo mejorcito de los intérpretes del siglo pasado.
Hoy, huyendo de operaciones salida, hemos desembarcado en Estepona, gracias a Dios sin percances. Ahora empiezan de verdad nuestros summer times.
Seguiremos informando.
Hoy, huyendo de operaciones salida, hemos desembarcado en Estepona, gracias a Dios sin percances. Ahora empiezan de verdad nuestros summer times.
Seguiremos informando.
25 julio 2007
Wagner
Gustar de Wagner requiere su tiempo. Recuerdo que, cuando leí el Quijote en 3º de BUP, no me enteré de lo que tenía entre manos y sólo alcancé a ver su hondura y su humanidad años después. No me sucedió lo mismo con Homero, Quevedo o Borges, que fueron deslumbrantes desde el principio.En música siempre he disfrutado con Bach, y todavía me acuerdo con entusiasmo de algunos conciertos de Mozart o de Brahms en el Teatro Real, antes de que lo cerraran con las obras (debió de ser en los primeros 80). Recuerdo por ejemplo una estupenda Tercera de Brahms por Celibidache o a Friedrich Gulda tocando a Mozart y regalándonos después una propina de Thelonius Monk (la primera vez que oí jazz en mi vida).
Sin embargo, otros músicos llegaron más tarde. Sólo empecé a entrar en Bruckner al ponerme con la tesis, y fue con la conmoción de su Tercera, dedicada a Richard Wagner, cuando di el salto a la música del alemán. Comencé con Tahhäuser y el Holandés, y de ahí pasé a Lohengrin, todas ellas asequibles, con momentos gloriosos. Ahora llevo años entusiasmado con el Anillo, y todavía no he entrado ni en Tristán ni en Parsifal (según los entendidos, el non plus ultra).
Es verdad que cada audición es diferente y que la buena música siempre sorprende pues, en cierta medida, hace nuevas todas las cosas. No en vano, cada vez que la escuchamos somos en algo diferentes. Sin embargo, como el primer beso, el primer encuentro serio con una obra es siempre inolvidable. Por eso sigo con el Anillo sin ninguna prisa, en la certeza de que me queda un maravilloso camino por recorrer en esta vía iniciática, donde me aguardan espléndidas sorpresas.
[Por cierto, una buena manera de entrar en el Anillo es comprarse el CD de la famosa conferencia de Deryk Cooke, ilustrada con pasajes del Anillo de Solti. En la tienda del Teatro Real también tienen una versión en español]
Bayreuth
Un año más, hoy principia el Festival de Bayreuth. Comienza con una versión de los Maestros Cantores (para mí, el humor wagneriano es un arcano) en la que lo que más llama la atención es la escenografía de la bella bisnietísima Katharina Wagner, hija del actual factotum Wolfgang. Si triunfa, la joven walkiria será la heredera del tinglado, pero si se repiten las malas críticas recibidas en otros lares...Por lo demás, este año no parece haber nada nuevo que llame la atención. Vuelve Thielemann con el Anillo del año pasado, que no estuvo nada mal (con un Sigfrido sin West, qué pena), y luego habrá un Tanhäuser con Christoph Ulrich Meier un director desconocido, adjunto de Barenboim (y ¡de 1968 as myself!), que entra en escena por la "espantada" del inicalmente previsto Fabio Luisi.
¿Cómo conseguir entrada? La vía ordinaria es apuntarse a la lista de espera del propio Festival, que tiene una liturgia bastante germánica: siete años rechazando la petición de uno y a partir del octavo se produce el milagro. Luego están la vía plutocrática y la conseguidora, pero esas carecen de interés.
Como alternativa, siempre nos quedará (mientras los guardianes de la corrección política no lo impidan, todo se andará) el puntual seguimiento del Festival por Radio Clásica, cada día a las cuatro de la tarde.
[Sobre Santiago se ha escrito un artículo espléndido, y lo único que a uno le queda pedir al Apóstol que ruegue por España y por nosotros.]
20 julio 2007
Españas
ESPAÑA
Es un lugar muy triste que ha prohibido los héroes
y ha dejado pudrirse las rosas del escándalo.
Siempre he vivido en él. No sé si en otra parte
habrá tantos borrachos y chicas tan espléndidas.
Es sólo un lugar pobre que ha perdido su alma
sin ganar nada a cambio, un lugar sin futuro,
un puñado de tierra desunido y estéril.
Por él daría mi sangre hasta la última gota.
Luis Alberto de Cuenca, El Otro sueño (1987).
* * * *
ESPAÑA
MÁS que una piel de toro, una sotana.
Eso es verdad. Pero con todo era
para mí aquella patria una bandera
de vida pueblerina y virgiliana.
¿Y ahora? Un mapa sólo de colores
que igual que unas cenizas llevó el viento
a ciudades vulgares de cemento
y a este paisaje de marchitas flores.
No más que la memoria de una guerra
que a mi padre dejaba pensativo,
y aquella copla en el recuerdo incierto
que yo oía en la radio. Es de esta tierra:
«Sólo para olvidarte sigo vivo,
sólo de recordarte no me he muerto.»
Andrés Trapiello, Acaso una verdad (1993).
* * * *
EL TEMA DE ESPAÑA
Y cuando ya por fin me he decidido
a apretar el gatillo
y soltarle a la Patria en pleno rostrum
esa opinión que llevo entre los dientes,
como un muelle contraído, desde los reyes godos;
cuando lo de esta vez ya es demasiado
y ya me encuentro en el apunten, fue
llega de pronto el vino del Ribeiro
o los esparraguicos de Tudela,
o llega, qué sé yo, las hayas de Tacheras,
un olor sevillano,
unas cuantas montañas, Las Meninas,
palabras de Cervantes, Machado, Garcilaso,
«un no sé qué que quedan balbuciendo»,
y el grito retrocede silenciosa-
mente, rabo entre piernas,
y en el fondo de mí la sangre se avergüenza
de haberle sido infiel a tanta España...
hasta que se presenta
la «canción española» con su olor a sobaco,
Goya con la familia de cacacarlos IV,
Pamplona venerando a San Fermín obispo
con cogorza coral
y coitos interruptos en todos los idiomas
—veneración venérea—,
nuestra invencible selección de fútbol
que una vez más regresa triunfalmente
zurrada 4 a 0, nuestros retretes públicos
(quizá nuestro más típico género literario),
nuestros transportes públicos,
nuestras mujeres ídem, tan prolíficas,
o viene miguel d’ors, sin ir más lejos,
mi alter ego manchego,
y entonces enrojezco como el Etna, ya basta,
ni hablar de seguir siendo parte de este sainete,
hasta aquí hemos llegado, se acabó
(regrese, por favor, al primer verso)
Miguel d'Ors, Curso superior de ignorancia (1987).
19 julio 2007
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